LA REPRESA EL TIGRE DESATA MOVILIZACIONES DE PROTESTA EN HONDURAS Y EL SALVADOR

Ecoestrategia/Tegucigalpa. 06-07-06.

Miles de hondureños y salvadoreños se han manifestado en estos días en la zona fronteriza sobre el río Lempa que separa ambos países centroamericanos para demostrar su rechazo a la posible construcción de la represa hidroeléctrica El Tigre, un embalse que inundaría decenas de poblaciones y provocaría el desalojo de 20 mil habitantes hondureños y cerca de tres mil 500 salvadoreños.

Las protestas se han producido principalmente en las comunidades de San Miguel y Chalatenango, en la República de El Salvador; y en los departamentos de Lempira e Intibucá, en la vecina Honduras, convocadas por organizaciones de la Iglesia Católica, agrupaciones ambientalistas, asociaciones de estudiantes y las propias alcaldías de los municipios que se verían afectados por este megaproyecto.

La idea de construir esta obra, que abastecería de energía al 70 por ciento de la población salvadoreña, se gestó en 1991, pero fue el 18 de abril de 2006 cuando los presidentes de Honduras y El Salvador (Manuel Zelaya y Antonio Saca, respectivamente) formalizaron la decisión.

Carlos Orbin Montoya, representante hondureño ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), cree que el proyecto (que tendrá una cortina de 100 metros de alto e inundará 72 kilómetros cuadrados) llega "en un buen momento, porque ya finalizó la demarcación fronteriza" entre los dos países, "y con la represa se busca producir nuevas formas de energía limpia".

La represa estaría ubicada en los departamentos que comprenden la región occidental de Honduras, y del lado salvadoreño abarcaría al septentrional departamento de San Miguel, según proyecciones preliminares.

Rechazo popular

Ante el anuncio gubernamental del inicio de las obras en la represa El Tigre, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), ha advertido que en términos ecológicos los cerca de 70 kilómetros cuadrados de embalse destruirán el hábitat de las comunidades ribereñas. Además, recalcan que significará la dependencia económica y política del país de los sectores empresariales salvadoreños, trasnacionales y organismos financieros.

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Occidente en Honduras, Luis Alfonso Santos, presidió una misa donde realizó fuertes críticas a las autoridades que no están respetando el derecho de vida y de tierra de las personas que resultarían afectadas. "La voluntad de los pueblos de la frontera es que la represa no se haga, pero el gobierno de Manuel Zelaya quiere hacerla. No se puede hacer perjudicando a miles de personas", añadió el prelado.

La iglesia católica centroamericana se ha mostrado desde hace ya varias décadas comprometida con las luchas y reivindicaciones sociales de las clases populares en países como El Salvador, Honduras o Guatemala, donde ha tenido su más alto grado de desarrollo la llamada Teología de la Liberación, condenada desde el principio por la alta jerarquía eclesial del Vaticano.

Por su parte, Marcelino Iraeta, presidente del comité de emergencia de San Antonio, Intibucá, a unos 280 Kilómetros al oeste de Tegucigalpa, explicó que bajo ninguna circunstancia permitirán la construcción de la hidroeléctrica.

El pasado mes de mayo se llevó a cabo en el municipio hondureño de Colomoncagua un encuentro binacional de las organizaciones de ambos países que se oponen a esta obra de ingeniería, allí se redacto y firmó una declaración en la cual quedó constancia de la "exigencia enérgica a los gobiernos de Honduras y El Salvador para que deroguen mediante decreto legislativo el megaproyecto de la represa El Tigre"; dejando en claro también que se deberían "potenciar las propuestas alternativas como lo referente a la generación de energías alternativas, limpias y públicas, como un derecho humano".

No tenerle miedo a El Tigre

Ante la masiva y sorprendente protesta popular, el comisionado del Gobierno de Honduras para impulsar el proyecto, Jacobo Regalado, explicó que no hay una decisión definitiva por parte del presidente Manuel Zelaya Rosales sobre la construcción de la represa.

El funcionario hondureño aseguró que todo dependerá del resultado del análisis técnico, económico, financiero, social y medioambiental de la evaluación del proyecto.

Sin embargo, el ecologista hondureño Rigoberto Sandoval opinó que no se debe satanizar de entrada el proyecto. "El Salvador tiene fuertes problemas hídricos y esa represa no sólo va a resolver ese problema, sino que nos puede evitar a nosotros una guerra por agua", expresó en declaraciones al semanario Tierramérica.

Asimismo, Mario Ponce, experto hondureño en temas agrícolas, coincidió en que los problemas de agua son tan fuertes en El Salvador que hay que "pensar en cómo evitar futuros conflictos" por este tema.

Para el embajador salvadoreño en Honduras, Sigifredo Ochoa, la represa es una oportunidad que incluso reivindicará "el espíritu integracionista que caracterizó" a ambos países. "Es un esfuerzo que permitirá borrar obstáculos, incluso los existentes en las líneas fronterizas", acotó en declaraciones a la prensa capitalina.

Por su parte Adolfo Facussé, presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) de Honduras, afirmó que esa entidad apoya la construcción de la represa. "Se debe debatir más, obtener toda la información posible y conocer experiencias similares en otros países sudamericanos, porque la represa El Tigre es, por ahora, la mejor opción para los salvadoreños", comentó el líder empresarial.

 

Según las cifras oficiales, de llevarse a cabo este proyecto, la represa El Tigre generaría 704 Megavatios de potencia, pero para ello sería necesario construir una cortina de cien metros de altura que inundaría las mejores tierras de 8 municipios en los departamentos hondureños de Lempira e Intibucá, un precio medioambiental que la población, hasta el momento, no está dispuesta a pagar.

Más información en: http://www.coagret.com/index.php

 

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