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DENUNCIAN EN UN AÑO 153 CASAS ILEGALES Almediam/Medio Almanzora/LA VOZ DE ALMERIA. 01-06-06 En muchas de las construcciones denunciadas los propietarios no han pedido ni licencia de obra. La construcción de viviendas en lugares no permitidos o la obtención de una licencia para hacer una nave de aperos agrícolas que termina en una casa de dos plantas, se ha convertido en algo más habitual de lo común en los últimos años en la provincia. Para luchar contra este tipo de delitos está el SEPRONA de la Guardia Civil en el ámbito penal. Ellos son los que persiguen las ilegalidades cometidas sobre Ordenación del Territorio. Se trata de detectar las diferentes irregularidades que en materia urbanística se vienen realizando en Almería. Últimas actuaciones Entre las últimas actuaciones, se encuentran las llevadas a cabo el pasado día 25 de mayo en las localidades de Oria y de Vélez Blanco, por la patrulla del SEPRONA de la Guardia Civil de Chirivel. Con esta actuación ya son 153 diligencias penales remitidas a los diferentes juzgados y alrededor de 50 infracciones administrativas, desde principios del 2005 hasta la fecha, lo que el SEPRONA lleva realizado en la provincia. En estas tres últimas actuaciones, dos en la localidad de Vélez Blanco y una en Oria, se instruyeron diligencias a los propietarios de las viviendas a los que se les imputan delitos tales como, Contra la Ordenación del Territorio y Patrimonio histórico, por construir en terreno no urbanizable y en posible zona arqueológica, y contra la Ordenación del Territorio, por construir vivienda en un terreno no urbanizable y en zona de policía de una rambla, careciendo en todos los casos de las oportunas licencias de obras. Las diligencias instruidas por la Guardia Civil, han sido entregadas en los juzgados de Instrucción de Vélez Rubio y Purchena. Máximo control El planteamiento del SEPRONA coincide con el que también están llevando a cabo los inspectores de la Consejería de Medio Ambiente y la Policía Autonómica. Los ayuntamientos son los encargados de conceder las licencias, en la mayoría de los casos, para hacer una nave agrícola e incluso un almacén de matanza. Luego una vez iniciada la obra, y acaparados en los pocos medios de los que dispone la administración, los propietarios modifican los proyectos y quedan pequeños chalets que, una vez hechos, son difíciles de derribar. El proceso se puede eternizar meses y, en la mayoría de los casos años, con lo que la sensación de impunidad anima a seguir incumpliendo las normas.
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