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Los regantes de Níjar tienen que construir tuberías provisionales IDEAL/ÁFRICA MATEO/ALMERÍA. 03-04-06 El Gobierno planificó en dos fases la red desde Carboneras y por ahora el agua sólo llega a las balsas La Comunidad de Regantes ha colocado más de 100 contadores. Las obras para llevar agua a una hectárea cuestan hasta 900 euros. La palabra imprevisión vuelve a asociarse a la desaladora de Carboneras. Si bien esta planta está ya técnicamente preparada para producir 42 hectómetros cúbicos anuales de agua, no hay manera de vender el preciado líquido, ya que las conducciones que tienen que distribuir el agua desalada están todavía pendientes. Es el caso del Campo de Níjar, donde la sequía hace estragos. En su día, el Gobierno del PP planificó en dos fases la red de conducciones que servirían para distribuir el agua. Una primera fase, que ya se ha terminado y que vendrá a inaugurar la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación en las próximas semanas, ha llevado el agua desde la impulsión que hay en la Venta del Pobre -que es el centro de distribución del agua de la planta de Carboneras- hasta las principales balsas de la Comunidad de Regantes. Con esta obra acabada, poco se ha adelantado, porque no hay conducciones que conecten, a su vez, estas balsas con todas las explotaciones de los agricultores. De hecho, se ha creado una situación de desequilibrio entre los regantes de la comunidad de Níjar, puesto que hay algunos que tienen una balsa común, construida antes de que el Gobierno -a través de Seiasa- empezara las obras, y pueden consumir agua desalada. Pero son más los que no pueden acceder al agua de las balsas. Según ha explicado el presidente de los regantes de la zona, Antonio López, «el agricultor que está cerca de nuestras líneas de producción de agua, ha puesto tuberías provisionales» para poder regar sus cultivos. En total, entre el agua que consumen de las balsas los agricultores que tienen tuberías y la que trasvasan a los regantes que han construido sus propias conducciones, Níjar se lleva ya al año «entre 4 y 5 hectómetros cúbicos anuales de Carboneras», que sirven para regar «alrededor de 2.500 hectáreas invernadas». Para poder contabilizar el agua que se consume, la Comunidad ha instalado ya los contadores definitivos en algunas de las explotaciones. En concreto, Antonio López ha detallado que «hemos puesto 100 contadores». Así, en la factura de cada comunero se adjunta lo que tiene que pagar por el agua desalada que ha consumido. Obras temporales Respecto a las tuberías provisionales que han instalado algunos regantes, López ha explicado a IDEAL que «algunas van enterradas y otras por canalillas». Hay un caso curioso; se trata de 18 agricultores que han tenido que hacer obras para colocar cuatro kilómetros de conducciones. Se trata de un dinero extra que han tenido que desembolsar en un año en el que el tomate está dando quebraderos de cabeza a los agricultores. En cuanto al precio que puede tener una obra de estas características, López ha explicado que poner las tuberías «como máximo, sale a unos 900 euros por hectárea». Dos años Todos estas dificultades encontrarán solución cuando la segunda fase de las obras proyectadas por el Gobierno estén terminadas. Lo más importante, que es el dinero para poderlas acometer, está consignado en los Presupuestos Generales del Estado para este año. De este modo, «se licitarán las obras en tres meses», es decir, este verano», por lo que «podremos empezar a trabajar en el campo a finales de agosto», calcula Antonio López. Para agilizar las obras y poder dar agua cuanto antes a los agricultores que más lo necesitan, es decir, a los que tienen las balsas demasiado lejos como para construir tuberías provisionales, la Comunidad de Regantes de Níjar ha instado al Gobierno a que «empiece las obras por la zona donde no damos agua en la actualidad», que corresponde a la mitad de los regantes de la comunidad. De este modo, explica Antonio López, «aunque las obras tarden dos años, los que ahora no reciben nada de agua la van a tener en un año». Para eso, se romperá la tónica habitual en las obras públicas, ya que esta infraestructura se pondrá en servicio por tramos, a medida que se vayan concluyendo las conducciones. El Gobierno ya ha dado los pasos previos que posibilitarán que se cumplan los plazos con los que cuentan los regantes de Níjar, ya que el Ministerio de Agricultura aprobó a mediados de febrero el proyecto de redes complementarias para la mejora de las conducciones del Campo de Níjar, que contará con una inversión de más de 36 millones de euros y de la que se beneficiarán 1.300 regantes. El proyecto, los promueve -al igual que la primera fase- Seiasa, en virtud de un acuerdo suscrito con el Ministerio en octubre del año 2000. Supone la continuación del la primera fase de las mejoras de regadíos de la Comunidad de Regantes del Campo de Níjar. Además, cabe destacar que se trata de una obra declarada de interés general e incluida en el vigente Plan Nacional de Regadíos. Presupuesto El presupuesto de ejecución, que asciende a casi 36,5 millones de euros se destinará, además de a completar las redes de riego, a la construcción de impulsiones. Junto a esta iniciativa, se pondrán en marcha cinco balsas de control y un sistema de telecontrol. El proyecto afectará a una superficie de 6.349 hectáreas, en una zona donde los cultivos predominantes son los hortícolas en invernaderos, con producciones de tomates, calabacines y sandías, fundamentalmente.
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