Greenpeace, contra el 'monstruo' de Cabo de Gata
SurDigital/Agencias/Almería.
17-11-2005
Los ecologistas aseguran que el edificio
en construcción es «uno de los grandes escándalos urbanísticos» de la
costa y exigen a la Junta su demolición Medio Ambiente propone el
deslinde de casi la mitad del complejo hotelero.
Greenpeace volvió a protagonizar ayer una de sus sonadas y vistosas
protestas. En esta ocasión, el objetivo a tomar era un macrohotel que se
construye en la playa almeriense del Algarrobico, en Carboneras -dentro
del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar-, y que la organización ecologista
considera «ilegal» por su proximidad al litoral. A primera hora de la
mañana, una treintena de activistas ocuparon el complejo en una acción
que tiene como meta pedir a la Junta de Andalucía que inicie los
trámites de demolición del edificio.
Los ecologistas descolgaron en la pared del bloque dos pancartas de 168
y 144 metros cuadrados con las leyendas «demolición» y «hotel ilegal».
Paralelamente, dos embarcaciones de Greenpeace portaban banderas con
lemas similares.
A través de un comunicado, Greenpeace denunció que el hotel, que
construye la empresa Azata, supone uno de los grandes escándalos
urbanístico del litoral español, gracias a la «connivencia» de todas las
administraciones implicadas (Ayuntamiento de Carboneras, Junta y
Ministerio de Medio Ambiente).
Según los representantes de Greenpeace, el Plan de Ordenación de
Recursos Naturales (PORN) «que está por encima de las leyes anteriores,
dice que esta obra es ilegal», dado que «no se respetan siquiera los 100
metros de distancia de la playa», entre otras cuestiones. El complejo,
según la organización ecologista, dispondrá de ocho hoteles, 1.500
apartamentos y un campo de golf.
Azata, la empresa constructora, denunció a cuatro de los treinta
activistas por poner en peligro su propia seguridad al invadir una obra
en construcción, según informó poco después María José Caballero,
responsable de la campaña de Océanos del colectivo ecologista y una de
las cuatro personas acusadas. Todas ellas deberán declarar hoy ante la
Guardia Civil. Además, el coordinador provincial de Azata, Antonio
Baena, advirtió de que la paralización de este macrohotel de forma
preventiva «tendrá consecuencias muy negativas para el desarrollo
socio-económico de Carboneras».
La protesta se prolongó durante horas. Al cierre de esta edición, una
quincena de miembros de la organización continuaban instalados en un
«campamento de resistencia» junto a la fachada oeste del hotel y
aseguraban que permanecerían en el lugar hasta que la Junta de Andalucía
no iniciase los trámites para demoler el edificio.
Primera victoria
Por lo pronto, ayer ya consiguieron una primera 'victoria'. La
ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, declaró que su
Departamento «ya ha remitido al Boletín Oficial del Estado el deslinde»
de parte de la zona ocupada por el hotel, lo que podría resultar en la
demolición parcial del complejo. El deslinde propuesto sitúa
«prácticamente la mitad del hotel en la zona de servidumbre» y saldrá en
el BOE «en pocos» días, dijo Narbona. Esta zona, según la Ley de Costas,
recae «sobre una zona de 100 metros medida tierra adentro desde el
límite interior de la ribera del mar» y en ella quedan prohibidas «las
edificaciones destinadas a residencia o habitación». «Este es el primer
paso de la actuación que el Ministerio de Medio Ambiente va a llevar a
cabo respecto del Algarrobico», dijo Narbona.
Los ecologistas valoraron la decisión de la ministra. La responsable de
la campaña de Océanos del colectivo consideró que es muy importante que
el Ministerio «diga por fin y claramente que el hotel es ilegal», aunque
insistió en que «el problema está ahora en si la Junta ratifica esa
ilegalidad». «Ahora le toca a la Junta asumir su responsabilidad»,
insistió. Por el momento, el delegado de Medio Ambiente de la Junta en
Almería, Juan José Luque, aseguró ayer que el Gobierno andaluz «está
analizando este tema».