Activistas de Greenpeace ocupan el hotel de Azata en El
Algarrobico para exigir su demolición
IDEAL/ÁFRICA MATEO/CARBONERAS. 17-11-05
Narbona sitúa «prácticamente la mitad» del edificio en la zona de
servidumbre y envía al BOE un deslinde que conllevaría derribar parte de
la obra Los ecologistas permanecerán en las inmediaciones hasta que
obtengan una respuesta clara de la Junta
Dos grandes pancartas de protesta, negra y amarilla, rompieron ayer
el paisaje blanco que predomina en El Algarrobico
desde que el hotel que construye Azata en la zona empezó a cobrar forma.
En torno a las 7,30 de la mañana, una treintena de activistas de
Greenpeace llegaron a las inmediaciones del hotel ubicado en Carboneras
y, tras tomar las medidas de seguridad oportunas, ocuparon el edificio.
Una vez en el interior de la estructura, desplegaron dos grandes
pancartas que recogían un mensaje claro: 'Hotel ilegal. Demolición'. Ni
las advertencias de los responsables de la empresa, que se desplazaron
hasta El Algarrobico nada más conocer la noticia, ni la presencia de la
Guardia Civil, que se personó en el lugar alertada por los operarios de
Azata, sirvieron para disuadir al grupo de ecologistas, apoyado también
por dos zodiac en las que ondeaban banderas con la misma protesta:
'Hotel ilegal. Demolición'.
En torno al mediodía, el viento comenzó a soplar en contra de los
activistas, que se vieron obligados a retirar alguna de las pancartas
para no provocar ninguna situación insegura. Pero, al mismo tiempo,
reforzaron su protesta desplegando un nuevo cartel reivindicativo de 300
metros cuadrados en la ladera que hay junto al hotel, en el que también
se podía leer: 'Hotel****Ilegal'.
Reiterada
No es esta la primera vez que Greenpeace se manifiesta en contra de
este hotel, sino que los ecologistas llevan denunciando su «ilegalidad»
desde que se empezó a construir. Tal y como explicó a IDEAL la
responsable de la Campaña de Océanos de la organización, María José
Caballero, «estamos cansados de buenas palabras» por parte de las
administraciones competentes, que son la Junta de Andalucía y el
Ministerio de Medio Ambiente, que «nos han dicho que iban a hacer todo
lo posible y no han hecho nada, permitiendo que el hotel esté a punto de
finalizarse». De hecho, los ecologistas han mantenido encuentros con
Juan Callejón, delegado de la Junta en Almería; Fuensanta Coves,
consejera de Medio Ambiente; y Antonio Serrano, secretario de Estado
para la Biodiversidad.
Pero la falta de respuesta «real» de los políticos ha desembocado en la
decisión de ocupar el edificio y permanecer en El Algarrobico «hasta que
la Junta nos dé una respuesta». En este punto, Caballero se mostraba
emocionada al asegurar que «tenemos mucha paciencia y creemos que merece
la pena estar aquí para defender el Medio Ambiente».
La protesta de Greenpeace se asienta sobre dos premisas. La primera y
principal es que «el hotel de Azata está dentro del Parque natural Cabo
de Gata-Níjar». En este sentido, Caballero detalló que la construcción
del complejo hotelero va en contra del Plan de Ordenación de los
Recursos Naturales, que es la norma que predomina sobre el resto. Así,
«tenía que haber prevalecido sobre el plan urbanístico que desarrolló el
Ayuntamiento de Carboneras». Por otro lado, la edificación de Azata
«incumple la Ley de Costas», aseguró Caballero, ya que «está a 20 metros
-de la línea de la ribera del mar- mientras que debería estar a 100
metros». Pero es que «teniendo en cuenta las dimensiones del edificio,
debería estar por lo menos a 500 metros», defendió la responsable de
Greenpeace.
Con estos argumentos en la mano, los ecologistas están convencidos de la
«ilegalidad del hotel», por lo que exigen que «se inicien los trámites
de demolición», ya que «la normativa ambiental está para que se cumpla».
En todo momento, Greenpeace dejó claro que «nuestra protesta es
simbólica», por lo que «no hemos impedido que los trabajadores sigan con
su cometido».
Por otro lado, los activistas explicaron que «la siguiente medida -en
caso de que no funcione el encierro- es acudir a los tribunales», porque
«creemos que la Justicia está de nuestra parte».
Medidas de Narbona
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, declaró a primera
hora de la tarde que «ya he remitido al Boletín Oficial del Estado el
deslinde» de parte de la zona ocupada por el hotel en construcción en El
Algarrobico, lo que podría desembocar en la demolición parcial del
edificio. Asimismo, Narbona explicó que el deslinde propuesto por el
Ministerio que dirige «sitúa prácticamente la mitad del hotel en la zona
de servidumbre». Esta información, «saldrá en el BOE en pocos días».
Pero Narbona se mostró firme y advirtió de que «este es el primer paso
de la actuación que el Ministerio de Medio Ambiente va a llevar a cabo
respecto a El Algarrobico», por lo que podrían venir más.
Al margen de esto, la ministra destacó que el problema de Carboneras «no
es un tema en el que el Ministerio se sienta ajeno, a pesar de que no
tiene la competencia directa en relación con la construcción, puesto que
está en zona de servidumbre, de acuerdo con el deslinde que se acaba de
enviar al BOE».
Precisamente las manifestaciones de la ministra de Medio Ambiente
sentaron muy bien entre los activistas de Greenpeace, que vieron con
'buenos ojos' la iniciativa, pues «son un primer paso muy positivo», al
tiempo que es «muy importante» que el Ministerio «diga por fin y
claramente que el hotel es ilegal», aplaudió Caballero, aunque insistió
en que «el problema está ahora en si la Junta ratifica esa ilegalidad».
Denuncia
La propia María José Caballero, junto a tres compañeros más estaban
citados a declarar por la tarde en el Cuartel de la Guardia Civil de
Carboneras, a raíz de la denuncia interpuesta por la empresa promotora,
pero según explicó la responsable de Océanos de Greenpeace «el
procedimiento ha sido muy extraño», ya que «al final no nos han hecho
declarar», como «tampoco nos han querido decir quién ponía la denuncia».
Por eso, los han vuelto a citar hoy a las 10 de la mañana.
Entretanto, los treinta activistas montaron una estación de resistencia
donde pasar la noche. Esta estación la han ubicado en el interior del
hotel en construcción, sobre el que a primera hora de la tarde pintaban
el lema 'hotel ilegal, demolición'.
En definitiva, los ecologistas ven el hotel de El Algarrobico como «un
ejemplo claro de la impunidad con la que se opera en el litoral, donde
las normativas de protección ambiental se convierten con excesiva
facilidad en papel mojado ante los grandes intereses especuladores».
Según esto, «hay que detener esta tendencia antes de que no quede un
solo metro por construir en el litoral español», considera Caballero.
El «macrohotel» tendrá «más de 20 plantas y 411 habitaciones», al tiempo
que según los ecologistas, formará parte de un complejo compuesto por
«ocho hoteles, 1.500 apartamentos y un campo de golf», siempre y cuando
la Junta no actúe en contra de este proyecto y escuche a Greenpeace.