EL GRUPO ECOLOGISTA CÓNDOR CRITICA LA PROLIFERACIÓN DE CONSTRUCCIONES EN SUELO NO URBANIZABLE

 

NOTA DE PRENSA DEL GRUPO ECOLOGISTA CÓNDOR

 

El Grupo Ecologista Cóndor ha denunciado ante la Consejería de Obras Públicas y ante la de Medio Ambiente la gran cantidad de viviendas que se vienen autorizando en suelo NO URBANIZABLE a instancias de ciertos ayuntamientos, el que más lo está haciendo es el de Albox. Una política basada exclusivamente en la especulación y el lucro.

 

El aumento del número de viviendas de una comarca o municipio es, evidentemente, algo positivo para el progreso y el desarrollo local. Pero lo que es inadmisible es el desarrollo “irracional” e inconsciente. No puede permitirse, si queremos respetar el derecho de los ciudadanos a un entorno adecuado y a una calidad de vida digna, la libre construcción de casas, almacenes, etc., en nuestros municipios.

 

La ordenación urbanística busca precisamente eso: Ordenar. Y ordenar debería significar agrupar todas las viviendas en una zona determinada y especialmente acondicionada. Ordenar no significa autorizar la construcción en cualquier lugar. Ordenar no es destruir la homogeneidad de una ciudad. Ordenar es, en definitiva, racionalizar y clarificar la estructura de una población, y evitar, por tanto, cualquier proyecto o actuación que suponga un impacto estético y ambiental para los vecinos.

 

El Grupo Ecologista Cóndor llama, por tanto, a los Ayuntamientos almerienses y en concreto al de Albox, a reconsiderar sus actuales políticas urbanísticas, exigiendo la aplicación rigurosa de las normas de planeamiento vigentes y la determinación, efectiva y general (según una tipología previamente establecida), de zonas de uso industrial para cada municipio. En ellas habrían de concentrarse todas las industrias, almacenes y locales de la zona, evitando su dispersión, la incomodidad de los vecinos, y, por supuesto, los impactos ambientales que podrían producirse.

 

La Asociación Ecologista Cóndor, en un intento de concienciación de las autoridades competentes (además de los propios ayuntamientos a quien le compete es a la Consejería de obras Públicas), exige el cambio de los actuales derroteros de la planificación urbanística de nuestra provincia, claramente influenciada por los poderes locales y por la explotación y el enriquecimiento inmediato, hacia una concepción de las ciudades, no como patrimonio de los Ayuntamientos, sino como bien de todos, como realidad física y cultural base de nuestra existencia y nuestra dignidad humana. Por eso, la planificación debe partir del ciudadano, no de los intereses particulares y privados y servir a los intereses de la sociedad, que lógicamente exige zonas verdes y barrios homogéneos, no almacenes y fábricas desperdigadas y antiestéticas.