EL GRUPO ECOLOGISTA CÓNDOR CONTRARIO A VARIOS PROYECTOS DE ENERGÍA EÓLICA EN LA PROVINCIA

 

NOTA DE PRENSA DEL GRUPO ECOLOGISTA CÓNDOR. 28-08-03

 

El Grupo Ecologista CÓNDOR se ha manifestado contrario al “desembarco” de varias compañías eléctricas en nuestra Provincia para desarrollar parques eólicos, dando, incluso, la imagen de verdes o ecologistas, para intentar limpiar la que verdaderamente tienen, pues son estas mismas las que actualmente contaminan de forma grave con centrales térmicas y nucleares. Buscan dinero como sea.

 

Es curioso que un grupo ecologista se oponga a este tipo de energía, de casi nulo impacto ambiental. Es por ello que nos razonan y nos explican esta oposición.

 

La postura del movimiento ecologista ha sido siempre favorable a las energías alternativas renovables y no contaminantes, reivindicando históricamente la sustitución de fuentes de energía altamente contaminantes, en especial las centrales nucleares y térmicas, por otras como las solares y eólicas. Sin embargo, no existen fuentes masivas de producción energética no impactante, debido tanto a la ubicación física de dichas fuentes, como a las  infraestructuras acompañantes, así como a su transporte y distribución. Por ello, las reivindicaciones ecologistas optan claramente por una disminución del consumo energético, y no simplemente por un cambio de fuentes de producción y, en todo caso, por la descentralización de la producción de energía, en detrimento de los grandes centros productivos.

 

Apoyando completamente el establecimiento de la energía eólica en Almería, hasta los límites que se consideren técnica y ambientalmente viables, por su carácter de energía limpia y renovable, y cuya incidencia ambiental es reducida, tanto en términos absolutos, como relativos, en comparación con otras fuentes de energía.

 

Rechazando cualquier operación especulativa o de carácter similar que pudiera estar asociada al establecimiento de un parque eólico, por considerar que, aparte de ser hechos completa-mente rechazables desde el punto de vista ambiental y social, dañan gravemente a la energía eólica.

Demandan, asimismo, la elaboración y aprobación de Planes de Ordenación del Recurso Eólico, que cuenten con la más amplia participación social. En este sentido, reclaman que las administraciones públicas promuevan estudios más profundos de las potencialidades eólicas locales, con instalaciones de medida más densas, para conocer todos los emplazamientos posibles y poder ordenar el sector escogiendo las localizaciones más adecuadas por su menor impacto ambiental y cercanía a los lugares de consumo. En este sentido, no debe tenerse en cuenta únicamente el aspecto económico, hasta alcanzar los máximos niveles técnicamente viables, tanto en lo referente a ubicaciones como en lo relativo a la estabilidad de la red, pues debe considerarse también con prioridad el aspecto ambiental.

 

Al tratarse de una fuente de energía cuya incidencia ambiental varía fundamentalmente según su lugar de instalación, consideran que deben introducirse, en su establecimiento, criterios de análisis y minimización de impactos, como en cualquier otra actividad de alguna entidad. En este sentido, consideramos que a la hora de establecer un nuevo parque eólico, debe realizarse un estudio de impacto ambiental, donde se analicen las diferentes alternativas técnicamente viables, optándose por aquellas cuya incidencia ambiental, especialmente en lo que se refiere al impacto sobre el paisaje, la vegetación y la fauna, sea la menor. Asimismo, deberán adoptarse todas las medidas correctoras necesarias para corregir los impactos que no sea posible evitar que se produzcan. Entre las medidas a adoptar, debe introducirse como norma el enterrado de los tendidos, así como que los viales que se establezcan sean únicamente los imprescindibles.

Reclamando de las administraciones competentes que fomenten el desarrollo de la energía eólica en nuestro País, incluso a nivel económico, o para conectarlos a la red eléctrica, pero principalmente en instalaciones descentralizadas y autónomas, generadoras de fuente de trabajo y energía primaria. En este sentido solicitan que, tanto en las actuaciones como en las regulaciones públicas, se potencie a las empresas nacionales, especialmente a las públicas y cooperativas, para garantizar que tales inversiones sirvan realmente para crear puestos de trabajo locales, y disminuir así la dependencia tecnológica del exterior.

 

Exigen, también, que el volumen de energía producido por sistemas no contaminantes (eólica, solar, etc.) no sea sumado, sin más, a la red eléctrica estatal, sino que se reduzca proporcionalmente, esta cantidad, de la producida por las nucleares o térmicas. Pues de no ser así no estaríamos arreglando nada.

 

Por todo ello exigen:

 

-     Prioridad de criterios medioambientales, culturales, históricos y antropológicos frente a criterios económicos y especulativos.

 

-     No al dinero, recursos y bienes públicos para beneficio de intereses empresariales privados.

 

-     Transparencia en los procedimientos de evaluación de impacto, cuya realización debería ser encomendada a personas cualificadas independientes y ajenas a los intereses de las empresas promotoras.

 

-     Reconocimiento de las montañas como monumentos irrepetibles e irrenunciables,  por lo que no debe permitirse su industrialización. Una sociedad urbana como la nuestra sometida a una constante contaminación, a ruidos, a asfixiantes infraestructuras, a estrés... necesita huir de todos esos agentes agresivos y son nuestras montañas uno de los pocos lugares donde  se encuentra evasión ante dichos agentes.

 

Integración del desarrollo eólico en un Plan Energético Global de los sectores transportes, industrial y doméstico basado en el ahorro, reducción, eficacia energética y sustitución de las actuales infraestructuras por energías renovables, no contaminantes y de mínimo impacto.