Los Problemas de Degradar el Suelo
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Por
Cristian Frers *.
18-08-05
El suelo
es un recurso natural que contiene agua y elementos nutritivos que
los seres vivos utilizan. Es vital, ya que el ser humano depende de
él para la producción de alimentos, obtencion de recursos, etc. En
él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona
todo el desarrollo del ecosistema.
El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de
la corteza terrestre. Contiene agua y elementos nutritivos que los
seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser humano
depende de él para la producción de alimentos, la crianza de
animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de
algunos recursos minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y
nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto,
todo el desarrollo del ecosistema.
La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y
está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de
cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el
abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos
y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de
entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. En los
países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña
han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con
mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las
mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta
la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la
industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las
carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de
cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de
la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de
agua, los lagos y los embalses.
Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con
las actividades de las personas. Al respecto, los problemas
directamente derivados del uso antrópico de los suelos son
actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la
contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y
urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los
problemas más graves que afectan hoy a los suelos.
Erosión:
La erosión es la pérdida de suelo fértil, debido a que el agua y el
viento normalmente arrastran la capa superficial de la tierra hasta
el mar. El ser humano acelera la pérdida de suelos fértiles por la
destrucción de la cubierta vegetal, producto de malas técnicas de
cultivo, sobrepastoreo, quema de vegetación o tala del bosque. Las
prácticas productivas sin criterios de protección, contribuyen en
gran medida a que este problema se agrave cada día más.
La degradación del suelo reviste gran importancia, porque su
regeneración es en extremo lenta. En zonas agrícolas tropicales y
templadas, se requiere de un promedio de 500 años para la renovación
de 2,5 centímetros de suelo.
El cultivo de tierras en lugares con pendiente aumenta la
posibilidad de agotamiento del suelo fértil, ya que es muy fácil el
arrastre de tierra por acción de la lluvia.
La actividad minera ha utilizado grandes cantidades de leña,
eliminando así la cubierta vegetal, imprescindible para la
protección del suelo. Estas prácticas se remontan a la época de la
colonia, cuando la deforestación acabó con ricas áreas forestales y
las aridizó.
La erosión también puede afectar ecosistemas lejanos, como los de la
vida marina. El suelo arrastrado al mar se deposita como sedimento y
cambia la composición del fondo marino, sepultando vegetación y
cuevas, y transformando el contenido químico de las aguas.
Es importante destacar que la erosión del suelo, además de afectar y
alterar los ecosistemas, afecta seriamente a la gente y a la
economía de un lugar. Hay una relación directa entre la disminución
de la capacidad productora del suelo y la disminución de los
ingresos de la comunidad.
Contaminación:
Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las
intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro. Sin
embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en muchos
lugares, como consecuencia de la producción y acumulación de
residuos industriales, mineros o urbanos.
Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de suelos es la
minería, por su poder modificador del paisaje y sus descargas de
residuos tóxicos...
El suelo también sufre la contaminación por residuos de pesticidas y
otros productos agroquímicos, como los herbicidas y los
fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí
se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración
a medida que avanzan de nivel trófico.
La contaminación de suelos se da también por la mala eliminación y
ausencia de tratamiento de basuras. Otro problema grave se presenta
con los residuos industriales. El vertido ilegal de residuos
industriales constituya un serio problema de contaminación del
suelo.
Desertificación:
La desertificación es la intensificación de la aridez. Cabe destacar
que este término se utiliza para describir procesos causados por los
seres humanos. En cambio, otro concepto llamado "desertización", se
utiliza para describir el proceso natural de la formación de
desiertos. La desertificación, definida como la intensificación de
las condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la
productividad de los ecosistemas, es generada principalmente por el
ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo presiona en exceso
para obtener su sustento.
Cuando se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la capa
fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la corteza del
suelo se endurece y se seca, impidiendo la infiltración de más agua.
Así comienza el proceso de desertificación, ya que disminuye la
filtración acuosa a depósitos subterráneos, y la capa de suelo
superficial se erosiona y se convierte en estéril.
Las principales causas de desertificación son la agricultura de
secano y riego, la erosión hídrica y eólica, los cambios
climáticos, el sobrepastoreo, la deforestación, los incendios
forestales, la extinción de especies nativas de flora y fauna, y la
expansión urbana.
Perdida de
fertilidad por monocultivo y salinización:
Cuando se siembra la misma especie cada año, la tierra se deteriora.
El trigo agota el nitrógeno y otros nutrientes del suelo. Si se
continúa cultivando trigo en la misma tierra, disminuye la
producción cada año. El monocultivo de especies forestales también
es un problema por la misma razón. Se está viendo que el replante de
pinos en el mismo terreno ya no es tan rentable, porque en la
segunda y tercera plantación disminuye el ritmo de crecimiento de
los árboles. Además de agotar las tierras, el monocultivo multiplica
algunas plagas, pues éstas pueden contar siempre con el tipo de
alimento al que están adaptadas.
La salinización del suelo es la acumulación de sales provenientes
del agua de regadío y de los fertilizantes usados. Debido al exceso
de sales, el suelo pierde la fertilidad.
Urbanización:
La urbanización es el avance y crecimiento de las ciudades y la
edificación de nuevas poblaciones, las que generalmente se ubican
sobre suelo fértil. De esta forma se pierde el mejor suelo agrícola,
se impide la recarga de los depósitos de agua subterránea y se
destruye mucha microflora y microfauna que vive en el suelo. Una
gran parte de los suelos con alto potencial agrícola de muchos
países se encuentran dentro de límites urbanos y el rápido
crecimiento de las urbes amenaza las tierras.
Compactación:
La compactación del suelo se produce por el paso de personas,
animales y vehículos en forma repetida por el mismo lugar. Esto
provoca la desaparición de los espacios existentes entre las
partículas del suelo, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno
presente y, por ello, la microflora y microfauna...
La degradación de los suelos es como una crisis silenciosa que esta
avanzando tan rápidamente en América Latina que pocos países tienen
la esperanza de alcanzar una agricultura sostenible en un futuro
próximo. Es un problema que, a pesar de estar amenazando la
subsistencia de millones de personas en la región, tiende a ser
ignorado por los gobiernos y la población en general.
Los Gobiernos nacionales, provinciales y locales tienen la
responsabilidad urgente de crear una mayor conciencia en la
población acerca del deterioro de los recursos de tierras y de su
efecto negativo sobre la producción agrícola y la economía de sus
países.
Las causas de la degradación de suelos tienen su origen en factores
socioeconómicos, en la sobre-explotación de la capacidad de uso de
las tierras y en prácticas de manejo de suelo y agua inadecuadas.
La información disponible de investigación sobre los tipos, causas,
grado y severidad de la degradación de tierras es todavía
insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta
falta de información dificulta enormemente la identificación y la
puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y
rehabilitación de tierras.
Para superar los problemas mencionados, se deben considerar
soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de
prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro
causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos
naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a
crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su
obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que
éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su
ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo
tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.
www.EcoPortal.net
* Cristian
Frers
Técnico Superior en Gestión Ambiental
Técnico Superior en Comunicación Social
Tte. Gral. Juan D. Perón 2049 7mo. “55”
(C1040AAE) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
República Argentina.