La asociación ecologista GEM recupera la uva sin hueso

Ideal. 14-08-03

Procedente de Corinto, se piensa que la introdujeron los romanos.Se repartirán 50 sarmientos en diciembre a todos los interesados

MARÍA JOSÉ PEDROSA/ALMERÍA

Una uva sin hueso, de grano pequeño, pero de buen color, con una tonalidad caña y oro, muy dulce, en racimos grandes y de finas hojas. Así es la llamada Uva de Corinto , una uva antigua en los campos de Almería, y que el descuido y la falta de canales de salida están haciendo que desaparezca.

Esta variedad de uva ha sido presentada en la Campaña Biodiversidad Domesticada por el GEM (Grupo Ecologista Mediterráneo), en un intento de «sacar a la luz unas especies y variedades que han estado cerca del hombre siempre, pero que están desapareciendo por los intereses económicos», según explicó ayer Antonio Rubio, responsable del proyecto. Pero esto no significa que esta planta no tenga un gran valor económico, sino que no se ajusta a los intereses de los que elaboran los planes de mercado.

Estas uvas apirenas, o sin hueso, han existido desde tiempos inmemorables en las zonas parraleras de la provincia de Almería, como son el Alta Almanzora, el Río Andarax o el Río Nacimiento. Proceden de Corinto, y se cree que las introdujeron los romanos. Tantos años llevan estas uvas cultivándose en estas zonas que están perfectamente adaptadas al terreno. Se cultivan sin ningún tipo de cuidado tecnológico, sin abonos y con poca agua, y sin embargo su calidad no deja de ser excepcional. Así, este año, a pesar de las adversas condiciones climáticas para su cultivo, se han conseguido racimos de más de un kilo y de un gran sabor.

Investigaciones

Y sin embargo, los científicos investigan una uva de estas características, desarrollando complejos sistemas de laboratorio, cuando la naturaleza ya ofrece desde hace tiempo un fruto así. «Los científicos lo venden como la bomba cuando aquí ya existía desde hace muchísimo tiempo», aclara Antonio Rubio, responsable del proyecto del Grupo Ecologista Mediterráneo. En concreto en Almería, esta uva procede de la finca Quitapesares de Huércal-Overa, propiedad de Diego Mena Mena, de unas cepas de más de setenta años, que ya se citaba en 1932 por el ingeniero agrónomo Francisco Rueda Ferrer en su libro dedicado a la uva de Almería.

Además, este fruto tiene una producción muy rápida, con una recolección temprana, y todo ello sin la necesidad de utilizar ninguna tecnología. Así pues, se cultiva de forma completamente natural, no obstante no se comercializa debido a «determinados intereses económicos, personales e industriales, que desconocemos». Uno de los motivos por los que no se comercializa es por su aspecto, ya que por su pequeño grano no tiene vistosidad. «Pero para los entendidos se trata de una uva perfecta, con un racimo formado por dos hombros y con una estructura cónica perfecta», comentó Antonio Rubio.

Esta uva sin pepitas sí se comercializa como pasas de Corinto, que se pueden encontrar en grandes centros comerciales. Además de ser las uvas que se recogen más pronto, finales de julio y principios de agosto, presentan otra característica muy especial. Se trata de que, debido a su gran producción, a su dulzor y a que carecen de huesos, si se cuelgan y se dejan secar, se convierten en «unas pasas extraordinarias».

En ensalada

También se pueden aprovechar la pequeñez del fruto para combinarlo en una ensalada o cualquier otra cosa. Así lo explica Fuensanta Alcalá, presidenta de GEM: «El hecho de que sean pequeñas no quiere decir que la comercialización no sea factible, basta ver los tomates cherrys».

En diciembre el GEM va a repartir 50 sarmientos entre las personas que lo soliciten, con el fin de perpetuar esta variedad de uva y de que no se pierda la especie. De esta forma, se pretende que «haya un abanico de posibilidades, no cerrarnos a los monocultivos que nos ofrece el mercado», afirma Antonio Rubio. Con el tiempo se han ido perdiendo variedad de especies. Así de treinta, que se conoce que existieron, sólo queda la uva de Ohanes y cuatro variedades de apirenas procedentes de Italia y Suráfrica. De esta forma, queda claro que se han perdido muchos recursos genéticos.

Esta iniciativa del Grupo Ecologista Mediterráneo comenzó hace unos meses cuando se presentó la Vigna Unguiculata , conocida popularmente como Garaguijo. Se trata de una judía verde que puede incluso superar un metro de longitud. Con este tipo de actividades, la asociación ecologista quiere rescatar del olvido especies hortofrutícolas, que forman parte de la historia del campo almeriense, y que por distintos motivos se encuentran en peligro de extinguirse. Además, tratará de intercambiar los recursos con los agricultores interesados. También promocionarán los valores de los los agrosistemas tradicionales de Almería.