Expertos niegan el «pretendido cambio climático de la tierra»

Ideal. 23-07-03

A. V. F./AGUADULCE

El cambio climático no existe. O al menos no hay pruebas de que se esté produciendo. Así lo dieron a conocer ayer martes, 22 de julio, en los Cursos de Verano de la Universidad de Almería, el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Almería José Jaime Capel Molina y el catedrático de Geografía Física de la Universidad Complutense Juan José Sanz Donarie.

«No hay datos que demuestren el supuesto cambio climático, -manifestó el catedrático Capel-, por eso no hay que tomar como tal a eventos meteorológicos que son normales en el desarrollo normal del clima en los distintos ámbitos geográficos de la tierra».

El catedrático de la Complutense apuntaló la aseveración del director del curso sobre Riesgos naturales y territorio: Sequías e inundaciones , diciendo que «no hay pruebas ni estudios que demuestren tal cambio climático y mis experiencias de tipo investigador tampoco me llevan a concluir de un modo claro que exista».

Evidencias

Lo que sí ofrecieron estos estudiosos son evidencias de que las temperaturas y precipitaciones que hoy se registran son igual de aleatorias que lo han sido desde que existen elementos de medición. Así, pusieron ejemplos de momentos en los que el calor ha sido más intenso que en la actualidad, diciendo que «el junio más caluroso en Almería capital fue en el año 1931, con temperaturas que no bajaron de 31 grados por la noche y máximas de 41,6».

No obstante, destacaron que «las temperaturas sí parece que tienen una tendencia más o menos clara al ascenso, sobre todo en el siglo XX, pero esto puede depender de factores como la forma de medición en las estaciones, que ahora se realiza dentro de las ciudades, mientras que antes se hacía en el exterior, donde hay menos temperatura media».

Además dijeron que «no ocurre lo mismo con las precipitaciones, que ahora son mucho más aleatorias y que se mantienen con el mismo grado de incertidumbre que han tenido desde que existen registros fidedignos».

«Tenemos datos desde finales del siglo XVIII en Gibraltar y desde ahí se van incorporando otras ciudades hasta que a partir de 1965 tenemos ya un número suficientemente amplio de estaciones meteorológicas que nos permiten afirmar lo que estamos afirmando ahora: que las precipitaciones no parece que tengan un cambio importante, brusco, significativo estadísticamente hablando, respecto de lo que han sido las pautas en otros momentos», sostiene el catedrático Sanz Donarie.