Todavía se
desconoce la magnitud ambiental del problema que puede conllevar el
hundimiento que se produjo esta madrugada en la bahía de Algeciras
de una gabarra que transportaba 1.000 toneladas de combustible. Sin
embargo, lo que en la actualidad sí constituye un hecho es que, a
pesar del elevadísimo tráfico marítimo que se da en esta zona, el
Estrecho se encuentra completamente desprotegido ante este tipo de
accidentes así como ante los miles de vertidos deliberados de
buques que, aprovechando la falta de control, hacen las limpiezas de
sus tanques. Estos vertidos asolan anualmente estas aguas y suponen
una marea negra constante sobre las costas del sur de España.
Prueba de la falta
de control es que el Estrecho cuenta con un solo inspector en toda
la Bahía de Algeciras para un tráfico de unos 35 buques fondeados
diariamente. Asimismo, Gibraltar no responde ni respeta las medidas
que se están tomando en la Unión Europea para regular el tráfico
marítimo y evitar este tipo de desastres en nuestros mares. Una de
las pruebas más flagrantes es que las autoridades gibraltareñas
han hecho caso omiso a la propuesta española de prohibición del
uso de buques monocasco para transportar sustancias peligrosas, por
lo que desde WWF/Adena se pide que la UE retire estos privilegios a
Gibraltar.
El Estrecho de
Gibraltar y el Mar de Alborán es la puerta de entrada para cetáceos
y tortugas en el Mediterráneo. En sus aguas encontramos más de
1.900 especies de fauna y flora marina, de las cuales 23 especies
son consideradas de interés comunitario por la UE. Igualmente,
cuenta con una población de más de setenta mil aves pertenecientes
a 34 especies diferentes y algunos de los hábitats, por sus
condiciones de singularidad y excelente estado de conservación, han
supuesto su designación dentro de la red Natural 2000.
Todos estos motivos
justifican que dicho tramo marino haya sido identificado por WWF/Adena
como una de las seis áreas con mayor riesgo de sufrir mareas
negras. Ante ello, esta organización exige una valoración más
detallada de los riesgos ambientales que se dan en esta zona cuya
extraordinaria riqueza pesquera y biológica hacen imprescindible la
declaración inmediata del Estrecho de Gibraltar-Mar de Alborán
como Área Marina Especialmente Sensible (AMES), figura de protección
auspiciada por la Organización Marítima Internacional.