Nos encontramos con
un ejemplar de Grampus griseus (Calderón gris) de 2.80 m,
hembra y de más de 400 kg, que aparentemente no presentaba ningún
problema externo, excepto pequeñas rozaduras producidas por el roce
con la arena de la playa.
En la zona el
trabajo se presentaba con dificultad debido a las grandes olas que
rompían en la playa, por lo que tras la primera revisión del
veterinario de PROMAR se decidió trasladarlo a una piscina para así
evitar las olas y poder eliminar el problema de presión que el
animal tenía al estar fuera del agua.
Se montó una
piscina a pié de playa de 35.000 litros que con una cuba (que el
propietario gentilmente se ofreció a llenar), igualmente ocurrió
con la máquina retro que trasladó el animal a la piscina.
Ya en la piscina el
animal se tranquilizó, se sacó sangre para realizar una analítica
y se le dio las atenciones oportunas.
Los resultados de
la analítica mostraron que el animal padecía hepatitis y anemia,
para lo que se le sometió al tratamiento oportuno. Durante el resto
del día y la noche se le ha estado atendiendo a través de turnos
de dos personas cada hora.
Ahora solo queda
esperar que el tratamiento dé resultados y que vaya notando mejoría
que se confirme a través de las analíticas que se le vaya
realizando.