Fauna: la gran olvidada.

Entre los animales el grupo más numeroso es el de los invertebrados, destacando por su importancia las mariposas diurnas; de hecho, la Junta de Andalucía catalogó a esta sierra como Zona de Especial Interés Lepidopterológico. Existen bellísimas representantes endémicas, como Melitaea trivia ssp. augustini o la Mariposa Apolo de Sierra de Gádor (Parnassius apollo ssp. gadorensis). 

La chapa es un caracol exclusivo y en vías de extinción. JJMG.Una de las especies más singulares es un caracol, conocido popularmente como “chapa” (Iberus gualteriano), cuya recolección abusiva lo ha puesto al borde de la extinción. En este sentido, cabe destacar iniciativas como la cría en cautividad de este gasterópodo que está aportando notables resultados aunque, sin duda, parece preciso potenciar y desarrollar programas de educación ambiental destinados a la protección y conservación de ésta y de otras especies amenazadas, tanto de la fauna, cómo de la flora almeriense. 

Los vertebrados de este macizo son quizá los más desconocidos y menos estudiados de la provincia de Almería. Los datos que se exponen a continuación son el resultado de rutas y censos, que realizamos entre 1994 y 1997. El grupo más abundante es el de las aves, entre las que destacan las de paso (42%), seguidas de las sedentarias, las invernantes y las estivales, existiendo un nutrido número de aves ocasionales. La presencia de más de 130 especies incluye a esta zona entre las de más rica ornitofauna dentro del ámbito provincial, no teniendo nada que envidiar a otras áreas que han sido declaradas como Zonas de Especial Protección para las Aves dentro de la Unión Europea, catalogación que podría ser tramitada para este espacio. 

Las estrictamente forestales están escasamente representadas como consecuencia del actual monocultivo de pinares, que ofrece unos índices bajos de biodiversidad en comparación con las “masas naturales”.

Entre las rapaces destaca el pequeño alcotán. © JJMG.Aun así, cabe destacar la existencia de rapaces nocturnas como el autillo, los búhos real y chico, o la lechuza campestre, cuyos cantos delatan su presencia en las frías noches invernales, así como otras de carácter diurno caso del águila real, el alcotán, el esmerejón, o el cernícalo vulgar, este último adaptado a la mayor parte de los hábitats existentes.

También habitan estos bosques diversas especies de pajarillos como lúganos, pinzones, mirlos, carboneros y herrerillos. Tanto el cuco, como el críalo, aprovechan los nidos ajenos para depositar sus huevos en un alarde de descarado parasitismo, dejando en mano de otras aves, por lo general más pequeñas, la incubación y la cría de sus propios polluelos. 

La tórtola común nidifica en esta serranía. ©JJMG.Mención aparte merece la nidificación de la tórtola común, hasta hace poco ligada a los pasos migratorios, que se ha asentado en distintos puntos de la provincia como ave sedentaria.

Los escarpados roquedales de la sierra son el último refugio para algunas parejas de águila perdicera y de otros pájaros como el avión roquero, la collalba gris o el roquero solitario

La existencia de pastizales, asentados sobre altiplanicies dentro del complejo serrano, constituye el hábitat idóneo para comunidades de aves esteparias que alcanzan aquí su hábitat más elevado dentro del contexto provincial; entre estas destacan alcaravanes, calandrias, alondras, terreras y cogujadas. En las asoladas ramblas y cárcavas nidifican especies de distribución ibero africana, como el camachuelo trompetero, la carraca, el abejaruco, la oropéndola, el vencejo real, los alcaudones real y común y las collalbas rubia y negra. Las zonas de cultivo y los sotos fluviales de la umbría y de la parte más occidental de la sierra son las que aportan un mayor y más heterogéneo grupo de aves, entre las que pueden destacarse el verdecillo, el pardillo, el jilguero, la abubilla, el petirrojo y distintas especies de currucas, verderones, colirrojos, carriceros, mosquiteros, lavanderas, mirlos, ruiseñores, escribanos, gorriones y un largo etcétera.

El jabalí es abundante en esta sierra. JJMG.Entre los mamíferos más frecuentes destaca el jabalí, al que los agricultores achacan destrozos en sus cultivos; si bien, el problema no llega a alcanzar proporciones desmesuradas es cierto que la desaparición de predadores específicos, junto con la gran movilidad y adaptabilidad de este animal a cualquier tipo de hábitats, entre ellos los agrícolas, puede suponer un perjuicio para algunos propietarios, por lo que sería necesario proceder al control selectivo de la especie.

La presencia de pequeñas manadas de cabras montesas, procedentes de Sierra Nevada, puede contribuir al aumento de esta especie amenazada si se controla su caza furtiva en esta serranía; las poblaciones silvestres de estos ungulados sufren, con relativa facilidad y frecuencia, epidemias entre las que destaca la sarna que diezma los rebaños, por lo que facilitar licencias de caza para el control de los mismos parece, en la actualidad, una medida demasiado arriesgada para el futuro de este bello animal.

Aún sobreviven algunos gatos monteses amenazados de extinción. JJMG.Dentro de los pequeños predadores abundan zorros, ginetas, comadrejas y tejones, este último de carácter omnívoro. Recientemente (1995-96) hemos podido constatar la presencia del gato montes en las estribaciones gadorenses de Illar y de Alhama de Almería, lo cual abre cierta esperanza para este pequeño felino amenazado de extinción, que en otras épocas anduvo por la mayor parte de las serranías almerienses.

También abundan conejos, liebres, topos y topillos comunes, ratones de campo, musarañas, musarañitas y erizos. Las cuevas y, especialmente, las minas abandonadas sirven de refugio para varias especies de murciélagos entre los que destacan el común y el troglodita, que actúan como controladores biológicos de las poblaciones de insectos voladores; un solo murciélago es capaz de digerir más de 2 Kg de invertebrados a lo largo de un ciclo anual, de ahí su importancia en el delicado equilibrio ecológico de estos agrestes páramos. El número de pozos de ventilación que existen en esta sierra horadada por la “fiebre del plomo” se estima en torno a 11.000 lo que supone, por un lado, un peligro para sus transeúntes y, por otro, una garantía para la supervivencia de estos voraces mamíferos alados; la solución conjunta para este problema podría pasar por el cerramiento de estas oquedades mediante mallas permeables que permitan la entrada y salida a estos refugios. 

Entre los reptiles y anfibios más abundantes destacan las lagartijas ibérica, colirroja y colilarga, el lagarto ocelado, las culebras bastarda, de herradura y de escalera, así como las denominadas culebras de agua (Natrix natrix y Natrix maura) que comparten su hábitat con sapos comunes y corredores, ranas comunes y salamanquesas.   

Camaleón. ©JJMG.La presencia del camaleón común en la vertiente Sur Oriental de la sierra es consecuencia directa de la reintroducción de esta especie amenazada, que antaño colonizó gran parte del mediterráneo árido.Podría ser interesante plantear un estudio de viabilidad para la creación de un centro de acogida y de cría en cautividad para este reptil, que se encuentra amenazado en el ámbito andaluz, a partir de los elementos que son habitualmente decomisados en la aduana portuaria de la capital almeriense.