Estrella de las nieves. © AHH.

Estrella de las Nieves (Plantago nivalis)

Endemismo nevadense que ha sido propuesto como símbolo o emblema botánico de esta serranía. Esta plantaginácea suele frecuentar prados secos y pedregosos en cotas superiores a los 3.000 m, por lo que no ha sido descrita en el sector almeriense.

Relojes. © AHH.

Relojes (Erodium cheilanthifolium)

Geranio endémico de Sierra Nevada, aunque también aparece representada en los Pirineos y en otros puntos del Sudeste peninsular. Habita entre los roquedales de esquistos donde aparece camuflada y solamente se delata por sus llamativas flores que se desarrollan entre abril y junio, permaneciendo buena parte del año bajo la nieve.

 

Romperrocas de Sierra Nevada. © AHH.

Romperrocas de Sierra Nevada (Saxifraga nevadensis)

Esta saxifraga endémica propia de las altas cumbres serranas muestra especial tendencia por las fisuras silíceas, donde forma matas almohadilladas y compactas de características florecillas blancas.  

Siempreviva de Sierra Nevada. © AHH.

Siempreviva de Sierra Nevada (Sempervivum nevadense)

Género representado por medio centenar de especies separadas por pequeñas diferencias. Suele aparecer en roquedales secos y soleados y, más raramente, en prados húmedos. A esta crasulácea endémica se le atribuían propiedades ligadas al aumento de la  longevidad, situación por la cual  durante años se recolectó de forma abusiva.  

Tiraña. © AHH.

Tiraña (Pinguicula nevadensis)

Curiosísimo endemismo andaluz. Esta lentibulariácea, que crece en los prados más húmedos de estas serranías, es una planta carnívora capaz de atrapar insectos entre sus hojas pringosas, obteniendo a partir de su digestión el nitrógeno que precisan.  

Valeriana. © AHH.

Valeriana (Centranthus nevadensis)

Valeriana local y endémica del Sur de la Península Ibérica. Suele aparecer cubriendo hendiduras sobre terrenos silíceos y bien soleados. Florece entre julio y agosto.  

Violeta de Sierra Nevada. © AHH.

Violeta de Sierra Nevada (Viola crassiuscula)

Endemismo nevadense que florece entre junio y agosto, apareciendo distribuido entre los pedregales y roquedales de las cumbres serranas y formando en ocasiones pequeños céspedes.