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AÚN ESTAMOS A TIEMPO Editorial de Almediam/José Javier Matamala. 28-02-08 Almería Medio Ambiente –Almediam- ha sido y es un boletín informativo independiente para la conservación y protección de la naturaleza almeriense. Hemos avanzado mucho desde que en 2002 encabezábamos a nuestro portal de entrada –como lo seguimos haciendo- con esta definición. La apertura a páginas hermanas, a Latinoamérica, contra el maltrato animal y la violencia de género; contra la pena de muerte, la violencia de cualquier tipo, el respeto y apoyo real a las comunidades indígenas; el tener una perspectiva más amplia que engloba al “Planeta Azul” donde colaboramos con personas comprometidas de todos los continentes, realmente, ha contribuido positivamente a ensanchar nuestros objetivos iniciales y, actualmente, Almediam, podría definirse como un portal de Internet comprometido con todas y todos aquellos que nos obsequian con sus comentarios, conscientes de una inestabilidad planetaria sin parangón y con muchas ganas de luchar por paliar situaciones, globalmente, algo más que preocupantes.
Hace menos de una década casi todos y todas afirmábamos lo siguiente: “acción local y pensamiento global”. De hecho en la praxis es como actuamos diariamente, pero Internet tiene la virtud de que esa acción local sea mundial, que cada letra que escribimos, cada imagen, cada trabajo científico y/o divulgativo, cada artículo de opinión, llegue de forma instantánea a cualquier punto de la Tierra. Las nuevas tecnologías nos han hecho más resolutivos y cuando se denuncia el lamentable estado biológico-sanitario del río Matanza Riachuelo en Buenos Aires, lo hacemos contra la matanza de mapaches en China, la captura de cetáceos en Japón, las persecuciones de indígenas garifunas en Honduras o las aberraciones ambientales del Levante y Sudeste de la Península Ibérica.
Personalmente estoy contra la globalización neoliberal porque nos anula culturalmente y en ese trance comercial perdemos la idiosincrasia única e intransferible de lo que nuestros ancestros pusieron en nuestras manos para su legado a los que nos continúan.
Actualmente somos unos 7.000 millones de seres humanos demandando y consumiendo energía, aunque desde el Neolítico ya quemábamos los bosques para capturar nuestras presas. Somos el máximo exponente de predación que ha tenido este planeta. Los grandes dinosaurios desaparecieron por una catástrofe global tras 70 millones de años de supervivencia y evolución. Las aves y todos los reptiles y anfibios que actualmente conocemos son su descendencia. Mamíferos como el mamut fue exterminado por nuestros ancestros hace apenas algunos miles de años y desde mediados del siglo XVIII, antes de la Revolución Industrial, nuestra predación y destrucción del medio ha sido realmente frenética. Leía, hace poco, a un prestigioso ecólogo alemán que afirmaba que “si la especie humana desapareciera en la actualidad, el planeta volvería a su real dimensión climática y de biodiversidad en menos de 10.000 años”… y esto me produce escalofríos porque creo en el potencial creador y destructor de nuestra especie, aunque entiendo que la evolución nos llevará irrevocablemente al primero de ellos.
Algunos países de la antigua Yugoslavia se preparan para nuevas guerras fraticidas, mientras que los comerciantes de armas y los Estados interesados en la misma calculan los beneficios. Los tratados de “Libre Comercio” están hundiendo a gran parte de Latinoamérica ante modelos neoliberales con los que no pueden competir, mientras la más irracional corrupción institucional campa a sus anchas y donde las minorías étnicas son literalmente subyugadas –o asesinadas, contando con aquellos librepensadores que las denuncian-. Países donde la extracción a cielo abierto de metales está produciendo pandemias irreversibles para éstas y otras generaciones; donde se utilizan productos químicos como el megagón que enferma y mata a los habitantes de territorios completos. Realmente, mientras más conoces, menos optimista eres. Un día te enteras que hay una matanza de leones marinos en Las Galápagos, cacerías de ballenas por la flota pesquera japonesa, empresas que ofertan “turismo de aventura” asesinando a focas y miles de otras barbaridades. Pero aunque no exista más bella lucha que aquella que se emprende contra lo irremediable, esta situación de afrenta abierta contra la pluralidad y dignidad humana y la de nuestros compañeros de viaje en este devenir cósmico ha de cambiar, si pretendemos que el préstamo de nuestros padres se traslade como legado a nuestras hijas e hijos.
Demasiada intolerancia en todos los sentidos, administraciones corruptas, caciques de derechas y caciques de izquierdas, políticas fascistas donde el resultado siempre justifica los medios empleados, donde el ser humano carece de valor y su entorno menos. Multinacionales que depredan los recursos de regiones planetarias impunemente tras haber pagado al "Pilatos" de turno. “Guerras preventivas” –menudo invento- y guerras diarias que no se retransmiten, se ignoran y donde mueren miles de seres humanos diariamente. Atentados de “iluminados” que aún creen que la muerte de un solo ser humano justifica su causa. Dicen que utilizamos menos de un dos por ciento de nuestra capacidad cognitiva, pero ante los resultados ofrecidos creo que muchos y muchas no la usan. Hablaba esta tarde con un amigo al que conozco desde hace más de 25 años sobre el panorama electoral español y andaluz. Andalucía es la única autonomía que vota a la vez que el Estado Español, lo cual no es casual ya que muchas personas, ya que votan a uno hacen lo mismo con el otro. Me comentaba este amigo, que lleva casi toda su vida luchando por la justicia social y ambiental desde plataformas ciudadanas de ese cambio que realmente una Democracia en mayúsculas precisa, basada en la participación directa de la ciudadanía, en la conservación de nuestra cultura, en la mejora de la calidad de los servicios sanitarios y educativos, en la conservación y protección definitiva de nuestro patrimonio natural y etnográfico, en el compromiso abierto con la inmigración ante un país de emigrantes, en la lucha abierta contra la pena de muerte, contra las guerras, contra el terrorismo, contra el hambre y a favor de la tolerancia… Sólo serían palabras hermosas de alguien con inquietudes por el "mundo mundial", pero mi amigo se presenta por Los Verdes de Andalucía, con un presupuesto para su campaña que no le da ni para colgar un par de carteles, pero con unas ganas de trabajar envidiables en alguien que jamás ha dejado de hacerlo por los demás. Y aunque puntualmente incumpla mi imparcialidad mi voto irá para él, precisamente porque no me lo ha pedido, porque estoy angustiado de bipartidismos anacrónicos y porque confío en la capacidad de personas que siempre han dado altruistamente lo mejor de sí mismos para los demás.
Creo que aún podemos ralentizar el Cambio Climático –en donde ya nos hallamos inmersos- y la desaparición diaria de especies; intentar frenar la desertificación de gran parte del globo y mantener nuestros recursos forestales. Pero, ante todo, aún estamos a tiempo de garantizar nuestra propia existencia, utilizar un poquito más de nuestro neocortex y comenzar a generar un mundo sin fronteras y multicultural. Utopía… probablemente sí, pero en cualquier caso es lo único que ha hecho avanzar a la humanidad a lo largo de su historia en el Planeta Azul. José Javier Matamala Editor de ALMEDIAM: www.almediam.org
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