
DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE O DÍA
MUNDIAL CONTRA EL EXPOLIO AMBIENTAL
A algunas mentes privilegiadas les dio
por vincular a cada casi uno de los 365 días, que aproximadamente tarda la
Tierra en darle la vuelta al Sol, situaciones de trascendencia social y
cultural en el ámbito global. Desde la celebración de los premios Nobel,
hasta el Día Mundial del Medio Ambiente, con cientos de otros días dedicados
al avance de nuestra sociedad, sus enunciados parecen exaltar sus propios
argumentos. Doy por hecho que Alfred Nobel no estaría orgulloso de su
explosivo invento, y espero, que nadie tenga la desfachatez ética y moral de
decir que “celebramos el día mundial del medio ambiente”… en cualquier caso,
“el día contra el expolio ambiental”...
Es realmente complejo realizar una
síntesis objetiva de lo que hemos permitido y dejado que sucediera en el
Planeta Azul, desde la prehistoria, pero, especialmente, desde el desarrollo
decimonónico industrial –ahora tecnológico-. En no más de 200 años hemos conseguido el
record mundial en cuanto a aniquilación de especies, ecosistemas y
poblaciones completas. Pero no nos paramos en este sentido, sino que
avanzamos en aumentar las estrategias para el cambio climático –dando un
avance inconmensurable a los factores determinantes del mismo, como el
efecto invernadero, la contaminación y expolio de nuestros mares y océanos,
y que no nos sobren las prendas ante una lluvia ácida cada vez más
insultante, para la especie humana –su salud y bienestar- así como para el
resto de la Tierra.
Hombres y mujeres de Tierra han
elaborado un sinfín de propuestas técnicas, biológicas y políticas, para
intentar frenar este desbarajuste de dimensiones incontroladas. Podría
enunciarlas una por una, así como los acuerdos internacionales en materia
de conservación y protección ambiental –a los que a algunos se les olvida
descaradamente poner el apóstrofe de humanas-, pero no tengo ningún afán de
aburrir al lector.
De seguir esta sinergia devastadora, no
serán necesarias más guerras inútiles –siempre inútiles- contra nuestros
vecinos y hermanos. La propia especie humana se auto aniquilará en pro de nada y
cucarachas y ratas –mejor adaptadas a debacles ambientales- nos irán
sustituyendo.
Nuestras generaciones más inmediatas serán testigos
directos de un cambio climático sin parangón potenciado por nuestra
nesciencia y ansia de control de cualquier recurso, mientras dos tercios de
la humanidad agoniza por hambruna, sed y enfermedades inconcebibles entre
los ilustres que se dedican a mencionar nuestros avances en materia
ambiental.
Entre los que nos movemos en la
privilegiada sociedad del conocimiento –incluidos los librepensadores,
conservacionistas y ecologistas- existe una regla casi axiomática… acción
local y pensamiento global… Con todo el respeto a la misma ya no caben
localismos y si unos seis mil millones de seres humanos estamos dispuestos a
participar en este esfuerzo planetario lo único que pedimos es equidad,
transparencia política e igualdad. No vamos a aceptar a un modelo
trasnochado de “Globalización”, ni estamos dispuestos a consentir que la
prepotencia impere sobre la marginalidad, porque todos, absolutamente todos
partimos de los mismos genes y tenemos esa misma responsabilidad.
En el ámbito global no podemos dejar de
hacer un llamamiento a aquellos Estados que tienen voz y voto sobre las
mayores masacres de mamíferos marinos que jamás se han cometido, y sobre
otros que mantienen especies –por condición libres- en el más decorado de
los acuarios marinos. Ni es justo, ni moral y dice muy poco de quienes
forjan auténticas fortunas a través de estos impresentables escenarios.
Tampoco podemos dejar pasar la auténtica
debacle a la que se ven sometidos los bosques tropicales desde Mesoamérica
hasta las zonas más meridionales de Latinoamérica, en el insulto más directo
contra la comunidad global, o aquellas que desnudan de los principios
básicos de la salud a zonas como la del Río Matanza-Riachuelo, en la
provincia de Buenos Aires-Argentina donde la incompetencia política está
llevando a una muerte lenta y dolorosa a medio millón de personas.
De todas aquellas multinacionales que
explotan nuestros recursos fósiles y minerales sin tener en cuenta sus
resultados sobre la Biosfera, donde destruyen impunemente un Patrimonio de
la Humanidad, tampoco tienen la más mínima intención de frenar su expolio.
En el ámbito local, de los ricos
secarrales almerienses y, en general del Sudeste ibérico, jamás podré
compartir afirmaciones como que “el mundial de fútbol disminuirá el índice
de incendios forestales”– mejor guarde sus expresiones cuando no están las
cámaras presentes y si lo piensa de verdad dedíquese al balón pie y deje, a
una mujer más inteligente y consecuente al cargo de la seria responsabilidad que ostenta, gobernar
lo que usted ha sido incapaz de realizar. Que no se vuelvan a producir
aberraciones como El Algarrobico: “son legales” –lo que ha expresado la
titular de medio ambiente, su adjunto en Almería y el Alcalde-Presidente de
Carboneras- hasta la extenuación- este último condenado por el Tribunal
Supremo de Justicia de España por delito electoral. Que estemos a merced de
cuantos alcaldes y alcaldesas conciban como providencial el multiplicar sus
recursos residenciales, al margen de cualquier expectativa de desarrollo
sostenible o sustentable, incluyendo zonas irradiadas por partículas alfa de
Plutonio y Americio, y sin tener en cuenta cualquier criterio de
ORDENACIÓN DEL TERRITORIO. Como habitante de este rincón del Sudeste
peninsular, tengan ustedes por seguro que sea quien sea la persona o grupo
político que encabece estos titulares, jamás voy a consentir, como
almeriense y ciudadano del mudo este tipo de desconcierto en nuestra
sociedad y que si no me remito a algo fundamental como son las hemerotecas
que, como ya he dicho con anterioridad, es por no aburrir a nuestros lectores.
Si ustedes son consecuentes con las
barbaridades cometidas, lo que no les exime de los "logros concebidos", jamás
tendré el inconveniente de publicar sus éxitos… pero para eso hace falta
algo de veracidad en sus argumentos.
Saludos
José Javier Matamala García
Editor de Almediam:
http://www.almediam.org/
Artículo publicado en:
Portal del Medioambiente. 08-06-06
Rebelión. 08-06-06
Humanidad en Red. PDF. 08-06-06
TELEPRENSA. 15-06-06