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LOS
VÉLEZ: UN BOSQUE LLENO DE HISTORIA
© TEXTO
Y FOTOS: José Javier Matamala García.
Artículo publicado por la revista Foco
Sur (1997) : nº 11: 42-45
Situada
al Norte de la provincia, la Comarca de los Vélez ocupa una extensión
aproximada de 100.000 hectáreas. En ella se asienta la masa forestal de
bosque mediterráneo más importante y de mayor extensión de Almería,
testimonio vivo de lo que antaño fuera el panorama que caracterizaba a
gran parte de nuestros montes. Entre pinares y dehesas, campos de cereal y
almendros, quebradas montañas y extensas planicies, hombre y naturaleza
han modelado desde hace miles de años uno de los paisajes más hermosos
de este rincón de Europa. A su considerable diversidad biológica hay que
añadir la gran riqueza antropológica que, en una singular simbiosis con
el medio, realza aún más su peculiar fisonomía. Contemplar las pinturas
rupestres de la Cueva de Los Letreros, pasear por las calles medievales de
Vélez Blanco o adentrarse en el “corazón” de Sierra María,
constituyen un privilegio único e intransferible que emana de esta
singular síntesis entre paisaje y paisanaje.
El
medio físico
Esta Comarca está
constituida por una serie de serranías paralelas, situadas en dirección
Este - Oeste. Pertenecientes al extremo oriental de las cordilleras béticas
destacan, como unidades principales, las sierras de Periate, María, el
Mahimón, el Gigante, Larga y las Estancias. En conjunto pueden definirse
como grandes moles de materiales carbonatados compuestos principalmente
por calizas y dolomías, que emergieron durante la Orogenia Alpina, y
fueron rodeadas por cuencas sedimentarias posteriores que conformaron
“corredores” ,como el de Chirivel o el de Vélez Rubio.
Desde el punto de vista
hidrológico el área pertenece mayoritariamente a la Cuenca del Segura y,
en menor parte, a la del Guadalquivir. Los cauces de agua, de carácter
estacional, dependen del régimen de lluvias, destacando entre éstos la
rambla de Chirivel y los ríos Orce, Caramel y Claro. Frente a la escasez
de aguas superficiales destaca la riqueza de las subterráneas; los
complejos kársticos que modelaron su suelo y que dieron lugar a la
formación de cuevas tan espectaculares como la de La Gitana y la de Los
Rincones, favorecieron la aparición de acuíferos entre los que sobresale
el de Sierra María, que son aprovechados mediante sondeos o a través de
surgencias en forma de manantiales o fuentes como la de los Molinos que
abastece de agua a las vegas de Vélez Rubio y Vélez Blanco, actualmente
sobreexplotados y que constituyen un factor limitante para el crecimiento
agrícola de la Comarca.
El clima corresponde al
tipo mediterráneo, aunque térmicamente es el más continentalizado de
las serranías almerienses por la influencia de la Meseta Castellano -
Manchega y por su distanciamiento de línea de costa. Así, las
temperaturas extremas oscilan entre los -18 y 40ºC. Las precipitaciones
anuales, condicionadas en parte por los frentes atlánticos, fluctúan
entre los 353 l/m². de Vélez Rubio y los 486 l/m². de Vélez Blanco, repartiéndose durante el otoño y
el invierno y siendo escasas o nulas durante el estío. La presencia de
nieve y de heladas en cotas medias es frecuente durante el invierno.
Flora:
Un lugar de encuentro
Las
sierras que constituyen este macizo albergan una gran diversidad de
especies vegetales, debido a diferentes parámetros. Entre éstos podemos
destacar su situación geográfica en la línea de confluencia entre el
centro y el Sur peninsular, recibiendo por lo tanto la influencia de las
comunidades vegetales Castellano - Manchegas, Béticas y de las
estrictamente Murciano - Almerienses. También el margen altitudinal, que
oscila entre los 800 a los 2.045 m. contribuye al asentamiento de la
vegetación en diferentes pisos climáticos, donde la temperatura juega un
papel principal en la ubicación de las mismas.
Hasta la fecha se han catalogado más de 1.200 especies de plantas,
siendo la mayoría de distribución mediterránea, seguidas de las
peninsulares y de los “iberonorteafricanismos”. De esta forma nos
encontramos dentro del área con formaciones vegetales béticas, como el durillo
o la hiniesta, castellano -
levantinas como Athamanta
hispanica e iberoafricanas como el agracejo.
Cabe destacar la presencia de algunos endemismos que potencian aún más
la singularidad botánica del área, como
Brassica
repanda ssp. almerienseis, Centaurea
mariana, Centaurea
x piifontiana,
Moehringia intrincata ssp. intrincata, Nepeta hispanica ssp. hispanica,
Sideritis
stachydioides,
Sideritis x sagredoi y Sideritis
x velezana.
Las principales masas
forestales de la Comarca
corresponden a pinares, donde la especie dominante es el pino
carrasco procedente de antiguas repoblaciones y que se localiza
preferentemente en las zonas de umbría de las sierras. El pino
laricio o salgareño es el
único representante autóctono de este grupo de árboles, actualmente
relegado a pequeños rodales en las Sierras de María y del Gigante. Sin
embargo, en tiempos históricos la vegetación más característica y
abundante del área fue el encinar; su tala abusiva y continuada para el carboneo, la
construcción o como fuente de calor, ha provocado su practica desaparición
en estas serranías, donde aun quedan pequeñas manchas y algunos
ejemplares adehesados de espléndido porte, así como etapas degradadas de
la misma especie, constituyendo el denominado
chaparral que habitualmente aparece entremezclado con el pinar de
repoblación, madreselvas y algún pié de roble.
Dentro del estrato arbóreo y arbustivo destacan las formaciones de sabina
mora y enebro, de los que se conservan ejemplares centenarios, y de otras
especies más escasas como la sabina albar, el serval, el majuelo, etc. En
las zonas donde este estrato ha sido eliminado aparecen plantas aromáticas
como el romero y el tomillo, que actúan fijando el escaso suelo. Por último cabe
resaltar la existencia de algunos bosques se galería compuestos por olmos,
álamos y sauces, que
acompañan a los escasos cursos fluviales.
Fauna
Al igual que las
plantas, los animales que viven en esta Comarca están condicionados,
tanto por la situación biogeográfica de estas serranías, como por la
presión humana a la que se han visto sometidos lo que ha provocado la
extinción o disminución poblacional de algunos de ellos. Sin embargo,
actualmente se mantiene una elevada diversidad de especies que colonizan
los distintos hábitats que componen el área.
El grupo más numeroso
es el de los invertebrados. Hasta la fecha se han catalogado 244 especies,
incluyendo a un elevado número de endemismos entre los que puede
destacarse a las mariposas Aricia
marronensis, Iolana ioalas, Parnasius
apollo ssp. mariae o Pseudacchazara
hippolytes.
Dentro
de los vertebrados, las aves son el grupo mejor representado con más de
un centenar de especies, que incluyen a las que viven de forma permanente,
invernan o llegan a la zona en la época de nidificación. Las rapaces,
aunque diezmadas por siglos de acoso humano, aún otean por los cielos
serranos. Algunas prefieren las cumbres y los roquedales como el halcón
peregrino o el águila real,
mientras que los bosques
constituyen el refugio ideal para el azor,
el gavilán, el alcotán,
el esmerejón o las águilas
calzada y culebrera. Entre las rapaces nocturnas aun podemos oír el canto del
gran “señor de la noche”, el búho
real y de otros magníficos representantes de este grupo como el autillo, el cárabo o la
lechuza campestre. La práctica extinción en la zona del buitre
leonado ha llevado a la administración a iniciar proyectos de cría
en cautividad de estos hermosos carroñeros, que otrora coronaban las
"buitreras" de estas serranías. En este sentido, también
destaca la iniciativa tendente a potenciar la nidificación del cernícalo
primilla, especie amenazada que utiliza viejas construcciones para
criar. Entre los pajarillos de este bosque mediterráneo, destacan algunas
especies como los carboneros común
y garrapinos, el piquituerto, el herrerillo
capuchino, el agateador común,
el mito o pájaros carpinteros
como el pito real. Los
cantiles serranos son utilizados como área de nidificación por los roqueros rojo y solitario,
el vencejo real y el avión
roquero. Otro hábitat perfectamente diferenciado lo constituyen los
llanos cerealistas como los de Topares y los de Cañadas de Cañepla; la
desaparición de las masas forestales preexistentes ha favorecido paradogicamente la aparición de especies de aves esteparias de alto valor
ornitológico como el alcaraván, la alondra común,
la calandria, la cogujadas
común y montesina, la ortega, el
sisón, la terrera común o la totovía,
todas ellas raras dentro del continente por lo que en el futuro deberían
ser declaradas como Zonas de Especial Protección para las Aves por la U.
E., a propuesta de la administración andaluza. Por último señalar que
en los cauces y riberas abundan distintas especies de carriceros,
mosquiteros, currucas y ruiseñores.
Los mamíferos típicos
de estos ecosistemas mediterráneos aparecen aquí representados por
más de una veintena de especies, entre las que podemos destacar a
algunos hábiles cazadores como el gato montés, cuyas poblaciones están en franca regresión, la
gineta, el tejón, el zorro o la comadreja.
La ausencia de grandes predadores naturales ha provocado un aumento en las
poblaciones del omnívoro jabalí.
Entre los pequeños roedores abundan
ardillas comunes, lirones
caretos, conejos, liebres y ratones
de campo. Sin embargo, el panorama actual en poco se parece al que
pudieron contemplar nuestros antepasados. Hace tan solo 400 años
abundaban por estos páramos corzos,
ciervos, cabras montesas,
osos y lobos, como lo
ponen de manifiesto las ordenanzas de prohibición de caza emitidas por el
Marquesado de los Vélez durante el siglo XVI. Como dato curioso podemos
señalar la existencia en la actualidad de Arruis,
cabras de gran porte procedentes de África y que fueron liberadas en las
vecinas sierras murcianas como pieza de caza mayor.
Los vertebrados de
sangre fría están representados por algunas especies de reptiles y de
anfibios. Entre los primeros destaca la víbora
hocicuda, de mordedura ponzoñosa, y
las culebras bastarda y de
escalera y, entre los segundos, los sapos
corredor y común. Mención aparte merece la tortuga mora, cuya área de distribución incluía a las partes más
bajas de la Comarca, aunque actualmente está prácticamente extinguida en
la zona; sin embargo, posee en Las Almohallas un centro de recuperación y
de cría en cautividad pionero en Andalucía, que probablemente será
trasladado a zonas más templadas dentro de la provincia, al objeto de
aumentar el rendimiento del mismo.
Referencias
históricas y realidad social
La
Comarca de los Vélez ha sido refugio y lugar de vida para el hombre desde
tiempos prehistóricos, por lo que posee uno de los más ricos patrimonios
arqueológicos del Sureste peninsular. La abundancia de caza, agua,
abrigos y cuevas, animó a nuestros primeros pobladores a asentarse en el
que hubo de ser uno de los más hermosos bosques del mediterráneo español.
Como ejemplo de estas primitivas “colonizaciones” destaca la Cueva de
Ambrosio, uno de los yacimientos arqueológicos de la época Solutrense
(finales del Paleolítico) más importantes de la prehistoria española.
Una de las características
principales de estos asentamientos es la abundancia de pinturas esquemáticas
y naturalistas, como las encontradas en los abrigos de la Cueva de los
Letreros, que constituyen uno de los conjuntos más importantes de la Península
Ibérica; el de la Solana de la Sierra de María, situado a 1.800 m. de
altura; el Abrigo de las Colmenas, donde aparece el famoso “Indalo”;
la Cueva de los Rincones y los Abrigos de Leria, Lavaderos de Tello,
Estrecho de San Tonge, etc., todos ellos situados en las sierras del
Gigante y del Mahimón.
Igualmente se
encuentran representados otros períodos históricos posteriores, como el
correspondiente a la romanización, encontrándose en Chirivel el
yacimiento más importante de la provincia, o el islámico con antiguas
fortalezas, torres y sistemas de riego herencia de la Almería musulmana aún
presentes en toda la zona.
Sin duda, la fundación
del Marquesado de los Vélez a principios del Siglo XVI marcó un hito en
la historia de la Comarca. Se asistió entonces al asentamiento de auténticos
“colonos” ,en su mayoría castellanos viejos, a la progresiva expulsión
de los moriscos y a un aprovechamiento agrícola y ganadero sin parangón
en épocas anteriores. Comenzaron aquí las deforestaciones masivas y,
paradogicamente, la protección de estos parajes bajo un sistema feudal
que pretendía tan solo conservar la caza y las masas forestales, como
patrimonio y fuente de riqueza personal.
Los
Vélez no han sido nunca una Comarca densamente poblada. Actualmente
apenas supera los 13.000 habitantes, concentrándose en los municipios de
Vélez Blanco, Vélez Rubio, Chirivel y María. La actividad económica
principal es la agricultura; casi un 50% del territorio se destina a
tierras de labor, destacando los cultivos de cereal y almendro, ambos de
secano. La ganadería, con más de 50.000 reses entre caprino y ovino,
constituye otro de los recursos económicos fundamentales de la zona,
dependiendo de su correcta gestión el mantenimiento de la actual
diversidad biológica. La industria porcina, con una cabaña superior a
las 8.000 reses, es un bien en auge en cuanto a la obtención de los
productos cárnicos derivados de estos animales. Existen otros
aprovechamientos como la recolección de setas y de plantas aromáticas
(romero, lavanda, etc.) para la obtención de aceites esenciales, que son
tratados en algunas destilerías de Vélez Blanco, la elaboración de
vinos en María o la artesanía de productos realizados con esparto. Mención
aparte merece el reciente desarrollo del turismo rural en la Comarca; el
aprovechamiento de infraestructuras en desuso, que no causan ningún tipo de impacto en el medio,
puede constituir uno de los principales recursos económicos de la zona,
en esta época en la que el hombre siente la necesidad imperiosa de
acercarse a la paz y sosiego que produce el acercamiento a la madre
naturaleza.
Rutas
y puntos de interés
Al pié de la Sierra
del Mahimón se sitúa Vélez Rubio, puerta de la Comarca, en donde
destaca la Iglesia de la Encarnación construida en el Siglo XVIII y
declarada monumento nacional. También existen otras construcciones
singulares dentro del casco antiguo, como Iglesia del Carmen o el Convento
de San Francisco.
Continuando el camino
pronto llegaremos a Vélez Blanco, pueblo serrano de aspecto medieval y
que está catalogado como Conjunto Histórico Artístico. Su monumento más
emblemático es el Castillo de los Fajardo, espléndida fortaleza
renacentista cuyo artesonado interior se halla un conocido museo de New
York. Junto a la localidad se localiza la Cueva de Los Letreros, a la que
se accede a través de un sendero recientemente acondicionado.
Desde María, situada a
1.250 metros de altitud, podemos realizar varios recorridos: En dirección
a Orce se encuentran el Centro de Visitantes del Parque, la Ermita de la
Virgen de la Cabeza, los refugios de Umbría de la Virgen y de los
Alamicos o el área recreativa de La Piza. En dirección hacia Taibena, el
centro de rescate de especies amenazadas, el área de acampada de las
Almohallas o el refugio del Coto del Montalviche.
Régimen
de protección
Aproximadamente un 25%
de la Comarca (22.500 Has.) forman parte del Parque Natural de Sierra de
María - Los Vélez, declarado en 1987 por la Junta de Andalucía,
incluyendo parte de los municipios de Chirivel, María y Vélez Blanco.
Asimismo, posee una normativa específica regulada por un Plan de Ordenación
de los Recursos Naturales y un Plan Rector de Uso y Gestión. Desde junio
de 1994 este Parque estableció un hermanamiento con el Parque Natural de
Altmünhltal (Baviera - Alemania), fomentado por la Fundación Horstmann
(Munich - Alemania) y que ha favorecido el desarrollo de actividades
conservacionistas, de intercambio científico y de educación ambiental.
El acceso a ciertas áreas y el desarrollo de algunas actividades dentro
del Parque pueden estar limitados por lo que precisa de autorización por
parte de la autoridad administrativa (Consejería de Medio Ambiente).
Quiero agradecer la
colaboración de D. Antonio Escobar Sánchez, en la parte histórica y de
D. Francisco Joaquín Aguilar Delgado por sus sabios comentarios y
consejos.
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