|
2.0.- FACTORES AMBIENTALES QUE INFLUYEN EN LA DISTRIBUCIÓN DE LA FAUNA
Aun así, se intentará dar una visión genérica sobre la fauna de este macrohábitat, especialmente sobre las comunidades de vertebrados. Los animales, que a diferencia de los vegetales poseen la capacidad de desplazarse en mayor o menor medida, no están tan condicionados como éstos por límites bioclimáticos que quedan supeditados a los cambios estacionales a lo largo del ciclo anual. Una serranía, una montaña, es ante todo una anomalía común del relieve (al menos en España), que conlleva una serie de consecuencias ecológicas importantes. A medida que se gana en altitud las condiciones de desarrollo para la vida se hacen cada vez más limitantes, de manera que en grandes cimas, como las de Sierra Nevada, suele ser frecuente la presencia de microecosistemas perfectamente adaptados y diferenciados de su contorno altutidinal más próximo. De esta forma, pie de monte, laderas y atalayas constituyen biotopos diferenciados que, en orden ascendente, van multiplicando las dificultades adaptativas para las formas vivas capaces de colonizarlas.
Otro de los meteoros limitantes para el desarrollo biológico es el viento; las ventiscas en zonas de altas cumbres traen consigo la pérdida de suelo, la erosión del terreno y la incapacidad para que arraiguen substratos vegetales. La insolación y el fotoperíodo juegan papeles fundamentales en la distribución de las comunidades faunísticas; así en las áreas de alta insolación, dependiendo de su situación y altitud, los fitófagos encontrarán un medio apropiado, si las condiciones del suelo lo permiten, para su subsistencia. Sin embargo, este parámetro está a su vez condicionado por fenómenos de inversión térmica propias de las grandes alturas; de manera puede ser normal que el aire caliente ascendente condicione situaciones de frió intenso en áreas con supuestos climas benévolos para la proliferación de un sustrato vegetal, lo que se traduce en paralelas consecuencias para las plantas, que han de invertir sus teóricas posiciones en la montaña, situándose en las cornisas más elevadas y viceversa.
Los parámetros edáficos o de suelo son otro de los condicionantes de la vida en la montaña, en tanto que de ellos depende directamente el desarrollo de la vegetación. La temperatura en las capas inferiores de suelo útil suele mantenerse estable, mientras que el suelo ligado a la superficie permanece a expensas de la radiación solar directa. Un caso notable lo representan las superficies rocosas que alcanzan altas temperaturas bajo la radiación solar, enfriándose drásticamente tras la ocultación del astro, provocando sistemas de adaptación específica en especies vegetales rupícolas. |