
19-05-10
PROMAR-Almería
(Programa de Recuperación de Fauna Marina de Almería)
ÍNDICE:
BBC Ciencia
Los delfines tienen un mecanismo que les permite controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Científicos de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos de Estados
Unidos (NMMF) descubrieron que el delfín mular (Tursiops
truncatus) es resistente a la insulina -la hormona que regula el
nivel de glucosa en la sangre- igual que la gente que sufre diabetes tipo 2.
Pero en los animales esta resistencia puede encenderse y apagarse,
informaron los científicos en la Conferencia Anual de la Asociación
Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) que se celebra en San Diego,
Estados Unidos.
Los investigadores creen que este mecanismo de "encendido" funciona
debido a la dieta de peces de alta proteína y muy poca azúcar con que se
alimentan estos cetáceos.
Los científicos esperan colaborar con expertos en diabetes para ver si es
posible encontrar e incluso controlar un mecanismo equivalente en el ser humano.
El equipo, basado en San Diego, tomó muestras de sangre de delfines
entrenados que consumían "refrigerios" continuamente durante el día y ayunaban
durante la noche.
"Los cambios durante la noche en la química de su sangre eran iguales a
los cambios que ocurren con los diabéticos humanos" explicó a la BBC Stephanie
Venn-Watson, directora de medicina veterinaria de la Fundación.
"Algunas personas con diabetes consumen una dieta alta en proteínas para
ayudar a controlar su enfermedad, pero los delfines parecen haber desarrollado
un estado similar a la diabetes para poder consumir una dieta alta en
proteínas".
Esto significa, dicen los científicos, que este mecanismo de encendido
permite a los delfines simular un estado de diabetes cuando ayunan sin sufrir
efectos secundarios.
En la mañana, cuando los animales toman su desayuno, simplemente
revierten a su estado normal sin diabetes.
Igual que los humanos, los delfines necesitan azúcar en la sangre para
que sus cerebros funcionen adecuadamente.

La gente con diabetes necesita inyectarse insulina
para controlar la glucosa en la sangre.
Si el trastorno no se controla puede provocar daños en el corazón, la
visión, riñones y sistema nervioso. Según la Organización Mundial de la Salud
esta enfermedad causa un 5% de todas las muertes que ocurren en el mundo cada
año.
Por eso con la diabetes se necesita controlar cuidadosamente estos
niveles de glucosa y a menudo se logra con una dieta baja en azúcar para evitar
las complicaciones de la enfermedad.
Pero en los delfines la resistencia a la insulina parece ofrecerles una
ventaja.
Tal como explica la doctora Venn-Watson, los cetáceos parecen haber
evolucionado con el mecanismo que les permite simular la diabetes porque les
ayuda a mantener un nivel alto de azúcar en la sangre cuando la comida escasea.
"Los delfines mular tienen un cerebro grande que necesita azúcar" explica
la investigadora.
"Debido a que su dieta de pescado es muy baja en azúcar, el mecanismo
genético les permite mantener azúcar en la sangre (incluso cuando ayunan) para
mantener bien abastecido al cerebro".
Entre los mamíferos, los humanos y los delfines tienen los cerebros más
grandes y ambos tienen glóbulos rojos que son excepcionalmente permeables a la
glucosa y capaces de transportar grandes cantidades de ésta al cerebro.
Como ya fue secuenciado el genoma del delfín, los científicos esperan
comparar los genes del cetáceo con los del ser humano para tratar de encontrar
un mecanismo semejante en éste último.
Según la doctora Venn-Watson, "la diferencia fundamental hasta ahora es
que los delfines son capaces de encender y apagar este mecanismo de resistencia
a la insulina, y los humanos no".
"Pero esperamos que este descubrimiento pueda conducir a formas nuevas de
prevenir, tratar y quizás hasta curar la diabetes en humanos" expresa la
investigadora.
http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/02/100219_diabetes_delfines_men.shtml?s

El de "Aguileño" es el caso documentado más extremo de convivencia de un cetáceo
con personas en aguas abiertas en España. El animal, un macho de delfín mular de
de dos metros y medio de longitud y unos doscientos kilos de peso, prefirió
quedarse durante medio año alimentándose junto a una piscifactoría de Aguilas y
viviendo entre seres humanos, que hacerlo con los de su especie. Finalmente, la
asociación ecologista Anse le ayudó a marcharse con una manada, cuando los
juegos empezaron a suponer un peligro para los buceadores de la piscifactoría.
El amigable delfín empezó a dejarse ver por las instalaciones de Culmamur
(frente al paraje de Cuatro Calas, en Águilas) con otros delfines, algo habitual
ya que suelen acudir a las granjas para alimentarse. Pero cuando la manada
partió, "Aguileño" decidió quedarse. Con el tiempo el animal se dejaba ver más a
menudo y más cerca, hasta que acabó convirtiéndose en al mascota de la
piscifactoría, que compartía juegos y caricias con los buzos.
Pero pasados unos meses, la confianza del delfín con los buceadores le llevaba a
llamar su atención cogiéndoles piernas y brazos con la boca, lo que estuvo a
punto de causar algún accidente grave, a veinte metros de profundidad. Llegados
a ese punto, la empresa decidió pedir ayuda al Servicio de Pesca de la Comunidad
Autónoma, que a su vez pidió a Anse que interviniera por su gran experiencia en
la investigación del comportamiento de los cetáceos.
Pedro García, portavoz de Anse explica que "después de comprobar el
comportamiento del animal en unas cuantas inmersiones, decidimos que lo mejor
sería evitar el contacto con él, que los buceadores cortaran la relación". Tras
unas semanas el delfín desapareció, pero volvió pasado mes y medio, lleno de
heridas y de mordiscos, probablemente como consecuencia del ataque de otros
delfines al reintegrarse en alguna manada.
Aunque el animal buscó el contacto de los buzos, éstos lo evitaron de nuevo por
recomendación de Anse. Después de unos días alimentándose y recuperándose de las
heridas, "Aguileño" volvió a marchar para ya no volver. Ahora sólo esperan que
haya encontardo su lugar entre los de su especie.
Este caso se dió entre junio de 2008 y febrero de 2009, pero han decidido
mantenerlo en secreto hasta un año después para evitar hacer un circo de todo
ello, y que la gente acudiera al lugar a bañarse, ya que probablemente no
habrían tenido en cuenta que en realidad se trata de un animal salvaje con mucha
fuerza y podría haber supuesto un peligro.
Los casos más parecidos conocidos en España, aunque no tan extremos, son los del
delfín "Gaspar", que lleva dos años apareciendo en las rías gallegas, y el de
"Paquito", un delfín que vivió seis años en la bahía de La Concha (San
Sebastián) entre 1998 y 2004.
Ejemplo sin precedentes de convergencia entre especies

Foto: EP
MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
La ecolocación evolucionó de forma separada en delfines y murciélagos pero a
través de los mismos cambios genéticos, según un estudio de la Universidad de
Londres en Reino Unido que se publica en la revista 'Current Biology'.
Los autores describen en su trabajo cómo delfines y murciélagos han
desarrollado la misma forma en las células pilosas del oído interior que
permiten utilizar la ecolocación: detectar obstáculos que no pueden ver o seguir
a la presa produciendo un ruido de alta frecuencia y escuchar el eco de vuelta.
Según explica Stephen Rossiter, responsable del estudio, "el mundo
natural está lleno de ejemplo de especies que han desarrollado características
similares de forma similar, como los colmillos de elefantes y morsas. Sin
embargo, se suele asumir que la mayoría de las 'características convergentes'
han aparecido por cambios diferentes en el ADN de los animales. Nuestro estudio
muestra que esta habilidad complejísima de ecolocación ha evolucionado en
realidad por cambios genéticos idénticos en murciélagos y delfines".
Rossiter apunta que el descubrimiento representa un ejemplo 'sin
precedentes' de la convergencia entre dos animales muy diferentes y sugiere que
futuros estudios podrían desvelar más similitudes genéticas entre especies que
los científicos no hubieran imaginado.
"Nos sorprendió la fuerza de la evidencia de convergencia entre estos dos
grupos de mamíferos y, en relación a esto, por el número de cambios convergentes
que descubrimos en el ADN", añade el investigador.
Los investigadores se centraron en la secuencia del gen Prestin, que
describe una proteína clave que se encuentra en las células pilosas del oído
interior de todos los mamíferos. Descubrieron que este gen muestra los mismos
cambios en murciélagos y delfines, unos resultados que también señalan con
claridad cómo se han acumulado con el paso del tiempo los cambios genéticos.
La proteína prestin dirige la vibración de las células pilosas en
respuesta al sonido. Es posible que los cambios genéticos observados en
murciélagos y delfines permitan vibraciones más rápidas y, por ello, la mayor
frecuencia de audición que se necesita para la ecolocación.
"El hecho de que estos mismos cambios genéticos se produjeran dos veces
en la naturaleza sugiere que podría existir un número limitado de rutas
evolutivas para la audición de alta frecuencia en los mamíferos", concluye
Rossiter.

No es todo. Su cerebro es altamente sofisticado. "La
neocorteza de los delfines, la parte más nueva del cerebro y responsable del
pensamiento de orden superior es más grande y compleja que la de los chimpancés.
Esto nos dice que los delfines son pensadores complejos, muy inteligentes",
indica a La Tercera, Marino. Esto gracias a los pliegues presentes en la
superficie de su cerebro, similares a las existentes en el del hombre y que
están fuertemente ligados al desarrollo de facultades mentales más avanzadas
como el pensamiento humano.
Ya antes Marino había revelado que el tamaño de su cerebelo
era significativamente más grande que el de humanos y primates. Un tema no menor
si se considera que esta zona del cerebro está involucrada en el procesamiento
de las sensaciones, la memoria y el conocimiento.
Estas evidencias indicarían que estos mamíferos tienen una
capacidad intelectual cercana a la del ser humano. "Los delfines son tanto o más
inteligentes que los grandes simios y poseen características tales como la
autoconciencia, que antes se consideraba exclusivo de los seres humanos", agrega
Marino.
Este último rasgo fue descubierto gracias a espejos.
Investigadores del Acuario de Nueva York aplicaron marcas de colores en los
cuerpos de dos ejemplares y luego los expusieron a espejos. Junto con
reconocerse a sí mismos, los delfines inspeccionaron su cuerpo ante el espejo,
aprendiendo rápidamente a usar esta herramienta.
Pero son capaces de más. Los delfines pueden transmitir
conocimientos a sus pares. Un estudio de la U. de Nueva Gales del Sur, en
Australia, mostró que estos mamíferos enseñan a sus crías a utilizar esponjas
naturales para proteger su rostro, mientras buscan peces con espinas. Asimismo,
un delfín salvaje que fue amaestrado en un delfinario en Australia, enseñó a sus
pares las piruetas que aprendió cuando fue devuelto a su hábitat natural. Eso
sin contar con ejemplares en cautiverio que han sido capaces de aprender una
especie de lenguaje basado en símbolos rudimentarios.
Estos antecedentes han llevado a especialistas a postular que
los delfines deben tener un trato distinto. Así al menos lo postula el profesor
de ética de la U. de Loyola Marymount, Thomas White, quien sostiene que
los delfines tienen suficiente capacidad intelectual y emocional para ser
considerados como "personas no humanas" y que su cautiverio para espec-táculos
de entretenimiento "es éticamente indefendible"
http://www.latercera.com/contenido/659_214729_9.shtml
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