El consumo español es insostenible:
Cada persona
esquilma seis campos de fútbol en recursos naturales al año
FUENTE: PÚBLICO.
29-10-07
Los
españoles están consumiendo de manera insostenible los recursos
naturales del país. Es el alto precio del desarrollo. Y no es una
advertencia, está medido. La producción de alimentos y energía, la
construcción de viviendas y la fabricación de bienes de consumo supone
un detrimento de la biodiversidad española, es lo que los expertos
llaman la huella ecológica.
Lo que
consume cada persona tiene un impacto en la naturaleza o en la
biocapacidad; es decir, en los recursos naturales máximos que tiene un
país para realizar una actividad y absorber sus impactos.
Los recursos que necesita cada ciudadano en España equivalían en 2005 a
6,4 hectáreas de media (más de seis campos de fútbol), mientras que la
biocapacidad del país era de 2,43 hectáreas por habitante, lo que
significa un déficit ecológico de un 264%. Además, esta huella ha
aumentado un 19% entre 1995 y 2005, según datos de un estudio elaborado
por el Ministerio de Medio Ambiente y presentado ayer.
Se necesitan más de dos Españas para absorber todo este exceso. Para
calcular este impacto, se ha analizado el territorio agrícola y de
pastos, superficie forestal, áreas marinas productivas, urbanismo, agua,
territorio para absorber CO2 y una reserva del 12% de la superficie
total para biodiversidad.
Ineficiencia energética
El factor principal de deterioro ambiental es la huella energética, que
supone el 68% del impacto total, explica uno de los autores del estudio,
Fernando Esteban. El crecimiento de este dato fue del 32% entre 1995 y
2005, y se produjo sobre todo en transporte, vivienda y producción de
servicios y bienes de consumo.
La superficie española transformada por el hombre (artificial) también
se ha incrementado, un 26% en los últimos 15 años, lo que ha reducido el
terreno natural. Los aumentos más significativos se han producido en
Cuenca (un 65% más de superficie urbanizada entre 2000 y 2005), Teruel
(50%), Albacete (42%), Almería (35%) y Castellón de la Plana (27%).
El incremento de población también tiene una repercusión en los
ecosistemas, ya que la superficie de España sigue siendo la misma, pero
el censo ha aumentado de manera significativa en los últimos cinco años.
Y el consumo se ha disparado.
Por comunidades autónomas, entre las más insostenibles destaca Madrid,
que necesita casi 20 veces más de capacidad biológica de la que tiene
para atender a su población. Los archipiélagos canario y balear, la
Comunidad Valenciana y Catalunya, con grandes concentraciones de
población y un elevado consumo, también presentan déficits ecológicos.
Un mundo extenuado
En el resto del planeta, la situación no es mucho más alentadora. EEUU,
Europa, China e India superan en más del 200% la capacidad ecológica de
sus regiones. En Japón, es del 560%. Este conjunto de países utiliza el
75% de la biocapacidad de la Tierra, según el estudio. Los principales
responsables de la huella ecológica mundial son la tala de bosques, la
presión por el agua potable y las emisiones de CO2 del consumo
energético.
Para Esteban, es urgente una revisión de los hábitos de consumo y de
movilidad porque es preocupante que el desarrollo español sea tan
insostenible. Estos estándares de consumo actuales no se podrán mantener
en el tiempo. Se necesita disminuir la intensidad energética y la
dependencia del petróleo, aumentar las energías renovables, el ahorro y
la eficiencia energética para hacer más sostenible el desarrollo. Si no
se hace nada, en 2020 se necesitarán ocho hectáreas por persona. “Habrá
que plantearse si se está en equilibrio con el entorno al recorrer, en
un fin de semana, 700 kilómetros para ir a la playa”, concluye Esteban.
Los países desarrollados agotan la Tierra
En España cada ciudadano necesita 6,4 hectáreas de recursos naturales.
En Aragón, se consumen 7,2 hectáreas por habitante.
En Europa la media de la ‘huella ecológica’ en 2002 era de 4,7 hectáreas
por habitante.
Cada estadounidense consumió de media 9,7 hectáreas en 2002.
En Japón el consumo ha crecido un 6% entre 1992 y 2002.