Respecto al cierre al acceso público a las instalaciones portuarias del Muelle de Poniente (Almería)

Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz

A la At. del Sr. D. José Chamizo

 
- Respecto al cierre al acceso público a las instalaciones portuarias del Muelle de Poniente (Almería)

Muy Sr. mío, quien la presente le remite y que más abajo firma esta carta, es ciudadano de la Ciudad de Almería, villa marinera por excelencia por los tiempos de los tiempos; nacido en Almería, criado y educado en la misma y con domicilio actual en la villa anexa que se conoce como Huércal de Almería en la cuenca baja del Río Andarax.

El motivo de mis letras es exponerle mi malestar y frustración como ciudadano ante el cierre a la ciudadanía del acceso al muelle de Poniente
del puerto de Almería, _nuestro puerto_,  puerto marítimo que ha servido históricamente desde tiempos lejanos como enlace cultural y comercial para con otros países en el Mediterráneo y allende sus fronteras, así como lugar de asueto, ocio y esparcimiento, como lugar de inspiración y creatividad, como lugar de encuentro entre amigos y de amor y amoríos entre parejas de las que hoy conformamos gran parte de los habitantes de esta ciudad, y a cuyo futuro responsable y sostenido nos debemos; ciudad que de otra parte, en la actualidad es absolutamente cosmopolita y abierta al mar.

LOS HECHOS:

Hace escasamente dos días desde la fecha en que la presente firmo, que tras dirigirme a nuestras instalaciones portuarias como tantas veces y durante tantos años, me fue negada la entrada al recinto, así como está siendo negada a cualquier otro ciudadano/a, habiendo quedado nuestro puerto a merced de la entidad portuaria correspondiente, y negándosenos el derecho a disfrutar del mar a lo largo de todo el tramo que comprenden las citadas instalaciones, incluido el tramo del conocido como "muelle de poniente", lugar frecuentemente visitado por el común de la ciudadanía y que desde tiempos inmemoriales ha sido el mismo de libre acceso.

Aunque le escribo estas letras por iniciativa propia y bajo mi más absoluta responsabilidad, me consta por múltiples comentarios que el malestar y la frustración son generalizados entre cientos (posiblemente miles) de ciudadanos y ciudadanas que hemos utilizado nuestro puerto día tras día,
bien para pescar, para pasear, para hacer deporte o simplemente como zona de escapada a la cada vez más intensa actividad de la urbe, que en muchos casos nos sobrepasa, ya que la otrora tranquila villa de Almería se ha transformado en pocos años en un "pequeño monstruo" pleno de humos y ruidos, cada vez más insoportables e insostenibles.

LA SÚPLICA:

Una vez expuestos dichos hechos, a fin de no convertir en engorrosa la lectura de la que pretende ser meramente una breve exposición, le suplico información al respecto de si un pueblo, una ciudadanía, puede ser privada de sus derechos más elementales como son disfrutar de su puerto, de la libre circulación por el mismo, de su mar, de contemplar las luces de su ciudad desde el silencio plácido de la noche, obligándonos a vivir enclaustrados por norte, este y oeste por carreteras y urbanizaciones recientes que nos impiden el asueto sin tener que invertir en transporte, y con el consiguiente riesgo respecto al incremento del tráfico rodado... nos quedaba al sur el mar, donde poder fundirnos plácidamente en el paisaje portuario, ver los camiones entrar y salir, cargar y descargar los buques, contemplar la entrada o salida nocturna de los ferris, fotografiar a las aves marinas o simplemente compartir coloquio con los amigos; una ciudad sin lugares de esparcimiento es una ciudad condenada al fracaso de sus habitantes, a un mundo artificial y estereotipado, al consumo sin más... y especialmente hago referencia a nuestros más jóvenes, a quienes se les priva con actitudes como la presente de los más básicos derechos de contacto con el mar y con el medio natural que les rodea y al que se deben, en aras a  intereses mercantiles, cuyos beneficios no siempre revierten sobre su comunidad de manera directa.

Al norte de la ciudad se construyen viviendas en lo que fueran plácidos barrancos y hermosos montes, y parajes como la conocida "Molineta", al este el acceso a tramos naturales se hace cada vez más complicado por intrincadas redes de carreteras, rotondas y urbanizaciones como el incipiente "Toyo", que convierten la salida de la ciudad en algo penoso y cada vez más caro, y al oeste, nuestros acantilados tiemblan bajo el peso de la Autovía y la amenaza de nuevas construcciones antes de llegar a la vecina Aguadulce, también absolutamente transformada y urbanizada en pocos decenios.

¿Se nos pretende usurpar el derecho más elemental de poder utilizar nuestro puerto, el puerto de nuestra ciudad?

¿Es lícita, legal y éticamente esta actitud/decisión por parte de las autoridades portuarias pertinentes, hasta el punto de haber ubicado
vigilantes a la entrada de estas instalaciones supuestamente públicas durante siglos, que nos niegan el acceso, convirtiendo a la ciudad de
Almería en una ciudad que viva irremisiblemente de espaldas al mar?

El puerto de Almería se ha ido cerrando poco a poco a la ciudadanía, tramo a tramo, a lo largo de las últimas décadas ante la perplejidad de los
ciudadanos/as, que mientras nos han dejado una puerta de acceso al mismo, simplemente hemos mantenido silencio e incredulidad, mirando hacia otro lado; pero el "broche final" ha sido puesto taxativamente y de manera súbita, y desde hace dos días (a fecha del remite de esta carta), acceder al puerto de Almería supone un acto ilícito para cualquier persona ajena a la actividad portuaria, como tuve ocasión de poder tristemente comprobar a modo personal.

Sin otro particular le queda de antemano agradecido y a la espera de su contestación este ciudadano, como natural de Almería y residente en la misma  

 
Jesús Mario Contreras Torres

Cl. --

04 - Almería

jmarioc@cajamar.es

NIF .--

 

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