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RESERVA DE SUELO SIN CONSTRUIR DE OCCIDENTE. ALMERÍA DE TERRITORIO TOMATE A TERRITORIO LADRILLO
Fuente: Tiempo-España-, pp: 34-37. 27-07-07 Texto: Guillem Martínez Fotos: Victoria Pérez
Hola. Me llamo Martínez y lo que aquí sigue es una serie de seis artículos en los que cojo, me voy a Almería y, posteriormente, voy subiendo hasta la frontera francesa por lo que antes se denominaba costa mediterránea, y que hoy, posiblemente, se llame playa. La diferencia de llamarle a una cosa playa o costa es que en la playa uno gasta cara de tonto. Que me será muy útil y práctica en el trance de ver lo que está ocurriendo en el litoral mediterráneo. Desde hace menos de 10 años la costa/ex costa/playa está sufriendo un boom constructor sin precedentes. Toda la fisonomía de la costa está siendo transubstanciada en playa, en franja de arena encajada entre construcciones, desde la que observar la destrucción definitiva de un paisaje. Lo dicho, con cara de tonto.
Nadie sabe lo que pasa y eso es lo que pasa
Se sabe poco de toda esta ola especulativa playera, no justificada, aparentemente, en la necesidad ni en la previsión. En general. Los papeles que, precisamente, uno lee cuando va a la playa. Con cara de etcétera. La prensa rosa ha informado así de lo que sucede, por ejemplo en Marbella. Suceden las pasiones humanas que animaban los trabajillos de Sófocles, si bien con personajes que carecen de Graduado Escolar. ¿Es así de sencillo? En la sospecha de que lo que ocurre aquí es el dibujo certero de un país, de cuya cultura política, de una forma de entender lo público, lo privado, la costa y la playa, les ruego que este verano no lean la prensa del corazón, sino a mí, transitando comunidades autónomas con el mismo paisaje catastrófico, al que han accedido de manera diferente. Vaya, cómo pasa el tiempo. Ya he llegado a Almería.
AQUÍ HAY TOMATE
Literalmente. Almería DG. Sol espectacular. Cae del cielo sin protocolo, a lo bestia. La sensación térmica es que podrías freírte un huevo en la frente. Choco varias veces contra las farolas, pues con el huevo en la frente no veo un pijo. Bueno. Al tajo. Descripción. Aspecto de ciudad a medio construir. O a medio derruir. La ciudad posee edificios chachis y pirulis, nuevos. Y edificios viejos, destartalados y sin cuidad. Por lo que sea, por aquí abajo sale más a cuenta edificar que restaurar. Llegados a cierta edad, los caballeros suelen llegar a una lógica parecida en su matrimonio, momento en el que van con una señorita de edificación reciente. Por debajo de Almería City, hacia Granada y Málaga, se ha iniciado un proceso de destrucción de la costa a destajo. Por encima de la ciudad, hasta, glups, Murcia y la Escuela Levantina de urbanismo, se están proyectando viviendas a gogó, que plantean cierto conflicto de coexistencia con el Parque Natural de Gata. Almería, hace 10 años, era territorio tomate. Ahora empieza a ser territorio ladrillo. ¿Qué está pasando? ¿Es lo mismo vivir del tomate que del ladrillo?
CUANDO EL AGUA ERA IMPORTANTE
Conversación con Diego Cervantes, concejal de IU en Almería-en las últimas elecciones gobierna una coalición de PP y unos señores que, según veo en los carteles electorales que aún no han retirado, gastan uniforme de faena del PP-, un señor tranquilo que me pone al día en las últimas tendencias almerienses, “Almería y Murcia se salvaron del reparto del Mediterráneo que hicieron las constructoras por la falta de agua. Mientras en el resto de la costa empezó la construcción, en los 80, en Almería se pudo hacer, tranquilamente, el Parque Natural de Cabo de Gata. El problema surgió cuando se colapsó con ladrillo el Mediterráneo: Almería pasó a ser una reserva de suelo sin construir. Y vinieron a construirla”. Ok, pero para entonces Almería seguía sin agua, y el PHN se había ido al garete. “No es un crecimiento sostenible. Da igual el agua. La proveen ahora de desalinizadoras”.
BYE-BYE, OLOF PALME
“En la actualidad ya hay alcaldes que piden a los agricultores que vendan los invernaderos para la construcción. Vamos que aquí se cultiva el mejor tomate de Europa y, cuando empieza la competencia de Marruecos, la propuesta del PP es venderlo todo como edificable”.
El boom, iniciado por debajo de Almería, ha llegado a la costa superior. Independientemente del color político de sus consistorios, se están proyectando urbanizaciones del territorio descomunales. En Vera, por ejemplo, se quieren crear 180.000 viviendas. En Cuevas de Almanzora, por ahí vamos. En total, están proyectadas viviendas para 1.000.000 de personas, en una provincia que no supera actualmente los 600.000 habitantes. Hay municipios que tienen proyectado un crecimiento de más del 3.000%, cuando la ley andaluza impide crecimientos superiores al 30%, el límite fijado para señalar lo sostenible del caos. Cervantes saca aquí una frase que, tal vez, explique lo que está pasando: “La ley no permite un crecimiento no sostenible, pero este país se ha empeñado en lo contrario”. Vamos, que “da igual quién gobierne en los ayuntamientos. Existe una complicidad entre la ciudadanía, las empresas y el poder político, que de pronto ven en todo esto una expectativa de riqueza. Por eso en la costa cada vez hay y habrá más gobiernos PP. Lo que se está haciendo es su filosofía. Ante el ladrillo la tradición de cultura de izquierdas está desapareciendo”.
Y, de hecho, si uno se fija en todas las zonas en las que el ladrillo es monocultivo, desaparece el voto de izquierdas. O, tal vez, desaparece el votante, que deja de votar un proyecto poco diferenciado de los modelos gore de la derecha. Cervantes explica un ejemplo de irrelevancia de la izquierda ante el boom urbanístico: “Chaves ha fijado el crecimiento de los municipios en no más del 30%, también ha dicho que, en casos concretos, negociará con las empresas”. Toma moreno.
IMPLICACIONES DE CONSTRUIR COMO UN POSESO
Conversación con José Javier Matamala, ambientalista, miembro de Ecologistas en Acción. Me explica su descripción de lo que está pasando en Almería. Síntesis: “Yo empecé a interesarme por la Ecología a finales de los 70. El primer problema entonces era el de la desertización. Posteriormente vino el problema de los invernaderos. Ahora, el gran problema es la construcción”. Después de explicarme cómo el problema afecta al territorio, me explica cómo afecta aunque vivas en otro territorio. “El problema de la construcción es que no hay ley de financiación de partidos políticos”, por lo que los partidos se acogen a los beneficios del pelotazo urbanístico para llegar a final de mes. O, como lo que se mueve aquí, a final del milenio. Me explicaba como ejemplo la recalificación de 600 hectáreas de Parque Natural, vendidas como suelo rústico a 3 euros el metro, y que después alcanzaron el valor de, socorro. “36.000 millones de las antiguas pesetas”. “Aparte del problema de connivencia entre las empresas y lo político, está la connivencia con lo judicial”. La justicia, en toda la Costa Mediterránea, de hecho, no suele participar mucho en la defensa del territorio frente al constructor. “La única defensa que hemos recibido ha venido, no de la Justicia, sino de la UE”.
LO QUE HA VISTO NO LO VERÍA HOY
Un país que puede someter a sospecha “ad eternum” el 11-M, posee por fuerza un amplio repertorio de registros lingüísticos para cumplir la ley a rajatabla y, a la vez, destrozar el paisaje mediterráneo e hipotecar un futuro no sostenible. De hecho la Junta ha tenido un discurso inmaculado que explicaba su buen proceder a lo largo del proceso de proyección, edificación, mosqueo, paralización y, presumiblemente, demolición del hotel del Algarrobico.
En una conversación con Luis Caparrós, delegado de Obras Públicas y Transporte, se produjeron construcciones lingüísticas divertidas, del tipo: “En Andalucía existe la tolerancia cero en urbanismo, si bien hay que garantizar derechos adquiridos”. “El PP quería situar el hotel Algarrobico a 20 metros de la costa, pero nosotros exigimos 50 metros”. Y mi favorita, “lo que usted ha visto en la costa, no lo podría ver a día de hoy”.
Le recomiendo que la utilice cuando su pareja le sorprenda de picos pardos. “Cariño, lo que ahora estás viendo, ahora no lo verías”. La conversación finalizó, lógicamente, con un “tranquilidad, el ciudadano sabe que somos inflexibles”.
LA METÁFORA
Una metáfora, poco poética, de todo esto, ha sido la construcción del Hotel del Algarrobico –mastodóntico, 25 plantas, 400 habitaciones; se hubiera podido rodar en él El Resplandor I, II, y III- en Carboneras, en pleno Parque Natural y con un par. En la génesis del proyecto está la Junta y el Ayuntamiento, del PSOE. Y una empresa a la que, ahora que el proyecto está estancado, tal vez definitivamente, se tendrá que indemnizar con dinero público. El hotel, con todos los papeles en regla y los ISO superados, fue paralizado por el Ministerio. La leyenda urbana explica que fue la ministra del ramo la que tiró a los chicos de Greenpeace cuando se hartó de explicarle a la Consejera que aquello no podía edificarse. El hotel, por otra parte, está a pié de playa. No respeta la Ley de Costas que, por otra parte, en cada provincia y comunidad tiene aparentemente una lectura diferente. Aquí, por ejemplo, no impedía que el hotel estuviera a 50 metros de la mar salada. Valor poético de la metáfora Algarrobico: integra una empresa, partidos, instituciones y una interpretación de la ley por la C.A. Unos ingredientes que se empezaron a mezclar, ahora que lo pienso, en Valencia. A la que me voy aproximando peligrosamente.
La semana que viene, por ejemplo, estoy en Murcia, tierra del pimentón y de Polaris World.
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