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Avistar cetáceos, un negocio boyante
La Razón/Belén Tobalina. 24-06-07
Sólo la venta de tiques para ver ballenas y orcas en Andalucía y Canarias genera más de 17 millones de euros al año.
Los saltos o las piruetas que son capaces de realizar los cetáceos despiertan cada vez más el interés del ser humano. Países como Reino Unido o las islas portuguesas de Las Azores apuestan por promocionar el avistamiento de estos mamíferos marinos. En España, esta actividad se realiza en el Estrecho, Golfo de Cádiz, en la Costa del Sol y en Canarias.
«Más de 200.000 personas acuden cada año a la Comunidad andaluza con el
fin de observar cetáceos», manifestó. «En el Estrecho de Gibraltar
-continúa- la especie reina es precisamente el calderón común, del que
hay 268 individuos. Se trata de una comunidad matrilineal que podría
considerarse con una abundancia altilla. No es la panacea, pero es una
de las poblaciones más grandes que se conocen». Otro de los cetáceos que
más interés despiertan entre los turistas son las orcas. La situación de
esta especie, fácilmente reconocible por el negro del dorso y el blanco
de su vientre, es alarmante. «Su población es muy baja. Sólo hay 32
individuos, por lo que no se puede pensar que por sí sola pueda
mantenerse», denunció.
El
delfín mular
Y
más cuando a la falta de atún rojo en estas aguas se suman, según
fuentes consultadas, las interacciones pesqueras de Marruecos, aunque no
hay pruebas que lo demuestren. Otras de las especies de cetáceos que
pueden avistarse en estas aguas son el delfín mular y el cachalote.
Mejor está la población de delfines en la Costa del Sol.
Desde Almería hasta Estepona, hay, según estudios de la Sociedad
Española de Cetáceos (SEC), 17.000 ejemplares de delfín común y unos 700
individuos de delfín mular. Pero si en la costa andaluza hay entre 25-28
barcos destinados al avistamiento de estos mamíferos marinos, en
Canarias el número de barcos aumenta y también las ganancias. Según
Erika Urquiola, técnico medioambiental del Gobierno de Canarias y
coordinadora general de la SEC, esta actividad genera en esta región 12
millones de euros al año. «Hay 36 barcos destinados al avistamiento de
cetáceos», aseguró.
Pero hubo un tiempo en que había más. «En Canarias esta actividad
comenzó a finales de los 80 principios de los 90. Al poco tiempo hubo un
“boom”. Llegó a haber hasta 50 barcos en 1997 sólo en Tenerife, pero
luego se estabilizó», relató. «En 2004, 475.000 turistas pudieron ver a
estos mamíferos marinos nadando por las aguas canarias y la cifra
prácticamente no ha variado», añadió. «La duración de los contactos con
los animales cuando se sale a avistar algún ejemplar de las 29 especies
de cetáceos que surcan estas aguas, como el delfín mular, el calderón
tropical o el delfín moteado, que no se ve en la Península, no pueden
durar más de 30 minutos en Canarias por Decreto», aseguró Urquiola.
«Aunque las escapadas pueden ser de desde tres a cinco horas», añadió.
Tráfico marítimo
La
contemplación de cetáceos nadando en libertad no ha supuesto, según los
expertos, ningún efecto negativo a corto-medio plazo para estos
ejemplares. Sin embargo, un aumento del tráfico marítimo puede llegar a
mermar esta actividad. Con el fin de no matar a la gallina de los huevos
de oro, España está preparando un Real Decreto que fije las medidas para
regular dicha actividad. En la actualidad sólo Canarias cuenta, según la experta, «con un Decreto que regula, desde 1995, el avistamiento de cetáceos en las islas» con el fin de preservar las poblaciones de mamíferos que surcan estas aguas. «Esta normativa a nivel nacional -prosigue- es esencial», ya que en Andalucía sólo hay un código ético de conducta que, según fuentes consultadas, no siempre se cumple. Para Circe también resulta necesario. «En Tarifa no hay espacio para más barcos, y es previsible que Marruecos, en menos de cinco años, comience también con esta actividad. Si hay más barcos podría haber problemas», señalan.
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