EL 23% DE LOS FALLECIMIENTOS EN TODOS LOS PAÍSES SE DEBEN A CAUSAS AMBIENTALES

Ecoestrategia/Ginebra. 23-06-07

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado el primer análisis por países realizado hasta la fecha sobre el impacto que los factores ambientales tienen en la salud. En él se demuestra que en todos los países es posible mejorar la salud de la población reduciendo riesgos ambientales como la contaminación, los peligros en el lugar de trabajo, la radiación ultravioleta, el ruido, los riesgos relacionados con la agricultura, el cambio climático y la transformación de los ecosistemas. Actualmente el 23% de todas las defunciones (mortalidad prematura) son atribuibles a factores ambientales.

Según se desprende de los nuevos datos arrojados por este análisis titulado “Ambientes saludables y prevención de enfermedades”, se podrían evitar cada año a nivel mundial 13 millones de defunciones mediante la introducción de mejoras en materia de salubridad ambiental.

En algunos países, estas últimas permitirían prevenir más de una tercera parte de la carga de morbilidad. Entre las naciones más afectadas destacan Angola, Burkina Faso y Malí, así como también Afganistán.

El estudio realizado por más de un centenar de expertos en los cinco continentes señala que en 23 países del mundo, más del 10% de las defunciones se deben a tan sólo dos factores de riesgo ambientales, a saber: la insalubridad del agua, incluidas las malas condiciones de saneamiento y la falta de higiene; y la contaminación del aire en espacios cerrados debido a la utilización de combustibles sólidos para cocinar.

“Estas estimaciones por países son un primer paso dentro de una serie de medidas destinadas a ayudar a las instancias decisorias nacionales encargadas de la salud y del medio ambiente a establecer prioridades en su labor de prevención”, declaró Susanne Weber-Mosdorf, Subdirectora General de la OMS para Desarrollo Sostenible y Ambientes Saludables.

“Es importante cuantificar la carga de morbilidad atribuible a los ambientes no saludables. Esta información es fundamental para ayudar a los países a seleccionar las intervenciones apropiadas”, añadió la alta funcionaria.

Los pobres se ven más afectados

La carga de morbilidad causada por factores ambientales es mucho más elevada en el mundo en desarrollo que en los países desarrollados, a excepción del caso de determinadas enfermedades no transmisibles como las afecciones cardiovasculares y los cánceres, cuya carga de morbilidad per cápita es superior en los países desarrollados.

Los países de ingresos bajos son los más afectados por los factores de salud ambiental: en ellos la pérdida de años de vida sana por persona viene a ser unas 20 veces superior a la correspondiente a los países de ingresos altos.

Hay grandes diferencias entre regiones en la contribución del medio ambiente a las diversas enfermedades, debido a diferencias en la exposición ambiental y el acceso a la atención sanitaria entre las diversas regiones. Por ejemplo, aunque el 25% de todas las muertes registradas en las regiones en desarrollo son atribuibles a causas ambientales, en las regiones desarrolladas sólo el 17% de las muertes se atribuyen a estas causas.

Las enfermedades diarreicas asociadas a una falta de acceso a agua potable y un saneamiento insuficiente ocasionan aproximadamente 1,7 millones de defunciones cada año. El uso doméstico de combustibles de biomasa y carbón por más de la mitad de la población mundial causa 1,5 millones de muertes al año debido a enfermedades respiratorias relacionadas con la contaminación.

No obstante, los datos también revelan que ningún país es inmune al impacto ambiental en la salud. Incluso en los países que disfrutan de condiciones ambientales más favorables, se podría prevenir cerca de una sexta parte de la carga de morbilidad; asimismo, cabría reducir notablemente las enfermedades cardiovasculares y los traumatismos causados por accidentes de tráfico, mediante la ejecución de intervenciones ambientales eficaces.

Los perfiles nacionales proporcionan una estimación preliminar de los impactos sanitarios causados por riesgos ambientales. Los países pueden utilizar esas cifras para afinar sus propias estimaciones. Estos datos, pese a presentar ciertas incertidumbres, indican la existencia de oportunidades para la adopción de medidas focalizadas de prevención de enfermedades.

A los fines de este análisis, los factores ambientales incluyen la contaminación, los factores ocupacionales, la radiación ultravioleta, el ruido, los métodos agropecuarios, el cambio climático, la transformación de los ecosistemas, las zonas edificadas y el comportamiento de las personas.

Los niños son las principales víctimas

En términos mundiales, las principales víctimas son los niños menores de cinco años, que representan un 74% de las defunciones atribuibles a enfermedades diarreicas e infecciones de las vías respiratorias inferiores. En los niños de 0 a 14 años, el porcentaje de muertes que pueden atribuirse al medio ambiente es de hasta un 36%.

La población infantil es la más afectada por las enfermedades provocadas por factores ambientales, que se cobran cada año la vida de más de cuatro millones de niños, principalmente en los países en desarrollo. Asimismo, la tasa de mortalidad del recién nacido por causa de estos factores es 12 veces mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados, de lo que se desprende que es posible mejorar la salud humana si se promueven los ambientes saludables.

En este estudio se confirma que alrededor de la cuarta parte de la carga mundial de morbilidad y, concretamente, más de un tercio de la carga de morbilidad infantil son consecuencia de factores ambientales modificables. Pero va más allá, al analizar sistemáticamente el impacto de los factores ambientales en distintas enfermedades y la magnitud de tal impacto. Las principales enfermedades en las que se concentra son: la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias inferiores, distintos tipos de lesiones accidentales y el paludismo.

Los datos demuestran que ciertas intervenciones domésticas podrían reducir sobremanera las tasas de mortalidad. La utilización de combustibles menos contaminantes, como el gas o la electricidad, el empleo de enseres de cocina más seguros, la mejora de los sistemas de ventilación o la modificación del comportamiento de las personas (por ejemplo, mantener a los niños alejados del humo) podrían repercutir considerablemente en las enfermedades e infecciones respiratorias, en particular entre las mujeres y los niños.

Las intervenciones aplicables a nivel comunitario o nacional incluyen la promoción del tratamiento y el almacenamiento seguro del agua para uso doméstico y la introducción de políticas de energía que promuevan el desarrollo y la salud. Así por ejemplo, la reducción de los niveles de contaminación del aire (medidos en PM10) con arreglo a lo recomendado en las Directrices sobre la calidad del aire de la OMS permitiría salvar unas 865 000 vidas al año.

El informe completo puede leerse en:http://www.who.int/topics/environmental

 

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