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“LA CRISIS HA SIDO UNA GRAN ESTAFA”
FUENTE: ATTAC.ES. 30-01-11
Entrevista a Juan Torres López
¿Cuál es la razón de esta crisis?
El gigantesco y antidemocrático poder de decisión de los
banqueros es el origen auténtico de la crisis. Lo resumiré
con cinco citas ajenas:
“Los bancos tienen la culpa de todo”, “La banca ha tenido una conducta
irresponsable”, “La crisis se ha producido porque se ha
dejado que la banca cometa un fraude generalizado”, “Los
directivos de los bancos que han recibido dinero del Estado
y ahora pagan bonos son unos sinvergüenzas” y “La crisis se
ha producido gracias a los chanchullos de la Administración
de Bush”. Estas frases proceden de fuentes nada
sospechosas de izquierdismo anticapitalista. Las han
pronunciado, por este orden, Warren Buffet, que es uno de
los dos hombres más ricos del mundo; la segunda aparece en
un documento del G 20; la tercera es de Alan Greenspan, el
que fue presidente de la Reserva Federal de los Estados
Unidos; la cuarta es de Barack Obama y la quinta es una
opinión de Paul Samuelson, premio Nobel de Economía,
considerado como el más prestigioso economista de la segunda
mitad del siglo XX.
¿Por qué califica usted esta crisis como una estafa?
Ha sido una gran estafa. Estafa de los bancos que
inundaron el mundo de hipotecas sin garantías y de porquería
financiera. Estafa de los organismos internacionales y la
mayoría de los bancos centrales y gobiernos que han creado
las condiciones para que los bancos se forren. Estafa de
analistas y académicos que proclamaron las virtudes del
libre mercado y de la desregulación de las fianzas. Estafa
de los líderes políticos que primero dijeron no haberse
enterado de nada; luego, ante la gravedad de lo que sucedía,
afirmaron que iban a cambiar las cosas, más tarde inventaron
excusas como la gripe A o la amenaza terrorista para que los
ciudadanos miraran a otra parte y no salieran a la calle y,
finalmente, actuaron con el principio de que para salvar la
economía había que salvar primero a los bancos que la
llevaron al desastre. Estafa de los poderosos del planeta
que provocaron este problema gigantesco sin asumir ni pagar
sus responsabilidades y que, como siempre, han hecho que las
personas débiles y pobres sean quienes sufran y paguen sus
criminales destrozos.
¿Los bancos han chantajeado a los gobiernos?
Muchos gobiernos, como el español, tenían superávit
presupuestario antes de 2007 y 2008, pero en cuanto tuvieron
que aumentar el gasto público para hacer frente a los
efectos de la crisis, comenzaron a incurrir en déficit y a
tener que emitir deuda. Los bancos públicos desaparecieron
hace años en aplicación de políticas neoliberales de
privatización. A los gobiernos no les quedó más remedio que
emitir deuda. El Banco Central Europeo inyectó dinero a los
bancos para salvar sus agujeros sin fondo, al 1% de interés.
Pero luego los bancos han exigido a los gobiernos
rendimientos del 4 y el 5% para la compra de deuda. Se ha
aprovechado de la situación para lograr rentabilizar al
máximo sus capitales.
¿No se puede acusar y penalizar a los responsables de la
crisis?
Tribunales hay, pero la justicia está al servicio de los
poderosos y, a veces, garantiza su impunidad. Hace unos
pocos años el Banco de Santander inventó un producto
financiero para aliviar la presión fiscal de sus clientes
más ricos. Pero Emilio Botín no rindió cuentas ante los
jueces aunque su banco entregó a Hacienda información falsa
sobre casi diez mil operaciones bancarias por valor de
145.000 millones de pesetas, presentando titulares o
testaferros de ese producto financiero tales como personas
fallecidas -algunas durante la guerra civil-, ancianos
desvalidos, parados o emigrantes, que nada sabían de tales
operaciones. Era un delito por fraude y falsificación de
identidad. Hubo una acusación particular que pidió para
Botín alrededor de 170 años de cárcel. Pero, en un momento
del proceso, el fiscal y el abogado del Estado decidieron
retirarse, manifestando que el Estado no se había sentido
dañado. Y el tribunal decidió que no había motivo para
juzgar. Al tiempo apareció en el diario El País una noticia
indicando que la entonces secretaria de justicia y después
vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la
Vega, había dado orden al fiscal para que retirara el
contencioso. Y entonces ni hubo jueces, ni periodistas, ni
ciudadanos que actuaran.
¿Qué alternativas se han propuesto desde la economía
crítica?
La crisis es del sistema y las soluciones han de situarse
fuera del sistema actual. Enumeraré algunas. Poner el
sistema financiero al servicio de la economía productiva de
bienes y servicios. Evitar que se especule con un bien
necesario como es la vivienda. Facilitar créditos a bajo
interés a las empresas y ciudadanos. Imponer topes al
beneficio y restablecer el valor social de los impuestos.
Subir los salarios reales, manteniendo la capacidad de
compra y la productividad. Crear un auténtico sistema fiscal
internacional y mecanismos mundiales de redistribución de la
renta. Acabar con el régimen de plena libertad de
movimientos del capital que arruina economías de países
enteros, produce crisis locales y globales, no ayuda a la
producción de bienes y servicios y sólo produce beneficios a
los propietarios del capital. Establecer un sistema basado
en la plena cobertura de las reservas bancarias y evitar que
con el sistema de reservas fraccionarias la banca tenga el
privilegio monopolista que alimenta la deuda, engorda la
actividad especulativa y atribuye a los banqueros tan
ingentes beneficios y un poder que chantajea al Estado. A la
crisis no le pueden hacer frente sólo los gobiernos de los
países ricos, sino que es necesario crear un gobierno
mundial plenamente democrático, alejado de los lobbies y
grupos de poder actuales. Y es cuestionable el papel del
dólar como moneda dominante en la economía mundial.
¿Qué papel pueden jugar la banca pública y las cajas de
ahorro?
La crisis ha puesto de relieve el coste grandísimo de
haber renunciado a la banca pública. Hay que reivindicarla.
Pero lo público no es en sí mismo lo adecuado, si su lógica
no es diferente a la de la banca privada. Las cajas de
ahorro no han hecho sino clonar la experiencia de la banca
privada. Las concentraciones de cajas y la participación en
ellas de capital privado parecen la antesala de su total
privatización, que es la pretensión de la gran banca. A esa
gran banca globalizada, alejada del territorio y sin
corazón, le tiene sin cuidado la existencia de una economía
local, de empresas apegadas al terreno, de modestas
iniciativas de emprendedores, o la importancia de atender a
las pequeñas economías domésticas. La banca ética (Fiare,
Triodos), incipiente aún, es una buena
alternativa.
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