El proyecto piloto de la restauración de las balsas de fosfoyesos de
Huelva arrancará 'in situ' en un mes
FUENTES:
EUROPA PRESS/EFE/HUELVA. 20-04-10
El consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Juan Díaz
Trillo afirmo que la empresa responsable de los vertidos , Fertiberia,
está obligada a recuperar el entorno
EL secretario general del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y
Marino, Juan Carlos Martín Fragueiro, anunció hoy que el proyecto piloto
para la restauración de los terrenos ocupados por las balsas de
fosfoyesos en las Marismas de Mendaña (Huelva), que afectará a unos
1.800 metros cuadrados, comenzará en unas cuatro semanas.
En rueda de prensa
junto al consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Juan
Díaz Trillo, Martín Fragueiro explicó que el proyecto se realizará 'in
situ' y estará listo "antes de principio de verano", cuando será
expuesto a la empresa Fertiberia, la cual, como matizó el consejero
"está obligada a recuperar el entorno".
El titular de Medio Ambiente señaló que la zona se convertirá en "un
gran pulmón verde donde convivirán el medio ambiente, la cultura o el
ocio". No obstante, precisó que será la comisión de expertos la que
decida sobre su uso final.
En este sentido, Díaz Trillo puntualizó que el trabajo de la comisión de
expertos "no concluye hoy" sino que su labor sobre una cuestión
"palpitante" para Huelva es "impagable" para "el futuro inmediato" de
las rías Tinto y Odiel.
"No va a haber medidas traumáticas para los trabajadores", añadió Díaz
Trillo, quien recordó que la convivencia con la industria "ha creado
enfrentamientos pero ahora se abre una vía de diálogo y entendimiento
entre medio ambiente e industria".
PLAN PARA LA RECUPERACIÓN
Por su parte, Martín Fragueiro explicó que desde el MARM se ha invertido
un millón de euros a través de la empresa Tragsatec para la puesta en
marcha del trabajo y estudio para el diagnóstico y recuperación de las
balsas.
Hasta la fecha se han realizado estudios previos para recoger la
información necesaria para la caracterización; informe sobre seguridad
radiológica; estudio hidrogeológico; caracterización físico-química y
estudio de variabilidad espacial de elementos contaminantes.
En este sentido, el secretario general del MARM incidió en que tras
estos estudios se ha llegado a la conclusión de que "la actividad en las
balsas no entraña riesgo para los trabajadores".
Así, el proyecto piloto permitirá realizar unos ensayos en parcelas de
campo, de forma que podrán evaluarse de manera "real" los distintos
tratamientos y técnicas a utilizar en la descontaminación y regeneración
de la zona.
El objetivo final de los trabajos del MARM será la redacción de una
propuesta para la recuperación integral del área ocupada por los
depósitos de fosfoyesos, al objeto de reconducir el deterioro ambiental
y paisajístico de la zona a una situación "sostenible" para que sirva
además de base científica para la redacción del proyecto técnico de
ejecución.
En esta misma línea se pronunció María José Martínez Sánchez, miembro
del Grupo de Investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad
de Murcia, --que junto a la Universidad de Sevilla, Csic y la Onubense
forman parte de la comisión de expertos-- , la cual hizo hincapié en que
el objetivo de la restauración de la zona es que "no haya transferencias
de fosfoyesos al ecosistema".
Así, como matizó el portavoz de la comisión de expertos, Juan Luis
Ramos, se pretende que "el sellado de las balsas sea seguro para que no
llegue a la cadena trófica y el material radioactivo quede apantallado".
Para ello, Martínez Sánchez explicó que el proyecto piloto se
desarrollará en dos parcelas de 900 metros cuadrados cada una, de
manera, que en una se llevará a cabo un tratamiento y en otra no.
En la parcela, donde no se realicen tratamientos, se llevará a cabo un
control mediante motorización de los elementos contaminantes, mientras
que en la otra parcela se procederá a la cubrición con capas múltiples
para evitar cualquier transferencia de elementos.
De este modo, la investigadora indicó que cuando no haya presencia de
agua en las balsas, "la contaminación se reduciría en un 95 por ciento".
Además, en la zona de contacto de la balsa con el borde la marisma se
instalaría una barrera permeable, la cual también estaría motorizada.
Se trata de una "metodología novedosa" la cual ya ha dado en otras zonas
donde se ha aplicado "resultados magníficos", matizó Martínez Sánchez,
quien además indicó que estas capas se podrán consolidar "con residuos
colindantes", por lo que se trata de un método "factible".
Por otro lado, Martín Fragueiro precisó que esta regeneración "también
supondrá la creación de empleo" en la zona, a la par que aclaró que la
recuperación de estas 720 hectáreas, ocupadas por los vertidos de
fosfoyesos, son de dominio público, por lo que una vez que avance el
proyecto "se acordará" con las distintas administraciones su uso.
A la pregunta de para cuándo prevé el MARM que podrá estar la
recuperación total de las balsas, Martín Fragueiro matizó que la zona de
las balsas de fosfoyesos equivale "a 720 campos de fútbol y necesitará
tiempo".
El estado de estos trabajos, el diseño del proyecto piloto así como el
informe del comité de expertos para la revegetación de las zonas de
fosfoyesos han sido analizados en la undécima reunión del Comité del
Plan de Calidad Ambiental de Huelva y su Entorno que ha sido presidida
por el Secretario General del Mar y el Consejero de Medio Ambiente de la
Junta de Andalucía.
INVERSIONES DE LA JUNTA
Por otro lado, el consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo,
aseguró que se aprovechará el proyecto de restauración de las balsas
para recuperar esta zona para Huelva y crear un espacio con nuevos usos
que "proporcione beneficios ambientales, sociales y económicos a la
ciudadanía".
Como matizó Trillo, el propósito es "revertir la situación ambiental
deficitaria de este enclave", actuando como sumidero de CO2 y como
fuente generadora de oxígeno, lo que redundará "en la mejora de la
calidad ambiental del entorno".
Sobre el proyecto de restauración, Díaz Trillo dijo que "no se trata de
un proyecto aislado", ya que forma parte de un conjunto de actuaciones
promovidas por el Gobierno andaluz desde 2002 a través del Plan de
Calidad Ambiental de Huelva y su entorno, que ha supuesto hasta la fecha
una inversión autonómica de 19 millones de euros.
A este "esfuerzo" se suma el compromiso del propio sector industrial,
que ha destinado en este tiempo más de 350 millones de euros para la
mejora ambiental de sus sistemas productivos.
Este plan, en el que participan gran parte de las Consejerías del
Ejecutivo andaluz, tendrá su continuidad hasta el año 2015 con una
inversión prevista de 139 millones de euros, lo que generará cerca de
1.400 puestos de trabajo asociados a estos proyectos que incidirán en la
mejora de la calidad de las aguas, el aire y el suelo, entre otras
finalidades.
Por último, el titular de Medio Ambiente adelantó que la Junta dará
también una respuesta al problema sociolaboral derivado del cese de la
actividad de la empresa, evitando un cierre traumático y abogando por
una clausura ordenada, gradual y concertada con los trabajadores.