Al no alcanzar las metas de 2010 EUROPA REPLANTEA SUS OBJETIVOS EN MATERIA DE BIODIVERSIDAD PARA 2020

FUENTE: Ecoestrategia. 29-01-10

 

Naciones Unidas compara las consecuencias de la pérdida de diversidad biológica con el cambio climático y propone la creación de un panel internacional de expertos

Concluyó en la capital española la Conferencia Europea “Meta y visión post 2010 en materia de biodiversidad. El papel de las áreas protegidas y de las redes ecológicas en Europa”, cuyo objetivo era fijar la meta del año 2020 para detener en Europa la pérdida de la biodiversidad y el deterioro de los servicios que proveen los ecosistemas, y restaurarlos de forma significativa; lo cual no había sido posible durante la primera década del actual siglo XXI.

España, el país anfitrión que durante el primer semestre de este año ocupa la presidencia de la Unión Europea (UE), presentó en el marco de esta reunión el documento denominado “Prioridades de Cibeles: Parar la Pérdida de Biodiversidad en Europa”, una propuesta ambiciosa que reemplaza a las anteriores Estrategias de Gotemburgo y de Lisboa, recoge la integración de la biodiversidad en las políticas sectoriales y reclama una plena aplicación de las Directivas Comunitarias, potenciando por ejemplo la aplicación de la Red Natura 2000, especialmente en el medio marino.

El secretario de Estado de Medio Rural y Agua del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Josep Puxeu, señaló que para alcanzar la meta en 2020 es necesario asegurar el pago por servicios de los ecosistemas y que haya una valoración económica de los servicios facilitados por la biodiversidad, para incorporarla en el diseño y aplicación de las políticas sectoriales de la Unión Europea, según recogen las prioridades aprobadas en la Conferencia.

Asimismo, las Prioridades Cibeles incluyen la necesidad de profundizar en la integración de la biodiversidad en las políticas agrícolas, pesqueras, de energía, transportes y de diseño. Esta nueva Infraestructura Ecológica debe permitir el mantenimiento de los procesos de evolución de las especies, evitar la fragmentación del hábitat, y facilitar la conectividad ecológica y la adaptación al cambio climático.

Puxeu, quien al mismo tiempo ostenta el cargo de presidente de la Fundación Biodiversidad, consideró que la Unión Europea también debería apoyar el establecimiento y gestión de espacios protegidos y redes ecológicas en terceros países y potenciar la incorporación de los conocimientos científicos en los procesos de toma de decisiones políticas, para lo que los ponentes en la Conferencia proponen la creación de una Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, que facilite las interacciones entre el mundo de la ciencia y el de la política en temas de biodiversidad.

Además, es esencial potenciar la difusión y comunicación de los beneficios ecológicos y socio-económicos de las áreas protegidas y las redes ecológicas, piezas angulares en los esfuerzos para preservar la biodiversidad, han resaltado en las prioridades consensuadas, concluyó Josep Puxeu.

Tan importante como el cambio climático

En esta misma semana, la directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, inauguró en París una conferencia titulada “Ciencia y políticas de la biodiversidad” subrayando que la preservación de la diversidad biológica constituye “un desafío mundial de la misma escala que el cambio climático”.

Bokova señaló que quiere servirse de este Año Internacional de la Diversidad Biológica (2010) para acentuar el esfuerzo global de la UNESCO en defensa de “todos los aspectos relacionados con la gestión y la salvaguardia de la biodiversidad”.

Refiriéndose a la propuesta de crear un Grupo Intergubernamental de Expertos dedicado a la biodiversidad y destinado a mejorar la colaboración entre científicos y políticos, a imagen del que ya existe para el clima (IPCC), Irina Bokova anunció “el deseo de la UNESCO de copatrocinar esta iniciativa” si es que se concreta. En este sentido, el ministro francés de Ecología, Energía, Desarrollo Sostenible y Mar, Jean-Louis Borloo, expresó su anhelo de que la creación de esta instancia “se decida antes de final de año”.

Borloo se refirió a “la sexta extinción” de las especies vivas, calificando esta situación “de extremadamente alarmante”. Sin embargo, constató que hay un abismo entre el conocimiento que tenemos del declive de la diversidad biológica y su “ausencia de percepción real por parte de la opinión pública”. Existe “una dificultad para hablar sobre la biodiversidad”, observó.

“Los científicos son los grandes olvidados de la sociedad del espectáculo”, señaló el Ministro francés, citando al filósofo Michel Serres, según el cual dado que los responsables políticos están “desamparados” frente al declive de la biodiversidad, se trata de utilizar el “idioma común” que ofrece la ciencia.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Sostenible, Economía Forestal y Medio Ambiente de Congo, Henri Djombo advirtió en contra de un cierto sentimiento según el cual “los países del norte quieren que los del sur dejen sus bosques intactos a cambio de compensaciones financieras”. Para él, “ningún país aceptará” que sus áreas forestales se conviertan en reservas ecológicas con fines de conservación. Para él, la “verdadera solución” consiste en organizar una explotación duradera de los bosques rehabilitando las tierras degradadas.

El coste de la extinción

Las organizaciones no gubernamentales mostraron su satisfacción por los resultados de la reunión celebrada en Madrid y recordaron que el tiempo apremia. Según datos de las Naciones Unidas, la extinción de especies se ha acelerado entre 100 y 1.000 veces con respecto al ritmo natural, y un tercio del total (1,75 millones) de especies animales y vegetales conocidas se encuentran amenazadas.

 

Sólo en 2008 desaparecieron, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 717 especies animales. De otras especies, como el lince ibérico, apenas queda un centenar de ejemplares. El planeta se despide con una rapidez estremecedora de sus últimas ballenas blancas, koalas y corales de cuerno de ciervo.

 

En el caso español, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), informó que diez especies españolas requieren de una protección urgente. El atún rojo, el lince ibérico, el alcornoque o el esturión son parte de la decena de especies que corren un serio peligro de desaparecer en España.

 

Para Luis Suárez, responsable de Biodiversidad Terrestre de WWF España, “estamos ante una dramática pérdida de biodiversidad. Tanto que los expertos hablan ya de la sexta extinción masiva de especies, la primera causada por el ser humano. Tenemos que revertir esta situación o la propia supervivencia del ser humano quedará amenazada”.

 

Para el WWF La pérdida de biodiversidad y el cambio climático son dos caras de una misma moneda y resolver uno sin el otro no tiene sentido, ya que ambos deben ser abordados conjuntamente. La conservación de la riqueza biológica debe situarse en lo más alto de la agenda política de la UE. Si la tendencia actual de destrucción de la naturaleza continua, Europa afrontará unos gastos de alrededor de 1,1 billones de euros al año en 2050, casi el 4% del producto interior bruto (PIB) de los Veintisiete.

 

http://www.fundacion-biodiversidad.es/habladebiodiversidad/

 

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