Greenpeace denuncia que con los objetivos de
reducción de emisiones presentados se alcanzarán 3ºC
FUENTE: GREENPEACE. 01-02-10
España
— Ayer finalizó el plazo para que los diferentes países
firmantes del “Acuerdo” de Copenhague presentaran sus
objetivos de reducción de emisiones y, según el análisis
realizado por Greenpeace, el contenido actual del acuerdo
queda lejos del objetivo que se había marcado: “emprender
las acciones para evitar que el calentamiento global supere
los 2ºC”, el límite crítico para evitar los peores impactos
del cambio climático (1).
Greenpeace considera un rotundo fracaso la debilidad de los
compromisos de reducción de emisiones presentados.
Esta fragilidad confirma que dicho acuerdo no sólo carece
del consenso necesario que habría permitido su aprobación en
el seno de Naciones Unidas, sino que los países que lo
firmaron tampoco se lo toman en serio. Por esta razón han
presentado los mismos compromisos de reducción que ya
pusieron sobre la mesa en Copenhague, sabiendo que son
totalmente insuficientes para frenar el cambio climático.
En este sentido, la organización ecologista alerta de que la
suma de los compromisos que integran el “Acuerdo”
representa un aumento de la temperatura global de más de 3ºC,
en comparación con los niveles preindustriales, que se sitúa
lejos de los 2ºC que la ciencia ha establecido como límite
infranqueable (2). Greenpeace analiza las repercusiones de
los objetivos de reducción de emisiones presentados hasta la
fecha en el informe The third degree (3), en el que se pone
de manifiesto que sólo con un aumento de 1,5ºC los impactos
sociales, ambientales y económicos serían devastadores.
“Este acuerdo se negoció y firmó al margen del procedimiento
de Naciones Unidas por lo que muchos países no quisieron
ratificarlo en la sesión plenaria final de la cumbre de
Copenhague”, ha declarado Aida Vila, responsable de la
campaña de cambio climático y energía de Greenpeace. “Los
países que lo firmaron han desaprovechado este mes de enero
en el que tenían que aumentar sus compromisos de reducción
de emisiones, si querían demostrar al mundo que este acuerdo
no es sólo un lavado de cara”.
Greenpeace califica el “Acuerdo” de Copenhague como una
débil declaración política y se pregunta si, tras fallar
en su primera tarea (aportar compromisos de reducciones
ambiciosos), los países firmantes serán capaces de
comprometerse a las cifras de apoyo financiero necesarias
-tanto a corto como a largo plazo- para afrontar la lucha
contra el cambio climático en los países en desarrollo.
En este sentido, Greenpeace recuerda que los países
industrializados deberían alcanzar una reducción de
emisiones del 40% para 2020 (tomando como referencia los
niveles de 1990) para asegurar que el calentamiento global
permanece por debajo de los 2ºC y que, además de que los
objetivos presentados hasta la fecha oscilan sólo entre el
11% y el 19%, existe un elevado riesgo de que la utilización
de créditos obtenidos de la protección de los bosques para
compensar emisiones contribuya a debilitar estos objetivos
todavía más.
Además de las reducciones de emisiones de los países
industrializados, la organización ecologista recuerda la
necesidad de que los países en desarrollo desvíen entre un
15% y un 30% su ritmo de crecimiento de emisiones, desafío
que sólo podrán afrontar con el apoyo financiero de los
países industrializados: 110.000M de euros para proteger los
bosques, invertir en energías limpias y adaptarse a los
impactos del cambio climático que ya son inevitables.
Paralelamente a la crítica a los países industrializados por
su falta de voluntad climática, Greenpeace felicita
iniciativas como la de la República de las Islas Marshall,
una de las zonas habitadas del planeta más afectadas por el
aumento del nivel del mar, que pese a tratarse de un país en
desarrollo se ha comprometido a reducir sus emisiones en
un 40% para 2020 en un intento de hacer todo lo posible
por impedir su desaparición del mapa.
“Hoy se ha dado otro paso en falso en la lucha contra el
cambio climático y no podemos perder más tiempo. Hay que
empezar a trabajar para alcanzar en México el acuerdo
ambicioso, justo y legalmente vinculante que el planeta
necesita. Este acuerdo es posible pero si países como
Dinamarca siguen rebajando las expectativas tendrán que
responder de un eventual fracaso en México ante los millones
de víctimas que el cambio climático va a provocar en todo el
mundo” ha concluido Vila.
En este sentido, Greenpeace ha hecho un llamamiento al
Gobierno de México para que continúe jugando un papel
importante en las negociaciones y refuerce su liderazgo
en positivo de cara a la cumbre para asegurar que el
resultado de la COP16 no se queda por debajo de sus
posibilidades reales, como sucedió en Copenhague.
Notas:
(1) Acuerdo de Copenhague, FCCC/CP/2009/L.7,
18/12/2009.
http://unfccc.int/resource/docs/2009/cop15/eng/l07.pdf
(2) Estudio preliminar sobre los compromisos de
reducción de emisiones presentados por los países del Anexo
I del Protocolo de Kioto y las acciones voluntarias y
objetivos políticos anunciados por algunos países que no
forman parte de dicho Anexo I. 15/12/2009 (Nota: las dos
páginas finales de este documento corresponden a los
objetivos de reducción de emisiones de los diferentes
gobiernos anteriores a Copenhague).
http://www.greenpeace.org/international/press/reports/unfccc-secretariat-pledges-ass
(3) El Tercer Grado. Documento resumen. Greenpeace
Internacional. 1/02/2010.
http://www.greenpeace.org/international/press/reports/the-third-degree