La política que hace Medio
Ambiente es "destructiva", dice Greenpeace
FUENTE: DIARIO DE
SEVILLA/Efe/Sevilla. 22-11-09
La organización ecologista acusa a la Junta de vender una
sostenibilidad falsa
El
dirigente de Greenpeace Julio Barea advirtió ayer que esta
organización y otros grupos conservacionistas están "muy
preocupados" con el giro que, en su opinión, ha experimentado la
política medioambiental de la Junta, pese a sus insistentes
proclamas a favor de la "sostenibilidad". Barea denunció que la
política del equipo de la Consejería de Medio Ambiente que
dirige Cinta Castillo "es totalmente en contra del medio
ambiente y destructiva del medio ambiente" y ello pese a los
reiterados mensajes del Gobierno andaluz de apostar por un nuevo
modelo económico basado en la sostenibilidad.
El representante ecologista enumeró una docena de conflictos
medioambientales que han estallado en la comunidad en lo que va
de legislatura, como el polémico oleoducto de Huelva a la
refinería extremeña de Balboa, la no demolición del hotel
"ilegal" de El Algarrobico, las obras de ampliación y dragado,
sin impacto ambiental previo, de los puertos de Huelva y
Sevilla, la paralización judicial del polígono industrial de Las
Aletas (Cádiz) o el "auténtico despropósito de contaminación
diaria" que, en su opinión, padecen la Bahía de Algeciras y el
Polo Químico de Huelva.
"Estamos viendo, claramente, cómo la Junta se está
contradiciendo porque nos está vendiendo una política verde y
basada en la sostenibilidad cuando los hechos van en sentido
absolutamente contrario porque va en contra, flagrantemente, del
medio ambiente y con hechos objetivos", denunció Barea. En su
opinión, esta política opuesta a la defensa de la sostenibilidad
medioambiental no es rentable social ni económicamente porque se
ha demostrado que las políticas medioambientalmente
insostenibles "al final siempre van en contra del empleo y de la
salud".
Barea advirtió que este giro en la política medioambiental
andaluza, destacada en anteriores legislaturas como una de las
más avanzadas de España, "va absolutamente en contra" de las
directrices que marca la Unión Europea, lo que se traducirá en
sanciones y pérdida de ayudas comunitarias.