FRACASA EL INTENTO DE LLEGAR A UN ACUERDO INTERNACIONAL PARA REDUCIR EL USO DE LOS HIDROFLUOROCARBONOS 

FUENTE: ECOESTRATEGIA. NOVIEMBRE 2009

Naciones Unidas.- El intento de llegar a un acuerdo internacional que sirviese para reducir el uso de los hidrofluorocarbonos (HFCs), gases sintéticos que son menos dañinos para la capa den ozono pero que contribuyen al cambio climático, no pudo ser alcanzado en el marco de la vigésima primera Reunión de las Partes (MOP-21) para el Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, que se celebró en Port Ghalib, Egipto, entre el 4 y el 8 de noviembre pasados.

A la reunión asistieron más de 400 participantes en representación de gobiernos, organismos de las Naciones Unidas, organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales, la academia, la industria y el sector agrícola.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reconoció que después de cinco días de intensas discusiones en la ciudad egipcia de Port Ghalib, muchos países consideraron prematuro proponer un plan de acción sobre los hidrofluorocarbonos antes de la reunión de diciembre en Copenhague (Dinamarca) sobre Cambio Climático. Sin embargo, el organismo señaló que se lograron algunos avances en la destrucción de depósitos de materiales químicos, así como su manejo y almacenamiento.

Aunque la propuesta de enmendar el Protocolo de Montreal, que controlan la utilización de sustancias químicas que agotan la capa de ozono, incluyendo a los hidrofluorocarbonos, resultó infructuoso, los delegados expresaron su satisfacción por los progresos logrados en otras áreas, la gestión ambientalmente racional de los bancos de sustancias que agotan el ozono (SAO), especialmente el bromuro de metilo.

La preocupación por el hecho de que la capa de ozono de la estratosfera, que protege a la Tierra de la entrada directa de los rayos del sol, pudiese estar en riesgo por el uso de clorofluorocarbonos (CFC) y otras sustancias químicas surgió por primera vez en la década de 1970.

En ese momento, los científicos advirtieron que la liberación de estas sustancias en la atmósfera podría agotar la capa de ozono, lo que obstaculiza su capacidad para prevenir la llegada de los dañinos rayos ultravioleta lleguen a la Tierra, lo cual afecta negativamente a los ecosistemas de los océanos, la productividad agrícola y las poblaciones animales, y daña a los humanos aumentando las tasas de cáncer de piel, cataratas y debilitando los sistemas inmunológicos.

Veinte años reparando la capa de ozono

El Protocolo de Montreal, que se acordó Tras una serie de reuniones y negociaciones rigurosas en la sede de la Organización Internacional de la Aviación Civil en Montreal (de donde deriva su nombre), entró en vigor el 1 de enero de 1989, cuando 29 países y la CEE, que representan aproximadamente el 82% del consumo mundial, lo habían ratificado. A partir de entonces muchos otros países lo han ratificado.

El carácter delicado de las negociaciones se ve reflejado en el acuerdo definitivo, en el que figuran cláusulas que abarcan las circunstancias especiales de varios grupos de países, especialmente los países en desarrollo con índices de consumo bajos que no desean que el Protocolo obstaculice su desarrollo.

Pero el Protocolo es flexible de manera constructiva; se puede aumentar su rigurosidad a medida que se fortalezcan las pruebas científicas, sin que sea necesario volver a negociarlo en su totalidad. De hecho, en el Protocolo se establece la "eliminación" de las sustancias que agotan la capa de ozono como su “objetivo final”.

El Protocolo fue solamente un primer paso, conforme se concibió entonces. Pero una vez acordado, los acontecimientos se sucedieron a velocidad sorprendente. Las nuevas pruebas científicas pusieron de manifiesto que sería preciso adoptar controles mucho más estrictos y mayores, y los gobiernos y la industria obraron en mayor medida y más rápidamente de lo que se había creído posible.

El Protocolo de Montreal de 1987 ha tenido varias revisiones, entre ellas la Enmienda de Londres de 1990, la enmienda de Copenhague de 1992 y la Enmienda de Montreal de 1997. La 21 Reunión de las partes se celebró en la costa de Egipto en estos días.

Efectos climáticos

Aunque la producción y uso de las sustancias químicas que dañan la capa de ozono se ha reducido en un 95%, todavía hará falta medio siglo para que esta se recupere. Así lo estiman los expertos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Por otra parte, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, consideró que la capa de ozono se recuperará totalmente en unos 50 años, siempre y cuando se observe un prolongado proceso de atenciones y cuidados.

La organización ecologista Greenpeace señaló que los gases de efecto invernadero generados por los químicos que son usados en los refrigerantes y los aires acondicionados –los hidrofluorocarbonos (HFC)- podrían aumentar hasta causar, para 2050, calentamiento global equivalente al impacto de entre 28% y 45% de las emisiones de dióxido carbono.

Actualmente, la contribución de los hidrofluorocarbonos en cuanto a CO2 es de menos de 1%. Fueron puestos en uso para reemplazar otros químicos –aquellos que son tan perjudiciales para la capa de ozono- antes de que el calentamiento global provocado por las actividades humanas fueran identificadas como un problema de gran magnitud.

De acuerdo con Greenpeace, compañías de electrodomésticos como Bosch-Siemens, Whirlpool, Panasonic, Samsung, Miele e incluso la marca de helados Ben & Jerry están probando o de hecho ya comercializando tecnologías de refrigeración más ecológicas. Un estudio liderado por la Netherlands Environmental Assessment Agency señala que para 2050 los países en desarrollo podrían estar emitiendo 800 veces más HFC que los países desarrollados.

Más información en: http://ozone.unep.org

 

 

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