Descubierto el gen que permitió crear el lenguaje
FUENTE: LAVANGUARDIA.ES/JOSEP
CORBELLA | Barcelona
12-11-09
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darle las gracias al
gen FOXP2. Según han descubierto investigadores
de la Universidad de
California en Los Ángeles (UCLA),
la versión humana de este gen modifica la actividad de otros 116
genes en el cerebro,
de modo que cambia la arquitectura del cerebro y aparece el don
del lenguaje. Este mismo gen actúa también en otros órganos,
especialmente en actividades de coordinación motora, de modo que
el aparato de fonación puede ejecutar la compleja secuencia de
movimientos que permite el habla. FOXP2 emerge así como el
interruptor maestro del
lenguaje, ya
que de él depende que se produzcan la multitud de modificaciones
necesarias en el cuerpo humano para poder hablar.
La investigación, que se presenta hoy en la revista Nature,
responde a "una de las preguntas centrales del estudio de la
evolución humana: ¿cómo hemos adquirido los humanos la capacidad
del lenguaje?", explicó ayer Robert Sala, investigador de
Atapuerca y de la
Universitat Rovira i Virgili.
El gen FOXP2 ha sido conocido como "el gen del lenguaje" desde
que en el 2001 se descubrió que estaba mutado en viarias
personas de una misma familia que sufrían disfunciones
lingüísticas. Pero faltaba explicar cómo un único gen puede
regular una función tan compleja como el lenguaje, que afecta a
tantas regiones del cerebro y a tantos órganos distintos.
Se sabía que todos los vertebrados tienen un gen FOXP2, que
interviene en funciones motoras como la coordinación muscular. Y
se descubrió que sólo hay dos diferencias minúsculas entre el
FOXP2 de los humanos y el de nuestros parientes más próximos,
los chimpancés: concretamente, dos aminoácidos son distintos
entre la proteína producida por el gen FOXP2 humano y el de los
chimpancés.
Para averiguar qué efectos tienen estos dos cambios de
aminoácidos, los investigadores de UCLA han introducido el FOXP2
del chimpancé en neuronas humanas. Seguidamente, han analizado
qué genes están activos en estas neuronas. Y han comparado los
resultados con los genes activos en neuronas humanas normales.
Cuando los investigadores analizaron los cultivos celulares con
avanzadas técnicas genómicas observaron que más de cien genes
estaban actuando de manera distinta entre las neuronas con FOXP2
humano y de chimpancé. Estos resultados se confirmaron después
analizando la actividad genética en tejido cerebral de personas
y chimpancés.
Otra investigación publicada este año en la revista Cell ha
observado que, si se introduce el gen FOXP2 humano en ratones,
se alargan las dendritas (prolongaciones de las neuronas) en
algunas regiones del cerebro y emiten más vocalizaciones.
Los resultados del equipo de UCLA "muestran que un pequeño
cambio en un gen puede tener grandes consecuencias; por lo
tanto, dos especies pueden tener genomas muy parecidos, como
nosotros y los chimpancés, y sin embargo ser muy distintas en
algunos aspectos", destaca Carles Lalueza, del Institut de
Biologia Evolutiva CSIC-UPF.
La nueva investigación ayuda a resolver dos problemas que tenía
planteados hasta ahora el estudio del origen del lenguaje. El
primero es que, si un único gen actúa sobre muchos otros, "no es
preciso que se hayan producido muchas mutaciones genéticas
distintas, que era improbable que hubieran ocurrido al mismo
tiempo, para explicar cómo los humano desarrollaron el
lenguaje", apunta Robert Sala.
Segundo, si FOXP2 actúa tanto sobre el cerebro como sobre el
aparato de fonación, la evolución de un único gen basta para
explicar cómo apareció, por un lado, la capacidad de procesar el
lenguaje en el cerebro y, por otro, la capacidad de hablar.
Pero no todo está explicado con FOXP2, advierten los autores de
la investigación. A partir de ahora, señalan, habrá que
averiguar cómo influyen en el lenguaje los 116 genes alterados
por la versión humana de FOXP2. Según destaca en un comunicado
Genevieve Konopka, primera autora de la investigación, "al
identificar los genes influenciados por FOXP2, tenemos nuevos
instrumentos para estudiar cómo el lenguaje humano está regulado
a nivel molecular".
LA CONSULTA: ¿Es la capacidad de hablar exclusiva de nuestra
especie?
El lenguaje se ha considerado desde antiguo una característica
esencial para definir nuestra humanidad. No es de extrañar que,
cuando le mostraron un chimpancé a Voltaire, este exclamara:
"¡Habla, y te bautizo!".
El lenguaje, que percibimos como una cualidad superior, excelsa,
conectada con la divinidad (como se muestra en el inicio del
Evangelio de San Juan), ha sido propuesto como un rasgo único de
nuestra especie, algo que nos distinguiría del mundo natural,
incluso de otras especies de humanos.
Aun así, los que defienden esta idea no dirían que una persona
con déficit en el lenguaje, o muda, no es humana. Pero era una
propuesta atractiva, porque el lenguaje actúa como una
adaptación externa al organismo que, por tanto, puede
transformarse a más velocidad que la evolución biológica. Este
rasgo podría contribuir a explicar por qué nuestra especie
reemplazó aparentemente a los humanos arcaicos en su expansión
fuera de África, hace menos de 100.000 años.
Pero el reciente descubrimiento de que nuestros primos, los
neandertales, también poseían la versión humana moderna del gen
FOXP2, ha venido a derribar esta posible definición de la
unicidad humana. El gen ya ha sido recuperado en dos individuos
del yacimiento de El Sidrón, en Asturias, y también en un
individuo del yacimiento croata de Vindija. En realidad, se
trataba de una concepción apriorística sobre lo que nosotros
desearíamos que nos definiera como especie.
El proyecto genoma neandertal, cuyo resultado se publicará el
próximo año, nos desvelará qué cambios en qué genes concretos
son exclusivos de nuestra especie, y nos proporcionará por fin
una definición empírica y objetiva de Homo sapiens. Pero ni el
FOXP2 ni, con toda probabilidad, los genes sobre los que
influye, estarán en dicho listado. El verbo se hallaba ya en el
linaje humano antes de que llegáramos nosotros.
CARLES LALUEZA-FOX Institut de Biologia Evolutiva
(CSIC-UPF)