La delegación de la OMS destaca que la salud «es
un derecho básico de todos» y alerta de las graves consecuencias
del cambio climático
FUENTE: LNE/ José A. ORDÓÑEZ/ Oviedo. 23-10-09
La delegación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que
esta tarde recibirá en Oviedo el premio «Príncipe de Asturias»
de Cooperación Internacional llamó ayer la atención sobre la
«enorme influencia» que tendrá el cambio climático en la salud
humana, especialmente en aquellas zonas menos desarrolladas del
planeta. En el transcurso de un debate celebrado en el salón de
actos de la Obra Social y Cultural de Cajastur, la doctora
Payden, asesora del organismo en materia de higiene y agua en el
Sudeste asiático, sostuvo que aunque los efectos del
calentamiento se están sintiendo ya en cuanto a impacto
medioambiental, «la OMS tiene que convencer al mundo de la
magnitud que alcanzará el problema entre los habitantes de zonas
poco desarrolladas y con respecto a determinadas enfermedades
hoy prácticamente erradicadas del Primer Mundo». Payden indicó
que «habrá más dengue y más paludismo», al tiempo que advirtió
de que «los cada vez más frecuentes desastres relacionados con
el agua conllevarán un incremento de las enfermedades
diarreicas, que a día de hoy y en el Sudeste de Asia, ya
ocasionan más muertes que el paludismo o la tuberculosis». La
langreana María Neira, responsable de Salud Pública y Medio
Ambiente de la OMS, coincidió en este diagnóstico, aunque
incidiendo en que los efectos del cambio climático «también
suponen una oportunidad para la humanidad», por cuanto, a su
juicio, «obligarán a que, por ejemplo, revisemos las formas de
consumo y el uso de la energía».
Payden y Neira realizaron estas manifestaciones en el transcurso
de una mesa redonda en la que también tomaron parte Naeema Al
Gasser, representante de la OMS en Irak y experta en salud y
nutrición, y Mirta Roses, especialista en epidemiología de la
organización panamericana de salud. Pablo Álvarez, periodista de
LA NUEVA ESPAÑA, fue el encargado de conducir un acto presentado
por Miguel Ángel Fernández, responsable del área de
internacional de Cajastur, entidad anfitriona de la iniciativa.
Durante su intervención, Mirta Roses destacó que, «por
desgracia, la salud todavía supone un sueño para la gran mayoría
de la población, por mucho que en las últimas décadas se hayan
producido enormes avances». A este respecto, puso como ejemplo
que «en América, en los últimos 25 años, se han ganado seis en
expectativa de vida». María Neira, especialmente emocionada por
la concesión de un premio en su tierra natal, aseveró que «el
derecho a la salud debe de ser algo de lo más básico y no un
objetivo utópico», llamando la atención sobre la «necesidad de
emprender una revolución similar a la que se llevó a cabo al
inicio del siglo XX, cuando se produjeron una serie de cambios
ligados al agua potable o al hacinamiento en los edificios que
permitieron que, en las últimas tres décadas, cada año se logre
un trimestre más en esperanza de vida». Además, la doctora
langreana residente en Ginebra también lamentó que la obesidad
se haya convertido en «un problema de lo más grave en nuestras
sociedades, cuando hay mil millones de personas que se mueren de
hambre».
Al Gasser llamó la atención sobre el hecho de que en Irak la
salud puede convertirse en un «puente» hacia la paz. «Allí todos
se reúnen para inmunizar a sus hijos contra determinadas
enfermedades», indicó la doctora. La especialista en salud y
nutrición también aseguró que «la esperanza y el amor son cosas
que nos incumben a todos», pero, a continuación, lamentó que «la
salud se está convirtiendo en demasiadas ocasiones en algo
político».
Payden, que centró buena parte de su intervención en destacar
las consecuencias nefastas del cambio climático en el Sudeste
asiático, donde trabaja desde hace años, reseñó que en esta zona
del país «hay un 40 por ciento de la población que no tiene
acceso al agua potable, lo que supone un reto de enorme
importancia para la salud humana y motivo de reflexión para
todos».
Las participantes en el coloquio también incidieron en la
necesidad de que las autoridades incentiven hábitos de vida
saludables y que, por el contrario, no fomenten conductas que,
por ejemplo, puedan conducir a la obesidad, a la que consideran
uno de las principales problemas derivados de la sociedad del
bienestar. Para concluir, y a petición del moderador de la mesa
redonda, las representantes de la OMS realizaron algunos
comentarios sobre la gripe A, destacando que también tiene su
«vertiente positiva» en el hecho de que «la gente vuelve a
lavarse las manos con cierta asiduidad y a utilizar pañuelos
desechables».
«El calentamiento global nos obligará a que revisemos las formas
de consumo y el uso de la energía»
<María Neira >
Responsable de Salud Pública
«Los desastres relacionados con el agua conllevarán un
incremento de las enfermedades diarreicas»
<Doctora Payden >
Asesora en el Sudeste asiático
«La esperanza y el amor nos incumben a todos, pero la salud se
convierte demasiadas veces en algo político» Naeema Al Gasser
Representante en Irak
«La salud todavía es un sueño para la gran mayoría de la
población, a pesar de lo que se ha avanzado en los últimos años»
<Mirta Roses >
Especialista en epidemiología