ENERGÍA: Por ahora, un amor poco renovable
FUENTE: IPS. 09-10-09
Por Emilio Godoy
LEÓN, México,
9 oct (IPS) - Los países de América Latina tendrán que impulsar
con mayor énfasis las energías renovables, si un nuevo acuerdo
internacional climático determina que las fuentes alternativas
deben crecer en el escenario energético mundial.
Brasil lidera
el desarrollo de energías renovables en la región, en tanto que
naciones como México, Perú, Chile y Argentina dan pasos lentos
para transformar su matriz energética.
"El proceso de transición hacia las energías renovables es
lento, porque enfrenta muchas barreras. No es el momento más
adecuado para esas energías", dijo a IPS el argentino Daniel
Bouille, vicepresidente de la no gubernamental Fundación
Bariloche, dedicada desde 1963 a la investigación científica en
desarrollo humano, calidad de vida, energía, filosofía y
ambiente.
Junto a delegados gubernamentales, de organismos internacionales
y empresarios de todo el mundo, Bouille asistió al Foro Global
de Energías Renovables, organizado en la ciudad de León, a unos
350 kilómetros de la capital mexicana, por el gobierno de este
país y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (Onudi).
La reunión sirvió para analizar los asuntos políticos,
financieros y tecnológicos más importantes del sector. Según el
informe "Renewables 2007 Global Status Report", en 2006 las
fuentes renovables aportaron 18 por ciento al consumo total de
energía, incluyendo la biomasa tradicional, las hidroeléctricas
grandes y "nuevas" energías renovables como la hidroeléctrica
pequeña, la biomasa moderna, la eólica, la solar, la geotérmica
y los biocombustibles.
Pero la proporción de las renovables "nuevas" fue de 2,4 por
ciento, mientras que 13 por ciento del consumo total de energía
en 2006 correspondió a la biomasa tradicional, es decir la quema
de madera.
"Tiene que haber un cambio en los patrones de consumo y
producción de energía. Hay que diversificar e invertir. En
Brasil, logramos una matriz energética limpia", declaró a IPS
André Aranha, director del Departamento de Energía del
Ministerio de Relaciones Exteriores.
En la Conferencia Internacional sobre Energías Renovables,
escenificada en la ciudad alemana de Bonn en 2004, América
Latina y el Caribe presentaron la "Iniciativa latinoamericana y
caribeña para el desarrollo sustentable", que establecía
alcanzar 10 por ciento de toda la energía producida a partir de
fuentes renovables en 2010, logro ya superado por la región.
En 2008 la inversión en energías renovables se cifró en 155.000
millones de dólares, según el Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente (PNUMA). América del Norte atrajo 30.100
millones y América del Sur, 12.300 millones de dólares, casi el
doble de la cantidad de 2007, que fue de 7.600 millones de
dólares.
Pero la actual recesión económica redujo el monto global de
inversiones del sector en 40 por ciento este año, según la Onudi.
Sólo en México, unos 25 proyectos se encuentran parados por
falta de financiamiento.
"Hay una ausencia de mecanismos específicos de financiamiento
para investigación y desarrollo en energías renovables. Ya hay
un marco legal, pero nos agarró una crisis económica muy
fuerte", dijo a IPS la mexicana Isabel García, directora de la
Fundación Emisión, que trabaja en pro del uso de combustibles
biológicos como el etanol de caña de azúcar.
La recesión y las bajas cotizaciones internacionales del
petróleo parecen desmotivar las inversiones en energías
renovables, a pesar de la necesidad de buscar mecanismos para
reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, como
el dióxido de carbono, que contribuyen al aumento de la
temperatura del planeta.
Brasil genera 85 por ciento de su electricidad mediante
centrales hidroeléctricas. El gobierno planea la construcción de
otras siete generadoras en la selva amazónica.
A ello se suma el descubrimiento de grandes yacimientos de
hidrocarburos en aguas profundas del océano Atlántico, que
podrían frenar el desarrollo de fuentes limpias, si bien su
exploración y explotación es muy costosa y llevará varios años.
En octubre, el Congreso legislativo mexicano aprobó la Ley para
el Aprovechamiento de Energías Renovables, que regula su
producción y su uso final. Actualmente, ocho por ciento de la
energía producida en el país deriva de fuentes diferentes al
petróleo, como el viento, la geotermia y los recursos hídricos,
y el objetivo es llegar a 2012 con una proporción de 26 por
ciento.
En Argentina, hay leyes que regulan la generación solar y eólica
y para el fomento del uso de fuentes renovables. El propósito es
que esas opciones abastezcan ocho por ciento del total de la
demanda en 2016.
En Chile, la Ley de Energía Renovable establece que las
generadoras de electricidad con capacidad superior a los 200
megavatios deberán llegar a 2024 con 10 por ciento de su energía
generada de fuentes renovables, en un esquema por etapas.
En Perú, la ley respectiva, vigente desde 2008, determina que
cinco por ciento de la electricidad generada en el país debe
provenir de fuentes renovables, en un plazo de cinco años.
"No hay recetas. Cada país debe proceder según sus propias
capacidades", comentó a IPS el ecuatoriano Luis Sotelo, asesor
del Ministerio de Energía. El gobierno de ese país ejecuta un
proyecto para sustituir la generación térmica por otras
modalidades menos contaminantes.
Las energías renovables afrontarán un fuerte desafío en la
Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se
desarrollará en la ciudad danesa de Copenhague en diciembre y de
la cual debe surgir un nuevo acuerdo internacional de reducción
de emisiones de gases invernadero con metas que entrarían en
vigor en 2013, cuando expiren los plazos del Protocolo de Kyoto.
Este protocolo, vigente desde 2005, establece un régimen
obligatorio de disminución de emisiones atmosféricas de dióxido
de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos,
perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre para los países
industriales que lo ratificaron.
Esas 37 naciones incluidas en su Anexo I están obligadas a
abatir sus emisiones de gases invernadero a volúmenes 5,2 por
ciento inferiores a los de 1990, antes de 2012.
El contenido referido a las fuentes renovables sería muy
explícito en el nuevo acuerdo, según los expertos consultados.
A la conferencia danesa, la comunidad internacional llegará con
la creación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena,
por sus siglas en inglés), establecida en la ciudad alemana de
Bonn el 26 de enero y que ya tiene 137 miembros. México se
incorporará próximamente.
"El rol de las renovables va a depender de las decisiones
políticas de los estados. Soy optimista en que el nuevo acuerdo
haga una fuerte alusión a ellas", señaló Bouille.
En la región, Brasil y México encabezan las emisiones de dióxido
de carbono en la región. Uno de los puntos más polémicos de las
negociaciones climáticas se refiere a incluir a estos y otros
grandes países en desarrollo, como China, India y Sudáfrica, en
un esquema de reducciones obligatorias como el establecido hasta
ahora para las naciones industriales.
La reforma al sector petrolero mexicano, aprobada en octubre de
2008, incluye la creación de un fondo de promoción de fuentes
renovables por unos 200 millones de dólares y otro para
investigación tecnológica y capacitación, por unos 300 millones,
que, empero, todavía no están establecidos.
"Con las alternativas energéticas se puede reducir la
dependencia de los combustibles fósiles y diversificar las
fuentes limpias y sostenibles", apuntó García.
La previsión es que la inversión mundial en renovables llegue a
los 450.000 millones de dólares en 2012 y a 600.000 millones en
2020.