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“NO HE DORMIDO EL CALOR ERA INSOPORTABLE” FUENTE: ABC/EUNATE SERRANO-ALMERÍA. 25-07-09 Más de 1.500 personas, principalmente turistas, fueron desalojadas de los establecimientos hoteleros de Mojácar y acogidas en improvisados albergues en Garrucha, Vera y Carboneras. Los voluntarios de Cruz Roja las atendieron toda la noche El fuego que volvió a asolar Sierra Cabrera provocó que cientos de familias de Mojácar tuvieran que dejar atrás sus pertenencias. Mayores y pequeños salieron con lo puesto de sus casas y de los hoteles donde estaban pasando unos días de vacaciones. El objetivo era resguardarse de las llamas y del humo que cubría el municipio. Hubo momentos de tensión, miedo e incertidumbre que se alargaron durante horas y que provocaron el nerviosismo entre los afectados. «Venimos a pasar unos días de vacaciones y no nos esperábamos esto», relataba preocupada Jenny, una ciudadana británica que fue acogida junto a su marido y sus tres hijos en el albergue que Cruz Roja levantó en el instituto Mediterráneo de Garrucha. Jenny y su familia llegaron el mismo día en el que el incendio asolaba Sierra Cabrera. Ella habla un poco de español y no es el primer año que vienen a Mojácar de vacaciones. «Me gusta la playa y siempre que podemos venimos unos días a descansar», dijo la británica con el rostro cansado por haber pasado una noche casi en vela. Alrededor de 1.500 personas tuvieron que alojarse en improvisados albergues que se repartieron entre los municipios vecinos de Carboneras, Vera y Garrucha. Un colegio, un aula de cultura o unas pistas polideportivas se convirtieron en lugares de acogida. La mayoría de los damnificados eran turistas que no tenían un familiar o amigo que les cediera un techo. Y allí en medio de un colegio o de una nave se levantó un campamento de camas plegables y de mantas. Movilización Cruz Roja movilizó a medio centenar de voluntarios que se repartieron en los puntos de acogida que improvisaron en los municipios. Ellos organizaban el espacio, para dar un mejor auxilio a los damnificados. Las personas se agruparon en el interior del gimnasio, donde el calor era insoportable. Aunque en el albergue que pusieron en marcha había 400 camas, no todo el mundo pudo usarlas. Raquel y José son uno de los pocos matrimonios españoles que convivieron con varias centenas de turistas extranjeros en el centro educativo de Garrucha. No tuvieron tanta suerte como otros y tuvieron que apañárselas como pudieron para descansar. «No teníamos ni mantas ni camas, no he podido conciliar el sueño hasta bien entrada la madrugada, además el calor era insoportable», declaró José. El matrimonio junto con sus dos hijos llevaban tres días disfrutando de Mojácar cuando fueron desalojados. El Equipo de Respuesta Inmediata de Emergencias desplegó todas sus posibilidades para que a nadie le faltara nada, pero había más personas de las previstas y alguno se quedó sin dormir. Eso sí nadie a nadie le faltó comida ni bebida. «Hemos dispuesto 400 camas y todo el mundo ha podido comer bocadillos y han desayunado también», explicó Mario Ortega, voluntario de Cruz Roja. La organización atendió a las personas afectadas por la inhalación de humo. «Hemos trasladado a las personas más mayores a naves que tienen aire acondicionado. También hemos tenido especial cuidado con las mujeres embarazadas», dijo este voluntario. El jueves los planes de más de tres mil personas se vieron truncados por el incendio en Sierra Cabrera. Nadie se esperaba que el fuego amenazase a un municipio entero que solo veía en la playa su escapatoria. Ayer a mediodía los turistas comenzaban a regresar a sus hoteles y todos se despedían de los voluntarios.
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