Un Extraño Depredador Fósil de 500
Millones de Años
FUENTE: NOTICIAS DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA. 25-05-09
El
Hurdia victoria fue descrito originalmente en 1912 como un animal
semejante a un crustáceo. Ahora, unos investigadores de la Universidad
de Uppsala y sus colegas revelan que lo que se conocía de esta criatura
es sólo una parte de un complejo y extraordinario animal, desconocido
hasta ahora, y a través del cual será posible averiguar algunos de los
entresijos del origen del grupo más grande de animales vivientes: Los
artrópodos.
Los fragmentos fósiles proceden del famoso yacimiento paleontológico de
Burguess Shale, cuya edad se calcula en unos 505 millones de años, y que
es un lugar, en la Columbia británica, Canadá, declarado Patrimonio de
la Humanidad por la UNESCO. Los investigadores Allison Daley y Graham
Budd, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de
Uppsala, junto a colegas de Canadá y Bretaña, describen la historia y la
singular constitución corporal del recientemente reconstruido Hurdia
victoria, que al parecer fue un depredador formidable en su época.
Aunque los primeros fragmentos fueron descritos hace casi cien años, en
todo este tiempo se ha venido asumiendo que eran parte de un animal
semejante a un crustáceo. Antes de la presentación de este nuevo
estudio, los expertos no se habían dado cuenta de que en colecciones
existentes reposan otras partes del animal. Estas otras partes fueron
descritas de manera independiente como medusas, pepinos de mar, y otros
artrópodos.
La nueva
descripción del Hurdia muestra que está de hecho relacionado con el
Anomalocaris. Al igual que el Anomalocaris, el Hurdia tenía un cuerpo
segmentado cuya cabeza presentaba un par de apéndices espinosos en forma
de pinza y una estructura mandibular redonda con muchos dientes. Pero
difiere del Anomalocaris por la posesión de un caparazón grande de tres
partes que se proyecta hacia delante de la cabeza del animal.
Esta estructura es diferente a cualquier otra cosa vista en los demás
artrópodos, fósiles o vivientes.
La utilidad del gran caparazón que se extiende desde la parte frontal de
su cabeza es un misterio. En muchos animales, una concha o caparazón se
usa para proteger las partes blandas del cuerpo, como sucede en un
cangrejo o una langosta, pero esta estructura está vacía en el Hurdia y
no cubre ni protege el resto del cuerpo.
El Hurdia y el Anomalocaris son ambos vástagos tempranos del linaje
evolutivo que dio lugar a los artrópodos, el gran grupo moderno que
contiene, entre otros, a los insectos, los crustáceos, y los arácnidos.
Las dos especies extintas revelan detalles de los orígenes de rasgos
importantes que definen a los artrópodos modernos, tales como sus
extremidades y las estructuras de sus cabezas.
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