Gripe Porcina y Terrorismo Mediático
FUENTE: EL OBSERVATORIO DE MEDIOS DE ARGENTINA. MAYO DE
2009
Esta
semana, la Agencia Periodística del Mercosur
(APM), de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS)
de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), publicó un extenso
artículo sobre el comportamiento de los grandes medios oligopolizados
respecto de la irrupción de la gripe porcina en México. Un nota del
Knight Center for Journalism
University of Texas at Austin
alerta en un sentido coincidente. Presentamos ambos reportes.
Mentiras y verdades de la gripe porcina
El montaje mediático terrorista
Corporaciones agropecuarias, bancos, gobiernos, organismos
internacionales y medios de comunicación. Todos en el negocio de la
epidemia.
Por Víctor Ego Ducrot. Desde Buenos Aires 03-05-2009
Con la irrupción de la epidemia de fiebre porcina en México, la sociedad
global, pero en forma especial sus sectores empobrecidos y dependientes,
pasó a ser víctima de un múltiple ataque. Contra ella se dirigen no sólo
la enfermedad y sus eventuales consecuencias devastadoras, sino también
los intereses de los gigantes transnacionales de la explotación
agropecuaria, la banca y los laboratorios, y sus socios funcionales, los
consorcios mediáticos corporativizados. Por supuesto, en esa red también
juegan un papel destacado muchos gobiernos y organismos internacionales
como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El jueves 30 de abril, un canal de la TV por cable de Argentina (C5N)
difundió datos que volverían a mencionarse en las horas siguientes: la
inmensa mayoría de los casos que a nivel global fueron identificados
como afecciones de fiebre porcina no estarían confirmados como tales y
el número de victimas fatales por ese mal –también a escala mundial- no
habría superado los 12.
Los periodistas del programa fundaban sus afirmaciones en diversas
fuentes internacionales y cruzaron miradas de asombro. Un funcionario
del área salud de la provincia de Buenos Aires -la más poblada de este
país- no confirmaba ni desmentía los datos. Luego esos mismos
periodistas comentaron (y se preguntaron) entonces todo lo que se viene
afirmando desde los medios de comunicación podría ser inexacto y por
consiguiente carecer de credibilidad, cómo puede ser que suceda algo
así.
Interesante reacción si no fuese que la respuesta y la responsabilidad
justamente corresponden a quienes se asombran y lanzan la pregunta.
Es evidente que la conducta de ese canal argentino -y lo mismo podría
decirse de todas la cadenas concentradas de la TV global- están
abocadas, desde hace días, a una actitud de machaque constante,
construyendo así a una suerte de escenario más destinado a la creación
de terror que al establecimiento de un programa de comunicación
orientado a la movilización social preventiva.
A principios de la semana pasada, altos funcionarios de la OMS, con
impronta gestual de tragedia, desde sus poltronas anunciaban que la
pandemia entraba en altera fase cinco de las seis previstas. Pese a
ello, horas después, la Unión Europea (UE) informaba que no suspendía
sus vuelos hacia México, medida que había sido adoptada como mayores o
menores niveles de intensidad en varios países.
En forma casi simultánea, los medios de comunicación informaron que la
gripe porcina no se llama gripe porcina sino influenza tipo A, una
decisión que, más allá de las precisiones del lenguaje técnico
científico, encierra interesantes connotaciones semánticas: se extirpan
los sentidos que apuntan a la producción pecuaria de cerdos y quizá
también aquellos que comenzaron a circular bajo la denominación gripe de
América del Norte.
Después, sobre el último fin de semana, la OMS relativizó sus dichos
anteriores. Reconoció que habían muerto 17 personas y que miles de casos
aun no estaban confirmados como tales.
Interesante resulta subrayar lo que afirmó el 2 de mayo la revista
electrónica Rebelión: la OMS declaró la pandemia en nivel cinco de un
total de seis, pero sin embargo no se declara la verdadera pandemia que
amenaza a los pobres del planeta:
Cada minuto muere un niño por SIDA
Cada 5 minutos muere un niño por falta de atención médica
Cada 8 segundos muere un niño por agua contaminada
Cada 3 segundos muere un niño por hambre y desnutrición
Cada segundo muere un bebé recién nacido por falta de atención médica; y
de los sobrevivientes: dos millones de niños mueren por problemas
neonatales, 1,6 millones por diarreas y 1,4 millones por neumonías, lo
que significa que cada año 11 millones de jóvenes mueren antes de la
pubertad
Cada minuto muere una mujer embarazada por falta de atención médica; y
cada año 530 mil mujeres embarazadas mueren por desnutrición.
Cada año hay 133 millones de nuevos nacimientos en el mundo, de los
cuales 14 millones son nacimientos prematuros, 4 millones con
malformaciones congénitas y 13 millones mueren por falta de incubadora.
100 millones de niños son explotados en la prostitución infantil
El 32 por ciento de las niñas menores de 15 años son embarazadas, de
cuyos nacimientos el 55 por ciento surgen los futuros delincuentes de la
sociedad
177 millones de niños sufren retraso en su crecimiento por desnutrición
y 2 de cada 7 niños sufren retardo mental por desnutrición
El 80 por ciento de toda la sangre para las transfusiones que se
comercializan en el planeta son vendidas por los pobres a 10 centavos de
dólar el litro
Anualmente se realizan 200 mil trasplantes de riñón, 100 mil de corazón,
1 millón de corneas, 300 mil médulas, 5 mil hígados, 2 millones de piel
y 100 mil de pulmones; cuyos órganos en un 90 % provienes de los países
pobres, donde el imperio económico instala hospitales "gratuitos" para
extraerlos de los pobres los órganos que demandan las clínicas privadas
del planeta
El 70 por ciento de los órganos trasplantados a los niños ricos del
mundo les fueron extraídos a los niños pobres que son secuestrados en
Brasil, Nigeria y México
Es lícito entonces que los no expertos, es decir más del 99,9 por ciento
de la población mundial, la misma que estaría expuesta al contagio de
fiebre porcina, se pregunte…
¿Qué está sucediendo?
Algunos colegas, como es el caso Mike Davis, pueden ayudarnos a
encontrar respuestas. En el artículo La gripe porcina y el monstruoso
poder de la gran industria pecuaria, publicado la semana pasada en
SinPermiso (www.sinpermiso.info) dice que la gripe porcina mexicana, una
quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una
gorrinera industrial, amenaza súbitamente con una fiebre al mundo
entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que
está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa
pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.
Davis es autor del libro El monstruo llama a nuestra puerta (Ediciones
El Viejo Topo, Barcelona, 2006). En ese trabajo alertó sobre el peligro
de una gripe aviar pandémica de alcance mundial. Ahora, en el artículo
que estamos citando explica cómo la gran industria pecuaria globalizada
sentó las bases para el brote de gripe porcina en México.
Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con
el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha
promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento
de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva
administración de antivirales y -si disponibles- vacunas a la población.
Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia
viral (…). Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata)
contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los
países ricos que, como los Estados Unidos y el Reino Unido, prefieren
invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar
drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar.
Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales
farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias
de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción
pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por
Roche (…).
Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como
de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas,
pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera
(Estados Unidos) en donde la vigilancia se deshace en un desdichado
mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se
enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que
suelen tratar a los trabajadores y a los animales. (…).
Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente
inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis
años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en
evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina
de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso"(…).
Los investigadores entrevistados por Science (…) urgían a la creación de
un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición,
huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto
entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las
fantasías bioterroristas.
¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace
mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de
agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de
la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico
"intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la
producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la
evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en
estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria
petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de
texto en la escuela (…). En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53
millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65
millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha
significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos
fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a
intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan
decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas
inmunitarios (…).
El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó
un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en
donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de
virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente
las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación
o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la
transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el
promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que
en ambientes humanos- estaba propiciando el auge de infecciones
estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales
generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que
mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a
docenas de pescadores…).
Es el dinero, siempre el dinero
Por su parte, y también la semana pasada, el diario La Jornada,
de México, sostuvo que, en ese país, las grandes empresas avícolas y
porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas (sucias) del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte. Un ejemplo es Granjas Carroll,
en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de
cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales
en Norteamérica, Europa y China. En su sede de Perote comenzó hace
algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que
afectó a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho informado por
La Jornada en varias oportunidades, a partir de las denuncias de los
habitantes del lugar. Desde hace años llevan una dura lucha contra la
contaminación de la empresa y han sufrido incluso represión de las
autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró que no está
relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la
población tenía una gripe "común". Por las dudas, no hicieron análisis
para saber exactamente de qué virus se trataba.
El artículo, escrito por Silvia Ribeiro, añade: ya en la epidemia, son
también trasnacionales las que más lucran: las empresas biotecnológicas
y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales. El
gobierno anunció que tenía un millón de dosis de antígenos para atacar
la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó a qué costo.
Los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están
patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes
empresas farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza,
comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial
es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva
a Roche. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a
escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las
epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.
Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles de millones
de dólares de ganancias. Con el anuncio de la nueva epidemia en México,
las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de
Glaxo 6 por ciento, y esto es sólo el comienzo.
Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter, que solicitó
muestras del nuevo virus y anunció que podría tener la vacuna en 13
semanas. Baxter, otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un
"accidente" en su fábrica en Austria en febrero de este año. Le envió un
producto contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República Checa,
contaminado con virus de gripe aviar. Según la empresa, "fueron errores
humanos y problemas en el proceso", del cual no puede dar detalles,
"porque tendría que revelar procesos patentados".
Alfredo Jalife-Rahme, también de La Jornada, escribió: llama
poderosamente la atención la omnisciencia del Pentágono, el FMI y el
Foro Económico Mundial de Davos sobre el esparcimiento de los virus.
Hace 13 años se publicó un estudio Air Force 2025 en cuyo capítulo cinco
se presenta un cronograma con una "historia plausible" donde en 2009 la
influenza aniquilaría a 30 millones de personas (INFOWARS, 5/3/09).
El resucitado FMI, nuevo redentor del mundo (según la cumbre londinense
del G-20), hace tres años estimulaba a la comunidad empresarial
neoliberal a "desarrollar planes de emergencia" para lidiar con la
pandemia de, en ese momento, fiebre aviar global (VOA, 13/3/06). Al
parecer, la plutocracia neoliberal mexicana y sus ineptas autoridades
sanitarias (Breitbart.com, 27/4/09), tan supeditadas a los lineamientos
del FMI, no leyeron su aviso visionario.
La "misteriosa" (The Economist dixit) influenza mixta de triple cepa
(porcina, aviar y humana), genéticamente originaria de EU y que
extrañamente se brincó las trancas interespecies, obliga a plantear la
hipótesis adicional de un "accidente" de laboratorio híbrido: militar y
privado.
En forma no menos omnisciente, el Comité para Mejorar la Situación del
Mundo”, del Foro Económico Mundial de Davos, en sus reportes anuales
sobre los "riesgos globales" (específicamente el de 2007, patrocinado
por Citigroup, la aseguradora Swiss RE, la financiera Marsh & McLennan
Companies y el Centro de Riesgo de la Escuela Wharton) correlaciona la
simultaneidad de la crisis financiera global y la crónica de una
pandemia anunciada con la “reacción violenta (backlash) contra la
globalización”, lo que "provocaría un incremento del militarismo y las
tendencias autoritarias que reconfigurarían la geopolítica global". ¿De
dónde nace tanto interés extra curricular de los banqueros y financieros
neoliberales, es decir, la fauna más misántropa del planeta, por los
"riesgos globales"?
¿Y los señores de la guerra?
En tanto, el 29 de abril pasado un reporte de Telesur sostuvo que
una investigación periodística hecha por la organización Pacífica, con
sede en Estados Unidos, asegura que dentro de la difícil situación que
vive el mundo por causa de la gripe porcina, existen manos que pudieran
haberla usado como arma biológica o como negocio para beneficio de
políticos de ese país.
Un informe del periodista de origen mexicano Fernando Velázquez,
productor del programa radial Informe Pacífica, hace mención de un
artículo de la investigadora norteamericana Lori Price, titulado "La
gripe acaba con los memos de la tortura", donde asegura que la influenza
porcina fue fabricada probablemente en laboratorios militares de Estados
Unidos, y ha acabado con la noticia de los memos sobre la tortura
ordenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra prisioneros
en Guantánamo, Abu Ghraib, y cárceles secretas.
Toma como referencia al periodista estadounidense Ralph Schoenman,
productor del programa radial "Taking Aim" de Nueva York. Schoenman
afirma que los laboratorios militarizados a lo largo de Estados Unidos
han estado perfeccionando armas biológicas con los virus porcino, aviar,
el asiático y otras enfermedades para las que no hay respuesta
inmunológica.
Velázquez recuerda el libro "Matando la esperanza", donde el
norteamericano William Bloom describe que en 1971 la central de
inteligencia proveyó a exiliados cubanos con un virus que causa fiebre
porcina africana. Seis semanas después, un brote de la enfermedad obligó
al gobierno de ese país antillano a sacrificar a medio millón de
puercos. Diez años después la población fue atacada por una epidemia de
dengue transmitida por mosquitos, que se extendió por la isla enfermando
a más de 300 mil personas y matando a 158 (de los que más de un centenar
eran niños menores de 15 años).
Reporta también que documentos desclasificados en 1956 y 1958 revelan
que el ejército estadounidense crió grandes cantidades de mosquitos en
La Florida y en Georgia para ver si los insectos podían ser usados como
armas diseminando enfermedades, y que en 1969 más de 500 estudiantes de
36 países se graduaron en cursos sobre guerra epidemiológica en la
escuela de química del ejército en Fort McClellan en Alabama.
Al parecer los dividendos pararían directamente a manos de los
laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld, ex
secretario de Defensa de EE.UU., que tienen los derechos sobre el
fármaco "Tamiflu", que se está vendiendo como remedio para la gripe y
que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe aviar.
Algo más sobre los medios. Dengue y soja
La irresponsabilidad de las corporaciones mediáticas en situaciones de
alertas sanitarios no tiene límites. En medio del estallido de la gripe
porcina, un periodista del ya mencionado canal de cable C5N preguntó a
un médico, con toda soltura: ¿acaso es peligroso comer jamón?
El entrevistado no pudo ocultar su azoramiento y demoró unos cuantos
segundos en contestar que no. Cuando estaba a punto de pedir por favor
que no se digan disparates, el ilustre comunicador, por supuesto, cambió
de tema.
En la últimas semanas, los grandes medios habían dedicado su agenda en
forma casi exclusiva al brote de dengue que se registra en este país -
en medio de la confusión informativa que impera no se sabe con certeza
el número exacto de personas afectadas; la cifra superaría los 20.000-,
desplegando el mismo criterio editorial que el utilizado para referirse
a la epidemia de gripe porcina. Sólo le daban descanso a la enfermedad
del mosquito para poner en caja de resonancia cuanto hecho de crónica
roja tuviese lugar y para criticar al gobierno nacional, por lo que hace
o no hace, por lo que dice o no dice.
Una de las técnicas desinformativas más utilizadas por los medios
corporativos argentinos es darle relevancia a voces sin representación y
hasta absolutamente desconocidas hasta ese momento. Un ejemplo fue la
repentina aparición de una ONG sin antecedentes, Médicos Sin Banderas.
La preside un economista y trataron de instalarla primero en ocasión de
la irrupción local del dengue y luego con motivo del caso gripe porcina.
En su edición del pasado fin de semana, el semanario Veintitrés dio
cuenta de esa organización y de su principal portavoz, Ariel Umpierrez:
tuvo un paso por Médicos en Catástrofe pero allí lo denunciaron por
manejos irregulares de 250 mil dólares donados por la ONU; luego
apareció vinculado al empresario y político de derecha Ramón Puerta y a
los propios ex presidentes Carlos Menem y Eduardo Duhalde. En la
actualidad figura entre los convocados por la opositora Coalición
Cívica, que encabeza Elisa Carrió, famosa por sus apreciaciones
apocalípticas, por reconocer que se comunica con la Virgen y por ser una
ferviente crítica del actual gobierno, con posiciones que van desde la
más ramplona derecha hasta una verdadera fiebre de delirios acusatorios.
Por supuesto, ninguno de los oligopolios de la palabra y la imagen le
prestaron atención al tema sí resaltado el 26 de abril pasado por el
diario argentino Página 12: Un trabajo reciente del ingeniero agrónomo
Alberto Lapolla vincula la epidemia de dengue con la sojización. Desde
hace años se advierte una invasión de mosquitos de las especies Aedes y
Culex en lugares del país y épocas del año inhabituales, como la pampa
húmeda mucho más allá del verano.
En 2008, la invasión se extendió hasta mayo, pese al descenso de la
temperatura. Ya en 2007 y 2008 hubo casos de fiebre amarilla en Bolivia,
Paraguay, Brasil y el Norte argentino, que entonces se adjudicaron a
viajeros, porque es confortable pensar que el mal siempre viene de
afuera. Con la epidemia de dengue de este año se hizo evidente que la
invasión incluía al temible Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla
y el dengue.
El estudio de Lapolla señala la equivalencia del mapa de la invasión
mosquitera con el de la República Unida de la Soja, según la definición
de la multinacional Syngenta: Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y
Uruguay, donde el poroto transgénico de Monsanto se fumiga con el
herbicida glifosato, y sus compañeros de ruta, 2-4-D, Atrazina,
Endosulfán, Paraquat, Diquat y Clorpirifós.
Todos los venenos mencionados “matan peces y anfibios, sapos, ranas,
escuerzos, etc., es decir los predadores naturales de los mosquitos, de
los que se alimentan tanto en su estado larval como de adultos”. Esto se
comprueba en “la casi desaparición de la población de anfibios en la
pradera pampeana y en sus cursos de agua principales, ríos, arroyos,
lagunas y bosques en galería, así como el elevado número de peces que
aparecen muertos o con deformaciones físicas y graves afectaciones en su
capacidad reproductiva”, como han informado reiterados estudios e
investigaciones.
A esto debe sumarse la deforestación en las áreas boscosas y de monte
del Noreste y el Noroeste, que destruyó su equilibrio ambiental,
“liquidando el refugio y hábitat natural de otros predadores de los
mosquitos, lo cual permite el aumento descontrolado de su población”.
Hace dos semanas visitó la Argentina la periodista francesa Marie-Monique
Robin para la presentación de su libro El mundo según Monsanto, recién
traducido al castellano. La ministra de Salud Graciela Ocaña la invitó a
conversar, pero no pudo asistir a la cita porque fue llamada desde la
presidencia por la irrupción de la epidemia de dengue. En su lugar, la
audiencia se realizó con el secretario de Determinantes de la Salud y
Relaciones Sanitarias, Licenciado Alberto Hernández. “Fue muy simpático
y amable, pero no tenía la menor idea del tema. Al punto que me preguntó
por qué había tantas fumigaciones”, fue el azorado comentario de la
investigadora.
Interrogantes, dudas, sospechas y certezas. ¿Las victimas? Siempre son
(somos) los mismos.
Knight
Center for Journalism. University of Texas at Austin
Para analistas de medios, la intensa cobertura sobre el virus H1N1
causa pánico innecesario. Rápidamente, la influenza A H1N1 (el nombre
adoptado por la OMS para la gripe porcina) acaparó la atención de los
medios de comunicación de todo el mundo y adquirió importancia también
en la blogosfera, en las redes sociales como Facebook y en Twitter.
Sin embargo, varios analistas creen que la intensa cobertura dada a la
enfermedad ha servido para aumentar el nivel de ansiedad de la
población, reportó Observatório da Imprensa.
"Hay una diferencia entre mantener a (la audiencia) informada y exagerar
la historia", dijo la bloguera y cofundadora del Huffington Post,
Arianna Huffington, según la nota. "A los medios de comunicación le
gustan los escenarios apocalípticos, como la gripe aviar y el problema
informático del año 2000", añadió.
En Venezuela, el presidente Hugo Chávez acusó a los medios privados de
manejar de manera irresponsable el tema y crear angustia sobre la
pandemia. En Brasil, Vinicius Torres Freire, columnista de Folha de S.
Paulo, también calificó de exagerada la respuesta de los medios. "El
dengue, la malaria y la disentería matan a millares de personas (...),
lo mismo que atropellamientos, apuñaladas y tiroteos. Pero ahora un solo
virus en los medios lleva a multitudes a las farmacias", señaló en su
columna (requiere subscripción).
Una opinión similar expresó Hamilton Nolan, del sitio web Gawker.com,
quien recordó que muchas más personas han muerto en México por culpa de
la violencia ligada al narcotráfico que por el virus H1N1. "Es una
historia para la página B3 y fue colocada en la A1", dijo.
El frenesí ha sido tal que un ejército de reporteros y fotógrafos
llegaron hasta el pueblo mexicano de La Gloria, en el estado de
Veracruz, para dar con Edgar Hernández, un niño de cinco años de quien
se dice fue el primer humano en padecer el virus. El niño, a propósito,
está sano (pero bajo la lupa de la prensa mundial).
La Asociación Nacional de Periodistas Hispanos de Estados Unidos (NAHJ,
por sus siglas en inglés) expresó preocupación por la cobertura dada al
tema y pidió a los periodistas presentar los hechos de una forma más
justa y equilibrada. A su juicio, se corre peligro de vincular a los
inmigrantes mexicanos con la propagación de la enfermedad en Estados
Unidos y desligar de responsabilidad a los turistas estadounidenses de
regreso de sus vacaciones en México.