Leyes que no importan, como la de costas
FUENTE: TELEPRENSA/JAVIER
SALVADOR-ALMERÍA. 24-04-09
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Hace semanas que no salgo de mi asombro por lo mal que solemos
hacer las cosas, y no hablo de ningún díscolo concejal de
Almería capital, de las quejas de ciertos colectivos a un
eurodiputado por la política urbanística de Roquetas de Mar o de
cosas por el estilo, sino de algo más concreto, tangible, y tan
demostrable como lamentable.
Hace unas semanas una señora que debe creerse virreina del Campo
de Dalías o algo por el estilo decidió que un espigón artesanal
hecho con un puñado de rocas que se agenció de no se sabe donde
era algo que necesitaba. Contrató una pala, un camión y lo hizo
como quien una mañana se levanta pensando que ese día se hará un
cocido. |
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Javier Salvador, teleprensa.es |
Su
avanzado conocimiento del medio marino, las corrientes, la repercusión
que puede tener tanto en su playa como en otras colindantes, que debe
ser mucho más profunda que la de ingenieros de carrera, la hacen estar
totalmente segura de que ha hecho lo correcto, y de hecho debe ser así
porque aún nadie la ha metido en la cárcel y ni tan siquiera ha sido
llamada a declarar en un juzgado o cuartelillo de la Guardia Civil.
Hace unos días que comentaba este asunto un amigo que se dedica a las
cosas de la vela, al deporte puro y duro. Está mosqueado porque teme que
este año, como otros, no pongan un acceso de embarcaciones en la playa
donde él realiza su actividad profesional: "si no ponen las boyas del
canal de navegación estoy jodido, porque no podré sacar a los niños con
tablas por aquí".
Esa es la preocupación de una persona normal, pero atendiendo a los
chiringuitos ilegales o al hecho de que aquí llega uno y se hace un
espigón en la primera playa que pilla, pasa de ser la preocupación de
una persona normal a considerarse el razonamiento de un capullo
integral. Por qué tiene él que respetar nada, cuando personas que tienen
un cargo público como el de alcaldesa de Balanegra y por ínfimo que esté
en el escalafón de la vida pública, pueden incumplir la ley y sus
propios partidos la amparan.
Parece, bueno no parece se ha demostrado, que en Almería la Ley de
Costas no importa y debe ser algo que algún chalado escribió algún día
de total aburrimiento para que los ayuntamientos y otros que aspiran a
serlo se lo salten de derecha a izquierda, de arriba a abajo y de
cuantas formas puedan imaginar. Pero, además, lo gracioso de todo ello,
es que las administraciones, la del Estado y el propio poder judicial
parecen no poder actuar sobre algo tan evidente como un espigón ilegal.
Bueno, perdonen, sí que lo hacen. Han abierto un expediente, que debe
ser tan aterrador como el que el año pasado le abrieron a un chiringuito
ilegal en la playa de la Universidad. Es decir, que montó su
establecimiento y al terminar el verano lo quitó. Y me apuesto una cena
a que este año lo vuelven a colocar.
Mal va este país si una ilegalidad manifiesta se convierte, simplemente,
en un elemento de debate político.
Por
lo menos uno lo ha llevado al Congreso, se trata del diputado Juan
Callejón, y la Ministra le ha asegurado que entre Ayuntamiento de Berja,
la Entidad Local y la empresa que lo construyó lo pagarán. Dicho de otra
manera, dos tercios lo pagamos entre todos ¿Esto es justicia?