19 años de Chaves: luces y sombras

FUENTE: ELALMERIA.ES/ANTONIO LAO. 12-04-09

A estas alturas nadie va a poner en duda la capacidad camaleónica del ya ex-presidente de la Junta y ahora todopoderoso vicepresidente del Gobierno, Manuel Chaves. Sólo con ser el único de aquella famosa foto de la tortilla, que sigue en primera línea política, me parece mérito suficiente para encumbrarlo en un mundo complicado y complejo, en el que cualquier movimiento en falso te saca del paso, de la carrera y del partido. Chaves ha demostrado durante este tiempo una habilidad innata para tener unidos, o al menos calmados a los suyos, dar juego y permanecer en la cima como el gran hacedor e inmaculado político. Se marcha a Madrid tocado por la varita del respeto, de la capacidad de gestión y de la sensatez política, escasa en los tiempos que corren.

Para Almería, el ex-presidente de la Junta de Andalucía ha sido el responsable de la A-92, con diez años de retraso; el de la llegada de la Universidad o el de la mejora, sustancial, de la sanidad pública con centros como Torrecárdenas o los hospitales de Huércal Overa o El Ejido. Pero Chaves también ha sido el de los retrasos en la rehabilitación de edificios emblemáticos como el Cable Inglés; el de las promesas incumplidas en la colaboración de la financiación del soterramiento de las vías del ferrocarril o el de errores, tan garrafales, como el Algarrobico o los planes de ordenación del territorio de Andalucía, de tan nefasto recuerdo para esta provincia. Como si de un prestidigitador se tratase, el dirigente político andaluz más longevo en el cargo ha sido capaz, siempre, de sembrar confianza, aunque luego el cumplimiento de las promesas haya llegado tarde, en ocasiones mal, y en algunas otras, nunca.

La nueva era que se abre con Griñán hay que verla con optimismo, pese a que los tiempos que corren no invitan a nada positivo. Almería debe mantener en el Ejecutivo Andaluz su presencia, su poder y su capacidad de decisión. En el último año, con un consejero, se ha avanzado en una línea impensable en otras legislaturas. Es una senda abierta que invita a copar y ocupar el espacio que merecemos por nuestra capacidad y por lo que aportamos al conjunto. Nadie nos regala nada.

 

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