Una fuga de hidrógeno provoca la parada
de la central nuclear de Trillo
fuente: greenpeace. 08-09-08
España — Greenpeace considera que los repetidos
incidentes demuestran la poca fiabilidad de la energía nuclear y demanda
al Gobierno que aplique su plan de cierre de las centrales. En lo que va
de semana dos de las ocho centrales del parque nuclear español han
tenido que realizar paradas forzosas no programadas por diversos fallos
de seguridad.
El pasado lunes, la central nuclear de
Garoña (Burgos) se vio obligada a parar debido a un fallo en una
válvula de seguridad, suceso que se sumaba -en menos de una
semana- a la explosión de un transformador eléctrico de esa
misma central sucedido el miércoles anterior y sobre el que
tanto la central nuclear como el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)
no informaron a la opinión pública hasta que lo hicieron
Greenpeace y Ecologistas en Acción de Burgos.
Hoy la central nuclear de Trillo (Guadalajara) se veía forzada a
interrumpir el proceso de arranque por una fuga de hidrógeno en
un enfriador del gas del alternador, como ha reconocido el
propio CSN.
“Las energías renovables siguen aumentando en disponibilidad y
en su contribución a la cobertura de la demanda de forma limpia
y sin incidentes, mientras que las centrales nucleares aumentan
en inseguridad y pierden fiabilidad”, ha declarado Carlos Bravo,
responsable de la campaña de Energía de Greenpeace. “Es hora de
que el Gobierno ponga en marcha el prometido plan de cierre de
las centrales nucleares”, ha añadido Bravo. |
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Vista de la central nuclear de
Trillo. © Greenpeace |
Como demuestran los datos de 2008 de Red Eléctrica Española (REE), las
renovables han estado disponibles cuando más se necesitaban. El 15 de
diciembre de 2008 se alcanzó el valor máximo de demanda de potencia
media horaria con 42.961 MW, siendo suministrada principalmente por las
energías renovables: 18% de eólica, 13% de hidráulica y un 11% del resto
del régimen especial (otras renovables y cogeneración), y un 27% por
térmicas de gas de ciclo combinado, 16% carbón, 14% por nuclear y 1% por
fuel/gas.
Además, la energía eólica superó en varias ocasiones los anteriores
máximos históricos de potencia instantánea, de energía horaria y de
energía diaria. El 18 de abril quedó fijado el último récord de energía
eólica diaria con 213.169 MWh, una producción que permitió cubrir el
28,2% de la demanda eléctrica de ese día. Como récord, el que se
produjo el 24 de noviembre (a las 4:47 horas) cuando el 43% de la
demanda fue cubierta por energía eólica.
Es destacable que en la madrugada del 2 de noviembre, un momento de gran
producción de electricidad eólica, REE dio una instrucción de bajar la
producción eólica para mantener la estabilidad del sistema, debido a la
imposibilidad de integrar toda la energía eólica por falta de demanda
suficiente. Por esta causa, la generación procedente de esta fuente se
redujo cerca de 2.800 MW, una energía totalmente limpia y gratuita que
no se pudo aprovechar a pesar de estar disponible.
En opinión de Greenpeace, este hecho muestra la
necesidad de hacer más flexible el sistema eléctrico español, que debe
liberarse cuanto antes de los grupos de generación (carbón y sobre todo
nuclear) que no son capaces de reducir su potencia con rapidez para
integrar las energías renovables cuando éstas están disponibles.
Greenpeace espera que el Gobierno cumpla su compromiso de cerrar la
central nuclear de Garoña, de forma que ésta instalación se dé de baja
definitiva del sistema eléctrico español como muy tarde en julio de
2009, cuando vence su permiso de explotación.
Además, la organización ecologista demanda la creación de una Ley de
Energías Renovables que asegure que al menos el 50% de toda la
electricidad que se consuma en España en 2020 sea de origen renovable.