Cambios en Pautas del Viento Pueden Causar una
Transferencia de CO2 del Océano Antártico al Aire
FUENTE: NOTICIAS DE LA CIENCIA Y
LA TECNOLOGÍA. 08-04-09
La
liberación natural de dióxido de carbono del Océano Antártico debida a
los cambios de los patrones del viento pudo amplificar el calentamiento
global a finales de la última edad de hielo, y el fenómeno podría
repetirse a medida que avanza el actual calentamiento de origen
antropogénico, según sugiere un nuevo estudio.
Muchos científicos
piensan que el final de la última edad de hielo fue causado por un
cambio en la órbita de la Tierra que provocó que se calentara el
hemisferio norte del planeta. Este cambio climático parcial estuvo
acompañado por subidas de los niveles de CO2, gas de efecto invernadero,
como muestran los núcleos de hielo, lo cual pudo haber intensificado el
calentamiento del globo terráqueo.
Un equipo de científicos del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la
Universidad de Columbia ofrece una explicación para la misteriosa
elevación de los niveles de CO2 del final de la era glacial: El cambio
orbital activó un desplazamiento hacia el sur de los vientos del oeste,
los cuales causaron un fuerte proceso de mezcla en el Océano Antártico,
bombeando el dióxido de carbono disuelto en el agua hacia el aire.
El autor principal de este estudio es Robert Anderson, geoquímico del
Observatorio Terrestre Lamont-Doherty.
En los últimos 40 años, los vientos se han desplazado al sur tanto como
hace 17.000 años. Si terminan incorporando más CO2 al aire, podrían
intensificar el cambio climático antropogénico actual.
Los científicos han estado estudiando los océanos durante más de 25 años
para comprender su influencia en los niveles de CO2 y en los ciclos
glaciales e interglaciales que periódicamente han calentado y enfriado
el planeta desde hace más de 600.000 años. Los núcleos de hielo muestran
que los períodos finales de otras edades de hielo también estuvieron
marcados por aumentos de CO2.
Hace dos años, J.
R. Toggweiler, especialista de la Administración Oceánica y Atmosférica
Nacional (NOAA, por sus siglas en inglés), planteó que los vientos del
oeste en el Océano Antártico pudieron sufrir un cambio importante a
finales de la última era glacial. Dicho cambio habría elevado una masa
mayor de lo normal de agua profunda rica en CO2 hacia la superficie, y
así habría amplificado el calentamiento que ya iba teniendo lugar debido
a la nueva posición orbital de la Tierra. Anderson y sus colaboradores
son los primeros en poner a prueba esa teoría mediante el análisis de
sedimentos del fondo del Océano Antártico para medir la magnitud del
fenómeno.
Ellos midieron la tasa de ascenso del CO2 desde el fondo del mar
mediante análisis de las muestras de sedimentos de este océano. Cuando
el agua profunda sube a la superficie, no sólo trae CO2 sino también
nutrientes. El fitoplancton consume los nutrientes extra y se
multiplica.
En las muestras estudiadas se encuentran señales de picos en el
crecimiento del plancton, aproximadamente entre 17.000 años y 10.000
años atrás, que indican una mayor afloración de CO2. Comparando esos
picos con los datos obtenidos de los núcleos de hielo, los científicos
se han percatado de que esas emanaciones extra coincidieron con
temperaturas más calientes en la Antártida así como con los niveles
crecientes de CO2.
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