|
2º Encuentro de Escritores por la Tierra FUENTE: TIERRA. BLOG DE JOAQUÍN ARAÚJO. 07-04-09 Veracruz, Méjico, 28.03.09. La Red de Escritores por la Tierra ha celebrado su segundo encuentro internacional. En esta ocasión con especiales buenas secuelas en el entorno mediático y universitario mejicano.
Conviene recordar que en este vasto país, como en casi todos los de Latinoamérica, quedan todavía estrechos vínculos con la tierra como para que allí se esté tomando mucho más en serio que aquí, a la incipiente Cultura Ecológica. La proyección del evento que pretendo evocar se multiplicó, primero y principal, por ir de la mano de la concesión de dos doctorados honoris-causa. A Ernesto Cardenal y a Eduardo Galeano. Obviamente merecidos por la muy valiosa obra literaria de ambos. Menudearon en esta ocasión los conciertos, recitales, lecturas de obras poética o en prosa. También se inauguró una magnífica exposición de fotografía de Pedro Meyer sobre el movimiento de liberación sandinista. La Universidad y su rector Raúl Arias Corillo acreditaron una eficacia y sensibilidad notable. Asistieron algunos de los miembros de la Red como Silvio Rodríguez. Cantó Inés Fonseca con armonías imposibles. El encuentro desembocó en un demoledor manifiesto más. El nuestro ha tomado como espejo al mayor problema que existe: el agua. Y de forma central en el creciente riesgo de que aceleren los intentos de privatizarla, especialmente en este continente. Resumo el fondo del manifiesto de Veracruz. Como con cualquiera otra de las realidades básicas de este mundo, la privatización es un atentado directo contra una de las premisas de la vida y su funcionamiento: la multiplicidad. Las posibilidades son incontables para los innumerables seres vivos si no tienen dueño y si siguen aquel viejo ideal deportivo hoy desvalijado. Me refiero a que lo importante no es ganar, sino... Cuando sólo se quiere ganar con el agua convirtiéndola en mercancía privada, ésta que participa en todo lo esencial, entonces queda casi todo fuera de juego. En suma, que algunos seguimos creyendo en lo común no por fe o ideología alguna, sino por necesidad y supervivencia.
|