Regeneraciones de playas

FUENTE: ECOLOGISTAS EN ACCIÓN. 04-04-09

Ecologistas en Acción exige que el Ministerio de Medio Ambiente deje de autorizar y financiar las regeneraciones de playas en aquellos municipios que la construcción de infraestructuras, como puertos, espigones y paseos marítimos, estén impidiendo el aporte sedimentario a las playas.

La Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar dedica más del 60% de su presupuesto a la regeneración de playas y la construcción de paseos marítimos, lo que supone que 230 millones de euros se estén dedicando a actuaciones exigidas por el sector turístico-inmobiliario para su propio beneficio pero que tienen graves consecuencias ambientales y, aboca a la población costera al temporalismo laboral y, en los últimos tiempos, al paro. Siendo España, el mayor país europeo con un 33% de temporalidad en el trabajo, en la época en la que, este sector, se nos presentaba como el motor económico de la costa.

Ecologistas en Acción considera inadmisible que con dinero público el Ministerio de Medio Ambiente esté financiando obras de gran impacto ambiental, como paseos marítimos y diques, o que autorice proyectos como puertos deportivos, con cuya construcción se afecta gravemente a un importante número de playas al impedir el aporte sedimentario necesario para su mantenimiento, y que luego tenga que ser nuevamente el Ministerio quien autorice y financie proyectos de regeneración de playas para evitar la práctica desaparición de las mismas.

La Estrategia de Sostenibilidad de la Costa, aprobada en la anterior legislatura, tiene entre sus objetivos principales recuperar la hidrodinámica general de corrientes de ciertas zonas con tasas de erosión elevadas para garantizar el mantenimiento de las playas y la costa afectada. Este objetivo, lógico y necesario, cuenta con muchos enemigos e intereses enfrentados. El principal enemigo es el sector turístico-inmobiliario, quién tiene muchos intereses en los terrenos colindantes al Domino Público Marítimo Terrestre y, en la instalación de puertos deportivos. Lo cuál, genera una regresión de las playas, generalizada en gran parte de las costas españolas. Esto hace peligrar los negocios de este sector turístico- inmobiliario y, es la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, la que les paga las obras de aporte de arena para que sus negocios sigan funcionando.

Como ha reconocido el propio Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, la Estrategia de Sostenibilidad de la Costa, se encuentra bloqueada por conflictos con Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, siendo este conflicto uno de los principales responsables, pero sólo devolviendo la hidrodinámica de la costa en determinadas zonas con altas tasas de erosión y desocupando zonas que están en peligro de intrusión marina nos podremos adaptar a los cambios drásticos que se empiezan a producir en nuestras costas.

La situación general de la regresión costera es dispar. El mediterráneo es el tramo litoral más afectado, destacando las provincias de Tarragona, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga. Nos obstante, comunidades como Galicia no se quedan atrás, ya que la antigua Dirección General de Costas ha invertido más de 20 millones de euros en los últimos 3 años para la instalación de paseos marítimos y el acondicionamiento de las playas colindantes. En Cantabria el Plan de Puertos es todo un peligro para el equilibrio de las costas, y se han realizado atrocidades como la playa de Ostende, en Castro Urdiales, arenal de 750 metros de carácter artificial con material aportado de una cantera local. Tiene una vida aproximada de quince años y a fecha de hoy el material sigue desprendiendo carbonatos cálcicos capaces de colorear las aguas del mar hasta varios centenares de metros mar adentro, cualidad que aumenta proporcionalmente con la fuerza de las olas.

Uno de los ejemplos mas contundentes son las playas de la ciudad de Barcelona, cuyos espigones, emergidos y sumergidos, proyectos de extracción de arena y obras de vertidos de arena y colmatación de la misma nos cuesta a todos en torno a 7 millones de euros en obras iniciales y entorno al millón de euros en el mantenimiento anual.

La vigente ley de Costas ya establecía este problema en su articulo 44.2 “Deberán prever la adaptación de las obras al entorno en que se encuentren situadas y, en su caso, la influencia de la obra sobre la costa y los posibles efectos de regresión de ésta”. Y en el 44.4 “Para la creación y regeneración de playas se deberá considerar prioritariamente la actuación sobre los terrenos colindantes, la supresión o atenuación de las barreras al transporte marino de áridos, la aportación artificial de éstos, las obras sumergidas en el mar y cualquier otra actuación que suponga la menor agresión al entorno natural”.

Por ello, Ecologistas en Acción ha solicitado a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar que no se autoricen ni financien regeneraciones en playas que se encuentren en esta situación, que se haga cumplir el artículo 44 de la Ley de Costas y muy especialmente que se cumpla y aplique la Estrategia de Sostenibilidad de la Costa y que se desarrolle el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en la costa, buscando, de este modo, una solución real y duradera.

 

Página de inicio