Premio a la industria del automóvil por contaminar
Fuente: Ecologistas en Acción. 03-12-08
Activistas de Ecologistas en Acción han escenificado ante el Ministerio de Industria lo que en la práctica suponen las ayudas prometidas por el gobierno a la industria del automóvil: un premio de varios miles de millones de euros sin ninguna condición. Dinero regalado a una industria que se ha caracterizado por su continua y férrea resistencia para aceptar regulaciones que les obliguen a fabricar coches menos contaminantes, algo que se está demostrando como un error estratégico . Esta transferencia de fondos públicos es, además, un frustrado intento para mantener artificialmente un modelo de industria ambiental y económicamente insostenible.

La industria del automóvil se ha caracterizado por su continua y férrea resistencia para aceptar regulaciones que les obliguen a fabricar coches menos contaminantes. También por oponerse a la normativa que les obliga a publicitar coches mostrando claramente las emisiones de CO2 y que limita el uso malintencionado y falso de términos como “ecológico” o “respetuoso con el medio ambiente”.
La industria del automóvil ha mostrado su oposición sobre todo sobre la normativa dirigida a reducir las emisiones. Contra esta regulación, que tendrá carácter de Ley, los fabricantes han utilizado todas las herramientas de que disponen para reducir al mínimo tanto su entrada en vigor cómo las condiciones y sanciones que la harían efectiva.
Y lo han conseguido: la Unión Europea pactó ayer mismo, y a puerta cerrada, un acuerdo por el que cede a todos los intereses de la industria del automóvil, dando la espalda a la ciudadanía y al medio ambiente que se verían favorecidos por la existencia de coches de menores emisiones y consumo. Se trata de un error estratégico de primera magnitud. Lo que resulta claro es que los fabricantes que apuesten por los vehículos menos contaminantes serán los que mejor posición tengan en el futuro próximo. La agónica situación de la industria del automóvil estadounidense, la que produce coches más despilfarradores, es un buen ejemplo de ello.
Asimismo, en los últimos 15 años la producción total de turismos en el Estado español ha aumentado en más de un 60%, a un incremento medio anual del 3%. Paralelamente, el número de automóviles que circulan por nuestras carreteras y calles se ha duplicado. Cifras que representan unas elevadas tasas de motorización con graves impactos para el medio ambiente y la sociedad (contaminación del aire, siniestralidad, consumo energético, etc.).
Pero esta situación, a pesar de resultar social y ambientalmente insostenible, ha venido siendo considerada positiva en la contabilidad económica que se realiza oficialmente. Una contabilidad que ignora los costes externos y los impactos de las distintas actividades. Sin embargo, incluso ahora ni siquiera el modelo de producción masivo de automóviles es sostenible desde el punto de vista de la economía convencional, demostrando así su irracional funcionamiento y su absoluta incompatibilidad en el escenario próximo: escasez de petróleo y cambio climático.
Aunque Ecologistas en Acción entiende el gran peso que la industria del automóvil tiene en la economía nacional y se lamenta por las personas que pueden perder su puesto de trabajo, considera un tremendo error mantener artificialmente la producción insostenible de coches. Dar dinero público con este fin es, además de un derroche de dinero, un frustrado intento de sostener un modelo de crecimiento incompatible e insostenible en un mundo de recursos finitos.
Sin embargo, hay mejores formas de invertir dinero público para generar empleo y fomentar un cambio hacia una economía más sostenible. Hablamos, por ejemplo, de políticas de fomento de las energías renovables y que reduzcan el menor consumo de petróleo. Otro ejemplo: hay múltiples estudios que demuestran que un desarrollo potente del transporte público genera más puestos de trabajo que la economía basada en el automóvil.
Por último, Ecologistas en Acción no entiende cómo un gobierno que se declara públicamente preocupado por el medio ambiente y por la dependencia nacional del petróleo, da dinero a fondo perdido a los fabricantes de coches sin ninguna contrapartida ambiental, como podría ser la reconversión de la industria hacia la fabricación de modelos de menores emisiones.