Los últimos osos buscan un lugar donde vivir sin entrar en conflicto con el hombre
FUENTE: EL MUNDO/PEDRO CÁCERES/MADRID. 02-11-08
§ La Fundación Oso Pardo defiende crear un corredor para enlazar poblaciones
No está siendo un buen otoño para los osos.
Hace días,
durante una
jornada de
caza de
jabalíes en
el leridano
Valle de
Arán, una
hembra
asustada
atacó a un
tirador.
Fueron,
afortunadamente,
heridas
leves para
el hombre,
pero
suficientes
para generar
una gran
polémica en
la comarca.
Responsables
locales se
alzaron
contra la
presencia
del animal.
La
Generalitat
y el
Ministerio
llegaron a
un acuerdo:
sedar y
atrapar a la
osa
implicada.
Poco después, en otra punta de España, a la altura del kilómetro 417 de la autovía A-6 un camión de gran tonelaje se llevaba por delante a un joven macho. Esta vez sólo sufrió el oso. El vehículo pasó sobre él como si fuera un conejo. Es algo inédito: la primera vez que se atropella a un oso en España, y en una autovía. Y de nuevo, rumores en las tertulias y los foros de internet: ¿Es el plantígrado una amenaza para la seguridad vial?
En realidad, los dos incidentes han coincidido en el tiempo, pero tienen poco que ver entre sí. En el Pirineo catalán ya no quedan osos ibéricos, pues se extinguieron hace décadas. Sólo hay unos 12 o 15, de origen esloveno e introducidos por Francia. Cuando pasan a este lado se encuentran con el rechazo de una población a la que han impuesto la presencia de un animal sin que haya habido un trabajo previo de adaptación y sin que haya un recuerdo reciente de su presencia, que ayude a convivir.
En la Cordillera Cantábrica, la cosa es distinta. Allí sí quedan osos autóctonos. Los últimos 130 ejemplares de la raza ibérica, divididos en dos núcleos separados. El llamado occidental, que abarca comarcas de Asturias, norte de León y Galicia, tiene unos 100. El oriental, en el vértice entre Palencia, Cantabria y Asturias, tiene 30. Y las cosas están yendo bien. La especie es una de las cinco que cuentan con un plan nacional de recuperación y en los últimos años los ejemplares aumentan.
La conservación de su hábitat y el trabajo con la población rural han permitido su coexistencia con el hombre. La rapidez y la cuantía de las compensaciones de la administración por los daños causados por la fauna ayudan. Y el río de ingresos por turismo que da su presencia, comprobable en zonas como Somiedo, han hecho ver a muchos que es un activo más para la renta agraria.
Falta de espacio
Pero a medida,que los osos cantábricos aumentan, se hace evidente la falta de espacio. No hay ya grandes espacios salvajes, por lo que han de vivir en lugares humanizados. Hasta ahora, la convivencia con los terrenos agroganaderos de montaña va llevándose adelante, pero sigue estando el problema de las infraestructuras.
Según Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, el ejemplar atropellado encaja en el «perfil de animales que se dispersan explorando territorio». A medida que aumenta la población, los osos salen de sus refugios en las más remotas áreas de montaña y empiezan a pisar terreno humanizado y sembrado de vías de comunicación.
Y, precisamente, las carreteras y ferrocarriles son hoy por hoy el mayor obstáculo para la recuperación de la especie. La población llegó a reducirse tanto en el pasado que tiene severos problemas de consanguinidad. Y ésta se ve agravada por el hecho de que están separados en dos 'bolsas' de osos que no logran entrar en contacto. Los 100 occidentales están aislados de los 30 orientales por la autovía del Huerna, la N-630 y la vía férrea de Pajares.
Corredor entre zonas
Los gestores de fauna han renunciado de momento al método intrusivo de mover ejemplares de un lado a otro. Y apuestan por un corredor biológico que les permita unirse por sí mismos. La Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y la obra social de Caixa Catalunya apoyan los trabajos de estudio que lleva a cabo la Fundación Oso Pardo.
Su presidente explica que se han detectado ya los lugares más adecuados para que los osos pasen de un lado a otro. Sólo 50 kilómetros de este a oeste los aíslan. Se trataría de seleccionar y mejorar el hábitat en los terrenos mejores para que ellos los recorran. Y para el paso concreto sobre las vías de comunicación bastaría con emplear aquellos puntos donde éstas discurren bajo túneles ya construidos.
Sobre la superficie circularían los plantígrados, aunque antes tendrían que ser conducidos hacia allá invitándoles a hacerlo mediante una serie de <B<>de las zonas aledañas.
A mediados del siglo XX, el oso estuvo a punto de extinguirse en España. Ahora, vuelve a prosperar, pero, como se ve, con respiración asistida, gozando de una libertad condicional en territorios prestados por el hombre.
Un libro recoge la vida del oso cantábrico y de sus crías con imágenes inéditas en vídeo
Descubrir el comportamiento de los últimos osos pardos ibéricos, sus hábitos de alimentación, de cría y de movimiento por el territorio es lo que permite el libro 'Osas', editado junto a un vídeo con imágenes inéditas de la especie cantábrica .
La obra ha sido editada por la Fundación Oso Pardo, conocida esencialmente por el trabajo que llevan a cabo sus patrullas en las zonas oseras de España. Participan en tareas de cuidado del hábitat y de sensibilización de la población rural y, sobre todo, vigilan que no haya atentados contra los ejemplares.
Además, la Fundación Oso Pardo estudia el hábitat y el comportamiento de la especie. El libro difunde la información recabada sobre las hembras y las crías en la Cordillera Cantábrica durante años. El libro fue presentado en Madrid por Josep Puxeu, secretario de Estado de Medio Rural y Agua y presidente de la Fundación Biodiversidad, que financia el trabajo con la intención de «sensibilizar sobre la importancia de la preservación del oso pardo y difundir las ventajas y las limitaciones que supone contar en el territorio con una especie emblemática».
Se han editado 2.000 ejemplares que no están a la venta. Su distribución es gratuita si se solicitan a la Fundación Oso Pardo o a la Fundación Biodiversidad.
José Luis Tellería, catedrático de Zoología de la Universidad Complutense, valoró la importancia del libro por su «buena documentación científica» y su «capacidad divulgativa, rigurosa y sin caer en sentimentalismos». De hecho, Osas incluye imágenes crudas, como las de los infanticidios que a veces cometen los machos sobre las crías. Estimulan así un nuevo celo y se aseguran la transmisión de sus genes.