Greenpeace evidencia en un informe los peligros a los que la industria del cloro expone a ciudadanos y medio ambiente
FUENTE: GREENPEACE/ESPAÑA. 29-10-08
El estudio, el primero de estas características realizado en España, analiza la grave contaminación que genera este sector industrial con la connivencia de la clase política
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España — Greenpeace ha presentado hoy el informe
La
industria
del
cloro:
contaminación
silenciosa
en
el
que
se
pone
en
evidencia
la
grave
contaminación,
aparentemente
invisible,
que
genera
este
sector
industrial
y
cuyos
efectos
tóxicos
permanecen
a lo
largo
de
los
años
deteriorando
lentamente
la
salud
de
las
personas
y el
medio
ambiente.
Paradójicamente,
este
sector
contamina
para
producir
un
producto
altamente
contaminante
como
es
el
cloro,
cuyo
uso,
a
día
de
hoy,
no
está
justificado
ya
que
existen
elementos
y
técnicas
para
sustituirlo
sin
perjudicar
a la
población
y al
medio
natural. |
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Informe "La industria del cloro: contaminación silenciosa" |
“Hemos
decidido
analizar la
industria
productora
de cloro
porque es un
sector
representativo
del país, y
donde operan
un reducido
número de
empresas
provocando
niveles
muy altos de
contaminación
que
persisten a
lo largo de
los años”
ha declarado
Sara del
Río,
responsable
de la
campaña de
contaminación
de
Greenpeace.
Análisis
de las
plantas
Tres de las
industrias
analizadas
vierten
directamente
a ríos, en
Monzón,
Sabiñánigo y
Flix, y
el resto lo
hacen a
través de
emisarios
submarinos,
en
Hernani,
Torrelavega,
Palos de la
Frontera,
Lourizán,
Vila-Seca y
Martorell,
por lo que
se tomaron
muestras en
las
proximidades
de los
puntos
históricos
de vertido
donde, a
pesar del
tiempo
transcurrido,
siguen
detectándose
niveles
preocupantes
de
contaminación.
Por ejemplo,
junto a la
planta de
Elnosa
(Pontevedra),
donde no se
vierte desde
hace cinco
años, se
midieron 1,5
mg/kg de
mercurio en
una zona en
la que
actualmente
se marisquea.
En la
mayoría de
los vertidos
se han
detectado
metales
pesados,
como
mercurio,
cadmio y
otros
contaminantes
característicos
de esta
industria,
tales como
cloruro de
vinilo,
dicloroetileno
o
cloroformo.
En el área
en torno a
Flix se han
registrado
los
contenidos
de mercurio
más elevados
de todo el
estudio con
144 mg/kg en
una zona
donde se ha
documentado
una mayor
tasa de
nacimientos
prematuros y
un índice
elevado de
desarrollo
infantil
deficiente.
En los
vertidos de
Sabiñánigo
se
detectaron
niveles muy
preocupantes
de una
sustancia
cancerígena
como es el
cromo (VI),
y los de la
planta de
Química del
Cinca, de
Monzón,
triplicaban
los límites
que
establece el
Convenio
OSPAR,
firmado por
España, de
cloruro de
vinilo, una
sustancia
también
altamente
cancerígena.
Por su
parte, las
muestras
recogidas en
las balsas
de
almacenamiento
previas al
vertido al
mar de Palos
de la
Frontera se
hallaron
elementos
como el
cloroformo y
diclorometano,
sustancias
que según la
Directiva
Marco del
Aguas de la
UE deben ser
eliminadas
de las aguas
superficiales,
ya que su
naturaleza
volátil
puede
provocar
pérdidas
significativas
al aire.
“licencia
para
contaminar”
A pesar de
las
recomendaciones
europeas y
de convenios
internacionales
para acabar
con la
tecnología
de “celdas
de mercurio”
antes del
año 2010, el
Gobierno
español ha
firmado un
acuerdo con
la industria
que le
permite
seguir
utilizando
esta
tecnología
hasta el
2020, sin
tener que
emplear las
Mejores
Técnicas
Disponibles
(MTD), que
establece la
Directiva
Europea de
Prevención y
Control
Integrado de
la
Contaminación.
“Lo más
preocupante
es que estas
industrias
cuentan con
el
beneplácito
de los
poderes
públicos
para seguir
contaminando
libremente y
han
demostrado
abiertamente
su intención
de no
invertir en
las técnicas
más limpias
existentes y
de incluso
sortear, si
fuera
necesario,
la
legislación
que limita
sus
emisiones”,
ha declarado
Juan López
de Uralde,
Director
Ejecutivo de
Greenpeace.
Tras
analizar los
datos
obtenidos,
Greenpeace
considera
que la única
solución
eficaz para
atajar este
grave
problema es
endurecer
los
controles y
propiciar la
sustitución
paulatina de
las
sustancias,
materiales y
tecnologías
más
contaminantes,
para lo que
la promesa
electoral
del Gobierno
de crear una
Agencia de
Sostenibilidad
Química, no
debe hacerse
esperar más.
Notas:
(1)
Las muestras
se han
analizado en
los
laboratorios
de la Unidad
Científica
de
Greenpeace
en la
Universidad
de Exeter
(Reino
Unido). De
estos
análisis
surgió el
estudio
científico
http://www.greenpeace.to/publications/spain_chloralkali_2008.pdf,
que es la
base de este
informe.
Los tres
parámetros
analizados
en cada una
de las
muestras
tomadas se
han centrado
en metales
pesados,
compuestos
orgánicos
volátiles y
organoclorados,
característicos
de esta
industria.
Puedes descargarte el informe en catalán y castellano.
