Las ONG rechazan enérgicamente el cambio en la política de aguas del Gobierno
FUENTE: GREEN PEACE/ESPAÑA. 24-10-08
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Las
organizaciones
ecologistas
Ecologistas
en
Acción,
Greenpeace,
SEO-Birdlife,
WWF-ADENA
y Amigos
de la
Tierra
deploran
el
cambio
en la
política
de aguas
del
Gobierno
y
constatan
la
inviabilidad
del
trasvase
desde el
embalse
de
Valdecañas
(Tajo,
Cáceres)
hacia el
Segura
entre
otros
motivos
ambientales,
hidrológicos
y
económicos,
por los
mismos
por los
que no
cuajó un
trasvase
similar
en el
Plan
Hidrológico
Nacional
aprobado
por el
Gobierno
del
Partido
Popular.
El giro radical del Gobierno en materia de política de aguas se ha puesto de manifiesto sin tapujos con la confirmación por parte del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino de que se está estudiando el trasvase desde el embalse cacereño de Valdecañas al Levante. |
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Regadíos ilegales de frutales en Lorca, Murcia, junto al canal del post trasvase Tajo- segura |
Para las
organizaciones
ecologistas este
cambio de 180º
sólo se explica
si desde el
Ministerio se ha
optado
definitivamente
por que la
gestión del agua
en España deje
de guiarse por
criterios de
sostenibilidad y
respeto
medioambiental y
que sean los
intereses
políticos y
económicos los
que manden.
Las
organizaciones
ecologistas
consideramos que
los trasvases no
son la forma de
hacer una
política de
aguas razonable
y sostenible y
recordamos que
en el programa
electoral con el
que el PSOE
acudió a las
elecciones
generales
celebradas este
año se
rechazaban este
tipo de
infraestructuras.
Las
organizaciones
ecologistas
constatamos que
el trasvase
desde Valdecañas
no resiste el
más elemental
análisis de
viabilidad
hidrológica,
ambiental ni
económica, por
lo que
simplemente
someterlo a
estudio es
malgastar el
tiempo y el
dinero que se
emplee. De
hecho, en el
documento de
análisis
ambiental del
Plan Hidrológico
Nacional
aprobado en
tiempos del
Gobierno del PP,
ya se señalaban
los graves
inconvenientes y
los impactos
críticos que
supondría
realizar un
trasvase
similar, en este
caso con toma
desde el embalse
toledano de
Azután, situado
en el río Tajo a
apenas 20
kilómetros aguas
arriba de
Valdecañas.
Desde el punto
de vista
hidrológico hay
que recordar que
Valdecañas tiene
una capacidad de
embalse de 1.446
hectómetros
cúbicos pero su
nivel medio de
llenado en el
último decenio
es de 722
hectómetros y
que en la
actualidad no
llega a alcanzar
los 500. Es
decir, que
estamos hablando
de una propuesta
que significaría
trasvasar la
mayor parte del
agua disponible
en el embalse,
con los
consiguientes
daños
ambientales y
sociales que se
producirían
aguas abajo
tanto en
Extremadura como
en el vecino
Portugal. Por
otra parte, las
aguas de
Valdecañas están
notablemente
eutrofizadas y
no son aptas
para el
abastecimiento a
poblaciones, por
lo que
contaminaría el
suministro de
agua potable que
desde el
trasvase
Tajo-Segura se
da a más de dos
millones de
personas.
Desde el punto
de vista de
impacto
ambiental, el
trazado del
trasvase
previsto
produciría
afecciones muy
importantes y
críticas sobre
áreas de gran
valor natural.
Atravesando,
entre otros,
espacios
naturales
protegidos tales
como el LIC y
ZEPA de los
Berrocales del
Tajo, el LIC y
ZEPA de los
Montes de
Toledo, el
Parque Nacional
de Cabañeros y
la Reserva de la
Biosfera de la
Mancha Húmeda.
Por último,
desde el punto
de vista
económico, se
trata de una
actuación
enormemente
costosa, tanto
en su
construcción
como en su
explotación. La
construcción
alcanzaría
varios miles de
millones de
euros y el metro
cúbico
trasportado
tendría un coste
igual o superior
al que alcanza
actualmente el
agua de mar
desalada.
Sumando ambos
factores, es
seguro que el
precio del agua
será mucho más
alto al que
están dispuestos
a pagar los
regantes del
Levante.
En definitiva,
se trata de un
proyecto de gran
impacto
ambiental y
social y de un
enorme coste
económico por lo
que las
principales ONG
ecologistas
españolas lo
rechazamos por
completo y
solicitamos al
Presidente del
Gobierno, D.
José Luis
Rodríguez
Zapatero, que
retire el
proyecto y que
se abandone esta
política
hidráulica más
propia del
desarrollismo de
los años 60 y 70
que del siglo en
el que estamos,
volviendo a la
política de
aguas que se
llevó a cabo
durante la
primera
legislatura.
