Greenpeace pide a Manuel Chaves un giro en las políticas de la Junta de Andalucía hacia “más medio ambiente”
Andalucía se presenta como ejemplo de “sostenibilidad ambiental”, pero esta realidad se derrumba si atendemos a la aplicación de sus normas y leyes de protección ambiental, turismo y suelo. Se dictan grandes principios de protección que no van acompañados de medidas reales. La planificación y gestión del territorio en Andalucía se subyuga a las presiones de la industria constructora, turística o química, que moldea las decisiones de la Junta dejando de lado la salud ambiental del territorio andaluz y el bienestar de sus ciudadanos.
Los casos más
paradigmáticos
los encontramos
en el hotel
ilegal de El
Algarrobico
(Almería), la
contaminación de
Fertiberia
(Huelva), los
vertidos en la
bahía de
Algeciras y la
ampliación del
puerto de
Tarifa.
“La crisis no
debe servir de
excusa para la
especulación
inmobiliaria, el
urbanismo
salvaje o la
contaminación
impune. Por el
contrario
debería servir
para
replantearse un
modelo de
política
ambiental de
calidad que
salvaguarde los
valores
naturales de la
Comunidad
Autónoma a largo
plazo”,- ha
declarado Juan
López de Uralde,
Director de
Greenpeace
España.
Hotel ilegal
de El
Algarrobico
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El caso
del
hotel
“Azata
del Sol”
en la
playa
del
Algarrobico
(Carboneras)
es, sin
duda,
uno de
los
mayores
símbolos
de la
destrucción
del
litoral.
Con más
de 20
plantas
y 411
habitaciones,
el hotel
se
incluye
dentro
de un
complejo
residencial
integrado
por
otros
siete
hoteles,
1.500
viviendas
y un
campo de
golf de
18
hoyos. A todas las sentencias que confirman su ilegalidad se le suma la última dictada por el Juzgado nº2 de lo Contencioso Administrativo de Almería de 5 de septiembre de 2008, que declara ilegal la licencia de obras que el Ayuntamiento de Carboneras concedió. El Juez en esta última sentencia, además, ha apreciado la posible comisión de un delito en la concesión de la licencia y solicita su investigación por parte de la Fiscalía. Greenpeace exige que los esfuerzos de la Junta de Andalucía se encaminen urgentemente a cerrar un acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, sin más demora para derribar el hotel y que deje de escudarse en un proceso judicial eterno que sólo favorece a la promotora Azata”.-ha declarado Pilar Marcos,responsable de Costas de Greenpeace. |
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Destrucción a toda costa, 2008. Hotel ilegal Algarrobico, Cabo de Gata. Almería. GREENPEACE |
Algeciras
La Bahía de Algeciras se encuentra en estado de excepción continuado, ya que está expuesta a sufrir en cualquier momento una catástrofe ambiental y sanitaria de grandes proporciones. El descontrol en el tráfico marítimo, la absoluta descoordinación de las administraciones andaluza, central, gibraltareña y del Reino Unido provoca que año tras año se sucedan hundimientos, colisiones, vertidos y contaminación crónica en aguas de la Bahía y del Estrecho de Gibraltar. Se trata de una situación insostenible que necesita solución. Es imprescindible establecer un régimen especial de vigilancia, control y sanción en todas las aguas de la Bahía de Algeciras y Gibraltar con el fin de evitar que se produzcan nuevos accidentes.
Las cifras son
realmente
preocupantes.
Más de 100.000
buques al año
atraviesan sus
aguas, más de
21.000
transportan
sustancias
tóxicas y
peligrosas, el
bunkering
aumenta año tras
año (ya se
superan los seis
millones de
toneladas de
fuel transferido
en estas
operaciones de
repostaje), en
menos de dos
años se han
producido cinco
accidentes
importantes (Samothraki,
Sierra Nava, New
Flame, Fedra y
Tawe).
La ampliación
del puerto de
Tarifa
La Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras (APBA) ha proyectado la ampliación del Puerto de Tarifa, con el propósito inicial de trasladar desde Algeciras a Tarifa gran parte del tráfico de pasajeros, que cruzan el Estrecho. El proyecto supone la construcción de seis atraques para ferrys, dos para rampas de camiones (Ro-Ro), estación marítima, aduana, etc. Abarca desde el actual puerto hasta El Camorro, con una superficie de 31 hectáreas construidas en un total de 61,4 hectáreas de superficie ocupada, e incluye la construcción de un espigón de 1.210 metros de longitud hacia el este, haciendo de dique “natural” de poniente La Isla de Las Palomas y su itsmo.
“La Consejería de Medio Ambiente afirma reiteradamente que es la Comunidad Autónoma con más espacios costeros protegidos pero el proyecto de ampliación del puerto de Tarifa en la linde con el Parque Natural del Estrecho y en la Reserva de la Biosfera demuestran la preocupante política medioambiental”-ha añadido Pilar Marcos.
Fertiberia
Los reiterados
incumplimientos
de leyes
ambientales y
sentencias
judiciales de la
empresa
Fertiberia lejos
de ser motivo
para solucionar
el grave
problema
sanitario y
ambiental que
sufre Huelva,
han servido a la
Junta de
Andalucía para
conceder, fuera
del plazo fijado
por Europa,
Autorización
Ambiental
Integrada a la
planta. Esta
actuación ha
hecho que la
Comisión europea
tenga prevista
una visita a la
ciudad para
investigar las
irregularidades
que la
Administración
está cometiendo.
La Junta de
Andalucía con
una actuación
ambigua y
haciendo
dilación de sus
obligaciones
está impidiendo
que se busquen
salidas reales
al problema del
vertido de
fosfoyesos en
las marismas del
Tinto.
“La
Administración
andaluza está
perdiendo un
tiempo precioso
para elaborar un
plan de empleo
con futuro para
el sector de los
fertilizantes en
Huelva y
emprender las
labores de
descontaminación
y recuperación
de la zona.
Fertiberia
tendrá que
costear estas
operaciones pues
es la causante
del problema. De
no ser así la
Administración
estará
defendiendo los
intereses
particulares e
interesados de
la industria, no
velando por el
bien común, la
salud y la
preservación del
medio ambiente”,
ha declarado
Julio Barea
responsable de
la campaña de
contaminación de
Greenpeace.
