La selva tropical también se resentirá a causa del calentamiento global
FUENTE: TERRA/ACTUALIDAD. 09-10-08
El calentamiento que afecta al planeta empujará a plantas e insectos de la selva tropical a migrar hacia cotas más elevadas en busca de temperaturas más bajas. Así lo sugiere un estudio realizado en Costa Rica que publica la revista 'Science'.
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En las últimas
décadas se han
realizado
numerosos
estudios que han
constatado cómo
pájaros,
mariposas y
plantas en
EE.UU. y Europa
han desplazado
su hábitat hacia
el norte o bien
hacia las
montañas, donde
han podido
encontrar unas
temperaturas más
acordes a sus
necesidades.
A la selva
tropical, sin
embargo, se le
había prestado
hasta hora poca
atención en
relación al
cambio
climático. Las
zonas ocupadas
por la selva
tropical,
especialmente
las que se
encuentran al
nivel del mar
son las más
cálidas de la
Tierra. Pero
también aquí el
calentamiento
global se dejará
notar.
El estudio,
dirigido por el
ecólogo Robert
K. Colwell de la
Universidad de
Connecticut,
muestra que
desde 1975 la
temperatura
media en las
selvas de Centro
y Sudamérica se
ha incrementado
más de 0,75
grados
centígrados, y
la previsión es
que dentro de
cien años el
termómetro
marque tres
grados más.
Una diferencia
que equivale
a 600 metros en
altitud, es
decir, que a
finales de
siglo, para
encontrar la
misma
temperatura que
ahora, habrá que
subir esa
distancia. El
equipo de
Colwell se
propuso
investigar las
consecuencias de
ese cambio. Lo
han hecho en las
laderas del
volcán Barva,
emplazado en el
límite oeste del
Parque Nacional
de Braulio
Carrillo. Se
trata de un
volcán extinto,
cubierto de una
espesa selva y
con una altitud
próxima a los
3.000 metros.
Allí han
recolectado
datos de casi
2.000 especies
de plantas e
insectos en los
distintos rangos
o franjas de
altitud. Los
resultados han
revelado que
más de la mitad
de estas
especies
están confinadas
a franjas
estrechísimas,
por lo que un
cambio de
temperatura como
el que se prevé,
que las obligara
a escalar el
volcán,
supondría un
riesgo para su
supervivencia.
Un riesgo porque
plantas y
animales
encontrarían una
temperatura más
confortable
(aunque eso a
priori no lo
saben), pero no
un entorno
óptimo que les
proporcionara el
mismo refugio o
los mismos
nutrientes a los
que estaban
habituados. A la
lista de
problemas con
los que estas
especies se
tendrían que
enfrentar habría
que sumar además
el hecho de que,
en muchos casos,
ni siquiera se
podrían
desplazar,
puesto que la
selva tropical
padece una
severa
fragmentación a
causa de la
acción humana.
Los
investigadores
señalan, no
obstante, que el
desgaste de la
selva tropical
podría ser menor
de lo previsto
si estas
especies
conservan la
capacidad de
tolerar
temperaturas aún
más altas,
desarrollada en
épocas pasadas
cuando el mundo
era mucho más
cálido. El
mayor obstáculo
para hacer
este tipo de
predicciones a
largo plazo es
'saber qué
ocurre en la
selva', dice el
doctor Gunnar
Brehm, coautor
del estudio e
investigador en
la Universidad
Friedrich-Schiller
en Jena
(Alemania).
Lo que hace
falta es 'hacer
un inventario a
gran escala de
las selvas hoy y
programas de
seguimiento que
registren los
cambios en estos
ecosistemas',
señala Brehm en
declaraciones.
Lamenta además
que la suma de
dinero que se
gasta en
investigar la
selva es
'ridícula'
si se compara
con lo que se ha
invertido en el
CERN que ha
puesto en marcha
el gran
acelerador de
partículas en
Suiza o en los
programas
espaciales.