WWF/Adena exige medidas reales para salvar a los ríos del impacto del cambio climático
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En el
marco
del
simposio
de la
Semana
Mundial
del
Agua,
que
tiene
lugar en
Estocolmo,
Suecia,
WWF/Adena
expresó
hoy la
necesidad
de que
los
gestores
e
implicados
en los
sistemas
dulceacuícolas
dejen de
hablar
de la
adaptación
al
cambio
climático
y
comiencen
a tomar
medidas
prácticas
para la
adaptación
real. WWF/Adena ha presentado una serie de casos procedentes de cuatro continentes, mostrando que las intervenciones para mejorar ahora la situación de los sistemas acuáticos que han sufrido agresiones ambientales, han hecho aumentar su capacidad para amortiguar los impactos del cambio climático que se esperan en el futuro. |
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Sebkhra de Kelbia, Túnez © WWF/ Michel Gunther |
Jamie Pittock, investigador de sistemas
dulceacuícolas
de WWF/Adena,
declaró: “Muchas
de las acciones
que podemos
acometer ahora
sólo pueden
tener buenos
resultados.
Hablamos, por
ejemplo, de
mejorar la
gestión de los
ríos y restaurar
la capacidad de
almacenamiento y
de amortiguación
de las
inundaciones de
las llanuras
fluviales y los
humedales. Todas
estas acciones
tienen una
rentabilidad
económica,
social y
ambiental a
corto plazo. Si,
además, todo
ello sirve para
aumentar la
resistencia de
los ríos al
cambio
climático,
tendremos
entonces un
beneficio
añadido”.
En el
lanzamiento del
informe de WWF/Adena
“Agua para la
vida: lecciones
para la
adaptación al
cambio climático
mejorando la
gestión de los
ríos para las
personas y la
naturaleza” (Water
for life:
Lessons for
climate change
adaptation from
better
management of
rivers for
people and
nature), Pittock
afirmó que las
estrategias de
adaptación al
cambio climático
serán totalmente
ineficaces si
ignoran los
sistemas
dulceacuícolas.
Pittock añadió:
“Proponer
objetivos de
biocombustibles
sin considerar
de dónde va a
venir el agua
para los
cultivos
energéticos es
un rumbo seguro
para empeorar la
crisis del agua
en muchas
regiones y
desarmar a
muchos sistemas
acuáticos ante
los
acontecimientos
climáticos
extremos”.
La construcción
de nuevas presas
para energía
hidráulica
fragmenta, aún
más, los ríos y
daña a las
especies de agua
dulce que tienen
que migrar río
arriba o abajo
para adaptarse
al cambio
climático y que
constituye una
fuente
alimenticia
importante para
millones de
personas.
Los estudios de
campo de WWF/Adena
muestran que los
trabajos en
curso, abriendo
las llanuras y
los humedales de
inundación del
Danubio y
conectando de
nuevo los lagos
con el río, está
mejorando la
pesca y la
disponibilidad
de agua potable,
las aves están
volviendo y se
ha reducido la
vulnerabilidad
ante las
inundaciones.
El coste de la
restauración de
los 37 lugares
que conforman el
Corredor Verde
del Bajo Danubio
se ha estimado
en 183 millones
de €. Los daños
de las
inundaciones de
2005 fueron de
396 millones de
€ y las
ganancias de la
restauración
probablemente
ronden los 85,6
millones de €.
Para WWF/Adena
este es un
ejemplo de
verdadera
adaptación al
cambio
climático,
aunque no se la
haya considerado
bajo esta
perspectiva.
El Gran Río
Ruaha de
Tanzania dejó de
fluir de forma
permanente en
1993, tras años
de disminución
de
precipitaciones
y de
extracciones de
agua cada vez
mayores. Esta
sequía
estacional ha
puesto en
peligro la
generación de
energía
hidroeléctica,
de vital
importancia para
el país,
afectando
también al
turismo y
reduciendo los
medios de vida
de las
comunidades
ribereñas.
La creación de
asociaciones
locales de
usuarios y los
trabajos de
restauración de
la cuenca de
recepción, la
reorganización
de las
captaciones de
agua de las
empresas
agrícolas más
importantes y la
persecución de
las tomas
ilegales, han
dado como
resultado la
reanudación en
2004 del flujo
continuado
durante todo el
año del río al
importante
humedal Ihefu.
Se ha mejorado
así la seguridad
del suministro
de agua y ha
mejorado la
situación de las
comunidades
locales.
La restauración
de depósitos de
agua colmatados
y abandonados
que se
utilizaron hace
unos 1.200 años
para recoger las
aguas monzónicas
en un afluente
del río Godavari
de la India,
está elevando el
nivel de las
aguas
subterráneas
sobreexplotadas,
haciendo manar
fuentes secas y
mejorando la
fertilidad del
suelo y las
cosechas de los
campesinos más
desfavorecidos.
Ampliar este
proyecto para
cubrir todos los
depósitos de la
zona costaría
637 millones de
dólares y
almacenaría una
cantidad de agua
similar a la que
embalsaría una
presa en
proyecto que va
a costar 4.000
millones de
dólares, aparte
de los impactos
sociales y
ambientales
negativos de la
presa. Para
Pittock, este es
un ejemplo de
adaptación que
respeta los
intereses de las
comunidades
locales y
produce
beneficios
inmediatos.
En el Yangtse
central, en
China, WWF/Adena
comenzó a
trabajar con las
comunidades
locales en 2002
para volver a
conectar lagos y
humedales con el
fin de recoger
las crecidas y
luchar contra la
grave
contaminación
relacionada con
el aumento de
las temperaturas
y la sequía.
Como beneficios
laterales se ha
aumentado la
diversidad y
cantidad de
pescado y se ha
mejorado el
acceso al agua
potable.
WWF/Adena
constata que la
mayoría de las
iniciativas de
restauración de
los ríos que
mejoran su
resistencia al
cambio climático
son consecuencia
de algún
desastre. Y
opina que
resultaría más
inteligente
hacer el camino
inverso,
mejorando la
situación de los
ríos y
fortaleciéndolos,
de modo que
estén preparados
para evitar o
amortiguar el
impacto de las
catástrofes.
WWF/Adena ha
publicado
también una
revisión sobre
la adaptación al
cambio climático
en forma de guía
para
planificadotes y
gestores
