Investigadores del CSIC Identifican un gen que protege el cerebro del estrés
FUENTE: TERRA/ACTUALIDAD/CIENCIA. 19-08-08
Un equipo del Instituto Cajal,
perteneciente al
Consejo Superior
de
Investigaciones
Científicas
(CSIC) en
Madrid, ha
descubierto que
el gen de la
adrenomedulina
protege el
cerebro de la
ansiedad y el
estrés.
Este gen está implicado en diversas patologías y su bloqueo es objeto de estudio en terapias antitumorales. En un comunicado difundido por el CSIC, el Consejo señala que los científicos observaron en ratones que aquellos individuos a los que se había suprimido este gen del sistema nervioso central se movían más que sus hermanos normales, pero con una mala coordinación motora.
Los animales modificados genéticamente tenían más ansiedad y presentaban movimientos estereotipados, característicos del síndrome obsesivo-compulsivo.
Los autores del
estudio, que
aparece esta
semana en la
revista
estadounidense "Proceedings
of the National
Academy of
Science" (PNAS),
utilizaron una
batería de
pruebas de
comportamiento
para entender el
funcionamiento
del cerebro de
los ratones
a los que les
faltaba la
adrenomedulina.
Los resultados
obtenidos
indican que la
ausencia de este
gen hace que las
neuronas de
áreas concretas
del cerebro
tengan un
citoesqueleto
más rígido, lo
que tiene
consecuencias
perjudiciales en
el
comportamiento
animal. El
citoesqueleto es
una estructura
supramolecular o
red
tridimensional
de filamentos
que contribuye a
la integridad de
la célula.
Los animales que
carecen de
adrenomedulina
cerebral son
mucho más
sensibles a los
agentes que
dañan el cerebro.
Alfredo
Martínez, el
investigador del
CSIC que ha
dirigido el
trabajo, señala
que
"curiosamente
muchos de los
defectos
psicológicos
observados en
los ratones sin
adrenomedulina
se corrigen con
la edad, de
manera que en
individuos de
más de seis
meses (unos 30
años en humanos)
no se aprecian
diferencias en
animales con o
sin el gen".
Los trabajos realizados hasta ahora por este equipo indican que la adrenomedulina es un factor que protege al cerebro tanto frente a las agresiones externas (isquemias, traumatismos, etc), como a las internas (exceso de estrés y ansiedad).
"En la actualidad estamos trabajando en la búsqueda de sustancias de aplicación farmacológica que puedan aumentar la acción de la adrenomedulina cerebral y, de ese modo, poder frenar el daño producido por el estrés y la ansiedad excesiva", explica Martínez. Los autores tuvieron que sofisticar para este trabajo las técnicas empleadas, dado que la eliminación completa del gen de la adrenomedulina en ratones provoca la muerte de los embriones a los 14 días de vida intrauterina.
Para evitarlo, los investigadores eliminaron el gen del sistema nervioso central y lo dejaron intacto en el resto del organismo, lo que exigió la utilización de complejas técnicas de ingeniería genética.